-antes roca, después muro de hormigón-
aterrorizada por el hombrecito, que de una sola tarascada, acaba con todo el "ciclo productivo"
-antes vida-
del océano entero.
Arroja el agua su lamento y cual si fuera anzuelo, engancha por su angustia a un poeta solitario, que por solitario, ¡pobre poeta! es el único que percibe su dolor. Y juntos los dos
-agua y poeta-
cabriolean desesperados, tratando de retener al menos sus sueños, ya casi moribundos
-también-
Los pájaros, otrora los más temibles en ese mismo escenario, los contemplan con lástima,¡algo que detestan!
-la lástima, porque siempre que fueron objeto de ella, más hubieran querido respeto-
un instante antes de ser abatidos por otros hombrecitos.
Con estruendo, -los pájaros-
emiten su último suspiro
emiten su último suspiro
-aunque parezca pleonasmo, así ellos pidieron que quede escrito, por la magnitud de su vergüenza y pena-
deseando que llegue por lo menos hasta un caballito de mar, desinformado, en calidad de caricia o de un "te quiero" resarcidor.
* * *
Noticia: Mueren millones de peces

