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martes, 7 de octubre de 2014

Hombrecito


Sigue el agua desgarrándose, en cada vaivén que la azota contra la arena
-antes roca, después muro de hormigón-
aterrorizada por el hombrecito, que de una sola tarascada, acaba con todo el "ciclo productivo"
-antes vida
del océano entero.

Arroja el agua su lamento y cual si fuera anzuelo, engancha por su angustia a un poeta solitario, que por solitario, ¡pobre poeta! es el único que percibe su dolor. Y juntos los dos
-agua y poeta-
cabriolean desesperados, tratando de retener al menos sus sueños, ya casi moribundos 
 -también-
Los pájaros, otrora los más temibles en ese mismo escenario, los contemplan con lástima,¡algo que detestan!
-la lástima, porque siempre que fueron objeto de ella, más hubieran querido respeto
 un instante antes de ser abatidos por otros hombrecitos.

Con estruendo,                         -los pájaros-
emiten su último suspiro
-aunque parezca pleonasmo, así ellos pidieron que quede escrito, por la magnitud de su vergüenza y pena-
deseando que llegue por lo menos hasta un caballito de mar, desinformado, en calidad de caricia o de un "te quiero" resarcidor.



* * *
Noticia:  Mueren millones de peces 


sábado, 4 de octubre de 2014

Dadores

Podría ser
que te de, si me das,
que te visite, si me visitas,
que te sonría, si me sonríes.
que te considere, si me quieres,
que te quiera, si me adoras. No me pidas milagros,
que soy humano... y -desconfiado- falta que te lo crea.
Y el dador, rebelde a morir,
siempre queda entre la mente
que le grita: cambia, cambia ¡No des más!
 y el corazón que le susurra: no cambies, no cambies ¡Da!
Se acostumbra, no es que aprenda... sino que
se resigna, ¡se jode! (más claro)
y da sin esperar nada a cambio, 
eso que se le dice "incondicional".
Pero ya no esperando, recibe,
por la ley de causa-efecto-causa-efecto...
que siempre se cumple.
Y no sabe como expresar todo ese torrente
emocional, que regenera y restaura y aviva,
el ser del dador; quien a golpe de portazos,
desprecios, adioses y demás durezas humanas,
se desacostumbró a recibir linduras.

...Cuando sucede,
regresa al centro, a la confianza,
a la esperanza de que el ser humano,
a pesar de tantas derrotas,
no ha perdido el corazón.
Al menos no todos, no todos...
Una sola persona dadora es capaz
de regresarnos toda la fuerza
que creíamos perdida...
Y cuando son una veintena,
¡qué belleza!

martes, 30 de septiembre de 2014

Escapatoria



No podría ser poeta,
porque nada sé
de anáforas, dilogías,
sinécdoques, métricas, rimas, etecé.

La poesía me sería peligrosísima, como soy,
empezaría cantando en alejandrinos
y sollozando a soneto quebrado.
¿Dónde dejaría mi pudor?

Si brotase una lágrima indiscreta
y rasgadora, quemándome el corazón,
al recorrer mi tez que aún es tuya,
¿dónde ocultaría mi pena sin métrica y ya casi sin cadencia?

Y cómo hacer, si se me fugasen las carcajadas
en redondilla, a mitad de una tragedia 
o elegía, por el asomo de la locura
que tanto me libera en vivencias asonantes.

No es apatía ni desdén, quizás aprendería,
pero en los versos no sabría cómo hallar,
la oportuna escapatoria hacia un personaje ficticio
que no me haya roto el corazón.