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lunes, 23 de marzo de 2015

Nada más que hipocresía

Harto de tanta hipocresía y otros horrores del mundo y su gente, se aisló.  Abrió un blog, asegurándose con el perfil creado de que ningún conocido lo encontraría y que los desconocidos no se sentirían atraídos por entrar… según él.

A salvo de censores, consejeros, adversarios, testigos, buscadores de amistad, aventuras o amor, o de quien pretendiera convencerlo de la cara bella de la gente, que él jamás conoció y que está seguro de que no existe, fue volcando con libertad, dolor y crudeza su perspectiva aborrecible de la humanidad, con una belleza literaria excepcional.

El gusto de su aislamiento solo le duró unas horas, muy pronto se llenó de seguidores de todos los confines del planeta, que le expresan admiración, cariño, devoción, identificación, compenetración, en miles de comentarios. Y mientras más se esfuerza por ahuyentarlos, más gente se le va agregando.

Tolera, hasta que se siente colmado, entonces irrumpe en esos blogs, para destruir vínculos. Sin embargo, consigue más aceptación, gratitud y simpatía y fans.

Más fastidiado, por temporadas deja de actualizar, para ver si se olvidan de él. Uh! es contraproducente, le expresan con mayor fervor, que lo extrañan, que le necesitan, que le desean bienestar, motivándolo a seguir, que rezan por él. Incluso le han organizado cadenas de oración en varios países, detalles que él detesta, pues es ateo.

Otros, más dedicados han diseñado todo tipo de artículos promocionales, playeras con el nombre de su blog y los títulos de sus entradas o  frases cumbre, que están vendiendo para sufragar los gastos de una procesión en su honor, para que regrese y también han prometido varias mandas y con los fondos excedentes, beneficiarán a varias causas sociales. En las ciudades capitales, ya se encuentran versos y micros grafiteadas en muros muy visibles, y en todas las murallas fronteras entre países. Toda una ola social, por ese ídolo. 

Los más dinámicos ya han gestionado los derechos de autor (a nombre de su ídolo, por supuesto) de sus entradas para compilarlas y sacar a la venta varios libros.

Incluso, varias editoriales se están disputando su material, con los más altos porcentajes de regalías de todos los tiempos, en varias subastas y hoy una de las editoriales más grandes, con tal de desplazar a las demás, le ha garantizado que su obra cotizará en la bolsa... Y la película, en cuanto él se decida a darles el sí.

Lee cada comentario,  exhausto,  y cada vez más decepcionado de la gente. Y, no los ha bloqueado, solo por constatarse comentario tras comentario que la gente es mala, falsa, malintencionada y fortalecer más su decisión de aislamiento.

-¡Blablabla... hipocresía y nada más que hipocresía!, grita y se sirve otra taza de café.



viernes, 20 de marzo de 2015

Trol

De niño fue apocado, muy tímido, sin capacidad para socializar, como resultado del ambiente hostil e indiferente que lo rodeaba. Cuando veía a otros divirtiéndose, él acumulaba rencor y solía soñar con el día en que se inventara la comunicación cibernética, para desde allí vengarse globalmente, a través de redes sociales o blogs, escudado en el anonimato. 

Décadas después, ya tiene la oportunidad anhelada, pero su ofensiva carece de recursos hirientes -lo que exige más calle que ingenio, cosa que el pobre no tuvo- Así que no ha logrado tampoco traspasar la indiferencia por esos medios.

Cuando sin más, le bloquean o le borran sus comentarios. Regresa y agrega rabiosas parrafadas de sarcasmos, burlas y más ofensas, creyendo que esa vez sí herirá... pero no lo logra. Y su condición de ofendido (ignorado) sigue en aumento.

Ahora ensaya en jueguitos de guerra y ya obtiene los puntajes más altos. Sueña con ilusión en acabar con el mundo. 

Nota: Sin imagen esta entrada,
porque a nadie le ha interesado
tampoco fotografiarlo.