Queremos a las personas y quisiéramos que fueran nuestras, pero a las personas no las podemos poseer.
Nos pueden corresponder, Qué dicha cuando se logra. Es muy emocionante decir y escuchar un "te quiero", un "te amo" ¿Quién no ha vibrado al sentirlo?
Pero todo es transitorio,
nosotros somos transitorios...
la vida es muy breve.
Aunque nos creamos que somos mucho, terminamos siendo nada... Nos evaporamos en la brevedad de un suspiro.
Y vuela el alma, en un instante, que puede ser hoy.
Quiere, ama, bríndate sin miedo, ni medida: con tu pareja, con tu familia, con tus amigos, pero no te cases con nadie. No hagas del amor una prisión.
Porque nadie es tuyo, ni siquiera tú te perteneces, pues no puedes ni tan solo determinar hasta cuándo estar aquí.
Comprenderlo te permitirá relacionarte con quien sea, en libertad, por el tiempo que Dios te permita, con mayor intensidad y sin tanto sufrimiento.