El cielo
invariablemente
da sorpresas.
Como el arcoíris de ayer
que de tan gordo e intenso
parecía aurora boreal.
O las gotitas de sudor
de esa nube coqueta
que ondulaba
su vestido de organdí
en la pasarela de cielo.
Ah, los pájaros, ellos
sí que dan sorpresas:
húmedas, tibias...
y tan cómicas, cuando
caen sobre otros.
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jueves, 26 de mayo de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
Nadie se entera
Hay una perra, que en su casa la maltratan. Además, recibe todas las inclemencias climáticas, sin mayor resguardo que sus garrapatas y hedor.
Sobrevive a base del alimento y agua, que unos niños vecinos, enterados, le arriman en secreto a su patio cárcel, con vista a la calle. Porque sus dueños, a los que temen, tampoco la alimentan.
La perra, en cuanto salen sus dueños, recibe a los niños de mil amores y si demoran, burla como sea la reja y va a buscarlos, para jugar... los cuida, los vigila, los libra de accidentes y de perros agresivos, que ya la han dejado moribunda. Cuando sucede, los niños la curan a su modo, o ella sola, lamiéndose, aunque transcurran semanas, para recuperarse, llorando solo cuando sus dueños no están, para no recibir golpes y gritos.
Al anochece, regresa a su cárcel patio, alfombrado con su mierda, que también es su alimento de emergencia y, los niños se dispersan, con la misma prisa y el mismo pánico que la perra, de ser descubiertos por los de esa casa.
Nadie más se ha dado cuenta. O, "es mentira", les dicen... Están solos, demasiado solos, tratando de sobrevivir, los niños y la perra.
Últimamente los adultos viven en un lugar muy lejos del mundo.
Sobrevive a base del alimento y agua, que unos niños vecinos, enterados, le arriman en secreto a su patio cárcel, con vista a la calle. Porque sus dueños, a los que temen, tampoco la alimentan.
La perra, en cuanto salen sus dueños, recibe a los niños de mil amores y si demoran, burla como sea la reja y va a buscarlos, para jugar... los cuida, los vigila, los libra de accidentes y de perros agresivos, que ya la han dejado moribunda. Cuando sucede, los niños la curan a su modo, o ella sola, lamiéndose, aunque transcurran semanas, para recuperarse, llorando solo cuando sus dueños no están, para no recibir golpes y gritos.
Al anochece, regresa a su cárcel patio, alfombrado con su mierda, que también es su alimento de emergencia y, los niños se dispersan, con la misma prisa y el mismo pánico que la perra, de ser descubiertos por los de esa casa.
Nadie más se ha dado cuenta. O, "es mentira", les dicen... Están solos, demasiado solos, tratando de sobrevivir, los niños y la perra.
Últimamente los adultos viven en un lugar muy lejos del mundo.
sábado, 21 de mayo de 2016
Yo no entiendo a los Ángeles
Están muy contrariados... porque tenían una fiesta y "que se las echó a perder una lluvia de estrellas."
Yo una noche que estaba enojada, salí a ver el cielo y una estrella fugaz, borró mi enojo.
¡Jo! Me parece que ni en el cielo será fácil entender a los demás. Hay que encontrar otra alternativa para la vida eterna.
Yo una noche que estaba enojada, salí a ver el cielo y una estrella fugaz, borró mi enojo.
¡Jo! Me parece que ni en el cielo será fácil entender a los demás. Hay que encontrar otra alternativa para la vida eterna.
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