Está bien... otra vez,
vacacionen como cada verano,
váyanse a sus paraísos
— pero que no sean fiscales, porque les dejo de comentar en sus posts—
¡Váyanse, lárguense!
De gran turismo
o a lo modesto...
Yo aquí me quedo
en mi jacal,
despertando cuando los pájaros o el sol,
toquen a mi ventana,
mirando mariposas, abejas
y hormigas,
coleccionando piedras
desyerbando y cuidando flores,
desayunando todos los días
en el jardín,
Respirando profundo, arriba de los cerros, dominando como dueña y señora,
toda la ancha ciudad,
debajo.
Explorando grutas,
caminado al lado del río;
leyendo bajo los robles;
mirando vacas, caballos y chivos, o una que otra gallina.
Yendo a la ciudad
—también vacía— en bici,
comprando fruta recién cortada en los mercados
o tianguis.
Metiéndome a los cines
libres para mí solita,
cambiándome de sala,
cada 15 minutos,
para hacer surrealismo,
con cachitos
de todas las que vea.
Rellenando muchas veces
mi bote de palomitas,
para lanzarlas sobre las cabezas de asistentes imaginarios y dejar todas
las salas hechas un reguero,
para que los limpiasalas
tengan trabajo y no los despidan
— siempre, el toque
sociológico benefactor—
O andar de museos, teatros,
y cafecitos o bares,
con trovadores en exclusiva.
Así como todos los parques
con Cuca y Guango,
mis ladradorcitos,
que coman pichones
recién cazados por ellos.
Y en la noche,
una música rica muy alto,
ya en mi jacal, con una carnita asada,
o unos pescados fritos, una
cerveza, o un vino o un daiquiri o un mojito, o dos,
para ver otra vez las estrellas, yéndome a dormir
exhausta. Para al día siguiente caminar y bailar y cantar
bajo la lluvia,
con los fantasmas que queden
alegres,
en cualquier pueblito
cercano, abandonado,
encontrado al azar,
después de coger carretera,
a lo loco.
Vacacionen, váyanse,
qué yo aquí me quedo,
sin vacacionar a esperarlos,
todo el tiempo que quieran
con toda esta aburrición.
Traductor :
martes, 19 de julio de 2016
viernes, 15 de julio de 2016
Mi paracaídas
¿Alguna vez te han fallado?
¿Alguna vez te han insultado?
¿Alguna vez te han traicionado?
¿Alguna vez te han mal interpretado?
¿Alguna vez te han burlado?
¿Alguna vez te han exhibido?
¿Alguna vez te han calumniado?
¿Alguna vez te han mentido?
¿Alguna vez te han golpeado?
¿Alguna vez te han rechazado?
¿Alguna vez te han dejado de hablar?
¿Alguna vez te han ignorado?
¿Alguna vez te han abandonado?
¿Alguna vez te han sustituido?
¿Alguna vez te han odiado?
¿Alguna vez te han discriminado?
¡A mí, sí!!!, que no todo es vida y dulzura.
No sé dónde quedaron
esas personas,
pero sí sé
que todo eso
fueron bendiciones,
porque aprendí
entre muchas cosas útiles,
a perdonar, a ser más resistente, resiliente
y a usar mejor
mi invisible
paracaídas integrado.
Les doy las gracias por su entusiasta participación
en lo que hoy soy.
Nada de lo que iba a ser,
pero también ¡me gusta!
¿Alguna vez te han insultado?
¿Alguna vez te han traicionado?
¿Alguna vez te han mal interpretado?
¿Alguna vez te han burlado?
¿Alguna vez te han exhibido?
¿Alguna vez te han calumniado?
¿Alguna vez te han mentido?
¿Alguna vez te han golpeado?
¿Alguna vez te han rechazado?
¿Alguna vez te han dejado de hablar?
¿Alguna vez te han ignorado?
¿Alguna vez te han abandonado?
¿Alguna vez te han sustituido?
¿Alguna vez te han odiado?
¿Alguna vez te han discriminado?
¡A mí, sí!!!, que no todo es vida y dulzura.
No sé dónde quedaron
esas personas,
pero sí sé
que todo eso
fueron bendiciones,
porque aprendí
entre muchas cosas útiles,
a perdonar, a ser más resistente, resiliente
y a usar mejor
mi invisible
paracaídas integrado.
Les doy las gracias por su entusiasta participación
en lo que hoy soy.
Nada de lo que iba a ser,
pero también ¡me gusta!
sábado, 9 de julio de 2016
Hace falta mucho coraje para amar
Hace falta
mucho coraje para amar
siendo testigos
de una humanidad
que nos la desmoronan a diario.
Hace falta
la fuerza de mil caballos
en nuestra voluntad
para seguir creyendo
que pasará la tormenta.
Cómo no sentir pena
—por ejemplo y a propósito
de lo de Dallas—
hacia los marginados de Estados Unidos, condición más dolorosa e inconcebible, que ser marginados en un país pobre...
Porque en su país tan rico y poderoso,
capaz de turistear
en otros planetas
por snobismo
—en vez de subsanar
los destrozos de sus guerras— se hace abismal
la diferencia de clases
y brutal la segregación y la discriminación.
Es muy fácil comprender
a sus veteranos de guerra...
a los niños, a los jóvenes
y a sus familias
que enloquecen cualquier día
y vengan sobre quien sea
que les represente su sistema,
toda la rabia
de lo frustrante
que es su cautiverio involuntario,
del que ni siquiera tienen conciencia que lo es,
por el permanente
lavado del cerebro
de "que pertenecen
al país más libre del mundo",
siendo lo contrario.
Y los mantienen
además de drogados,
ajenos toda realidad exterior.
Hace falta demasiado coraje
para seguir amando
porque solo el amor
posibilita el perdón
necesario y urgente
para luchar por la vida
y por la paz
en el mundo desquiciado,
que por lo menos a mí,
me destruye.
mucho coraje para amar
siendo testigos
de una humanidad
que nos la desmoronan a diario.
Hace falta
la fuerza de mil caballos
en nuestra voluntad
para seguir creyendo
que pasará la tormenta.
Cómo no sentir pena
—por ejemplo y a propósito
de lo de Dallas—
hacia los marginados de Estados Unidos, condición más dolorosa e inconcebible, que ser marginados en un país pobre...
Porque en su país tan rico y poderoso,
capaz de turistear
en otros planetas
por snobismo
—en vez de subsanar
los destrozos de sus guerras— se hace abismal
la diferencia de clases
y brutal la segregación y la discriminación.
Es muy fácil comprender
a sus veteranos de guerra...
a los niños, a los jóvenes
y a sus familias
que enloquecen cualquier día
y vengan sobre quien sea
que les represente su sistema,
toda la rabia
de lo frustrante
que es su cautiverio involuntario,
del que ni siquiera tienen conciencia que lo es,
por el permanente
lavado del cerebro
de "que pertenecen
al país más libre del mundo",
siendo lo contrario.
Y los mantienen
además de drogados,
ajenos toda realidad exterior.
Hace falta demasiado coraje
para seguir amando
porque solo el amor
posibilita el perdón
necesario y urgente
para luchar por la vida
y por la paz
en el mundo desquiciado,
que por lo menos a mí,
me destruye.
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