Traductor :

jueves, 1 de junio de 2017

Sin título... no se vería en la negrura

Y en un ratito
nos fabrican la niebla,
nos llenan de negro
la mente, las entrañas,
el corazón.
Nos enlutan de nuevo
y apretamos
las quijadas, los puños...

Los ojos,
cascadas de fuego
otra vez,
horadándonos
la carne, para diluirla
en la tierra,
que desemboca
en la tumba común
de la conciencia.
Ese hoyo negro
donde yacen
más hermanos inocentes.

Ya la bruma avanzó
de nuevo.
No nos deja ver más,
es que,
no queremos ver más.

Pero...
a tientas,
a rastras,
a como la fuerza
de Dios nos permita,
dentro de nuestro
agotamiento y miedo y sufrir, intentemos los que seguimos aquí, con lo más
puro y niño
de nuestra alma, recuperar
los colores del consuelo,
para los deudos directos,
-que somos todos
al final de cuentas-
y tratar de honrar
a los que arrancaron así, ayer,
en el mismo ratito
en que creíamos
que lo nuestro,
lo personal,
era algo importante.


martes, 30 de mayo de 2017

La puerta al hastío

El ser humano tiene una predisposición y una afición a traspasar las puertas indebidas en los callejones de su vida. Y si encuentra un letrero como aquellos del Lobo Estepario, de H. Hesse: "No para cualquiera" o "Solo para locos", su ingreso está garantizado.

En la realidad actual, en vez de leyendas como las de la famosa novela, es como si aparecieran múltiples letreros de puertas hacia el hastío. Ese desánimo, pesimismo, falta de identidad, de energía de los jóvenes, quienes obtienen de donde sea, los recursos para la evasión, adictos a tantísimas cosas que ni imaginarían muchos adultos y en contraste, no encuentran ningún recurso para la creación de su vida y un destino. Incapaces de discernir, de discriminar lo que les perjudica. Incluso son aficionados a herirse, al suicidio, a la depresión, al sufrimiento, a la muerte.

Por supuesto que sí existen maravillosas excepciones de chicos admirables. Pero esa masa autómata va en alarmante expansión, compuesta de individuos, encerrados en su ser, conectados a su pantalla inteligente, viviendo su ficción "selfie" de cada día, incapaces de participar en vivencias mínimas en su entorno, que rechazan un abrazo o un beso y en cambio mueren por la falta de un "like" en sus publicaciones en redes. Ni siquiera pueden sostener una conversación en vivo, más allá de monosílabos o movimientos de cabeza, sin violentarse.

Es muy necesario que quienes no fuimos arrastrados por esa corriente, actuemos con todo el rigor posible para revertir los resultados paradójicos de esta era de incomunicación, justo cuando existe la máxima facilidad para la comunicación, en que cada vez están más jóvenes agolpados, ansiosos por traspasar las puertas hacia el hastío y sus sombrías derivaciones.

Yo creo que estamos todavía a tiempo de lograrlo.



sábado, 27 de mayo de 2017

Somos como somos

Somos como somos y nadie puede cambiarnos si no queremos.

Compartir alegría, no le servirá de nada a quien se aferra a la tristeza.

Plantear soluciones, no servirá de nada a quien no quiere resolver sus problemas.

Brindar compañía, no servirá de nada a quien vive lamentando su soledad.

Y así con todo lo que podamos citar.

Porque unos ven negro, otros blanco y otros de colores. Aunque la vida nos ofrezca un gama muy amplia de oportunidades y colores.

Pero ni la tristeza, los problemas, la soledad o la oscuridad de otros, pueden frenar a quien tiene las ganas de ayudar, porque también así es, como es... cree que necesitan ayuda cuando los escucha llorar.

Somos como somos y cada uno tenemos diferentes tiempos para llevar a cabo los procesos. Es demasiado simple, quizá algunos nacieron sabiéndolo, pero a mí me ha costado demasiado tiempo entenderlo.  Aunque entenderlo tampoco me sirve, porque no cambiaré mi forma de ser. Soy como soy.