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viernes, 13 de septiembre de 2019

Ve estrellitas

Emiliano, huye de su casa, cada tarde, a la cochera, en el momento del ocaso.

Sube con gran dificultad, por su corta estatura, al techo del audi rojo, modelo reciente de quien lo parió.

Allí recostado, sueña con ser una golondrina, para irse a vivir a las nubes, tan suavecitas, o debajo de la tierra cuando el sol cae. Con él, si quisiera llevarlo... Se lo pide. Ningún calor podría quemarle más el pecho, que lo que siente.

Pero se va el sol de nuevo sin él, justo cuando lo encuentra quien lo parió y quien lo hace ver las estrellitas a golpes, día a día.

Cuando por fin el llanto lo duerme,  aferrado a su almohada, sueña que cada estrellita, es un beso de su mamita.

martes, 10 de septiembre de 2019

La foto

Un fotógrafo, periódicamente retrata al mismo grupo de individuos. Pero cada vez, en diferente posición.

Los que estaban a la izquierda, quedan a la derecha; los de la derecha a la izquierda; los de atrás, adelante; los del centro, a la izquierda o a la derecha.

Puede darse el caso que los de arriba, abajo.  Y muy, muy raramente, alguno de abajo, arriba.

En cada nueva foto, cambian de posición y de actitud. Quedando abrazados, los que parecían no llevarse bien o, distanciados los que ya habían aparecido juntos.

De tanto cambio, el fotógrafo ya no distingue entre izquierda, derecha, centro, arriba y abajo.  Ni entre amigos y enemigos.

En realidad, entre sí, todos son amigos entrañables, sin importarles postura. Son políticos.


sábado, 7 de septiembre de 2019

El disfraz de la mentira

La hipocresía, es un disfraz de la mentira.... algo con lo que yo todavía no sé lidiar. No la soporto. Y los hipócritas no toleran mi sinceridad. Soy sincera hasta hacer doler. Algo con lo que ellos no saben lidiar.

La verdad, obliga a reflexionar sobre nuestras faltas y errores. Siempre he preferido a las personas que han sobrepasado mi susceptibilidad, diciéndome la verdad. Son las que me ayudan a crecer. Y es algo para agradecerles, lejos de afectar la relación. Nadie crece con adulación y aplausos. Hace falta la verdad. y es muy provechosa, aunque duela. "La verdad no peca, pero incomoda". Y siempre que algo incomoda, es por algo digno de ser revisado. Nunca podemos sentirnos "producto terminado", por mucha vida que llevemos vivida.

No confundir diplomacia y educación, con hipocresía. La hipocresía es un disfraz de la mentira. Es falta de autenticidad. También es falta de autoestima, porque se opta por decir lo que las personas desean escuchar, por miedo a perderles y por tratar de conservar relaciones.  ¿Para qué?

Es preferible quedarse con pocas personas, con quienes se puede ser sinceros, o quedarse solos; que con un gentío al que nunca vamos a conocer o viceversa. Imposibilitados de tocar temas importantes, por evitar diferencias de opinión. Entre iguales sería aburridísima la vida y nos quedaríamos rudimentarios sin conocer otras perspectivas.

No sirven las relaciones superficiales e insulsas. Y no se trata de sostener conversaciones especializadas, pero por lo menos contar la verdad, cuando alguien nos pregunta ¿Cómo estás? Responder ¡Estoy del carajo! si así estamos, en vez del ¡De maravilla! con sonrisa fingida y mirada como si estuviésemos en pleno funeral. 


*Imagen tomada prestada de La prensa.com.ar