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domingo, 15 de diciembre de 2019

Hojas llenas

En vez del típico terror de la hoja en blanco. Hojas y más hojas se escribían en automático, a toda velocidad y sin dejarle ni un mínimo espacio, donde pudiera escribir algo de su inspiración.

Primero creyó que se trataba de una demostración de la actualización de programas de su computadora, pero no era eso.

Después de una larga espera, leyó las letras pequeñas al pie de cada hoja: Inicio de la escritura automática, por inteligencia artificial. No se puede rechazar.


domingo, 8 de diciembre de 2019

Sin redes

No estoy en twitter, porque no tengo odio hacia quienes no me conocen, ni desearían conocerme.  Ni tengo ideas que puedan ser trending topics, y tampoco cuento con una coraza tal, para recibir mensajes de odio, sin que me afectara. Ese intercambio de violencia al que se ha llegado, me parece un desgaste innecesario y muy enfermizo.

No estoy en face o instagram, ni en ninguna de las plataformas similares, porque no soy, ni tengo nada sobresaliente de qué presumir. Y si lo tuviera, no creo que me interesara exhibirlo, ni que me diera el tiempo para eso.

El exceso de tecnología en la comunicación, ha lanzado al ser humano a un abismo sin fondo. Espero que reaccione y tome conciencia, para parar y buscar formas de convivencia más significativas y estimulantes, dentro de su realidad inmediata. Revertir. Y solo darle el uso constructivo a esas magníficas herramientas. Como ha sido en casos importantes de organización. Un ejemplo claro, el último terremoto en la ciudad de México, en que las redes fueron de suma utilidad, para respuestas inmediatas según las necesidades. Y otros sucesos de enorme trascendencia social.

En cambio los blogueros, somos la parte más analógica y romántica de todo este entramado. Y aunque no deja de ser red, es una red a la que no se acercan quienes no sienten cierta afinidad. Los trolls, se aburren pronto y se retiran.

Los blogueros, incluso somos motivo de burla de tuiteros, o youtuberos. Nos consideran obsoletos y tal vez tienen razón. Tenemos otro formato. Otra escala de valores.

sábado, 30 de noviembre de 2019

El mundo se hizo pequeño

En noviembre de 2019, en mi sitio, como se puede observar,  primó la escasez.

No tuve palabras, ni para una pantalla, ni un papel, ni una servilleta. Casi ni pronunciadas. Y un borrar continuo de pensamientos terribles.

Corrieron las páginas en blanco, porque el mundo se ha ido haciendo muy pequeño. Y ahora, si alguien grita en un país lejano, alcanzamos a escucharlo en el mismo instante, en cualquier parte.  Y si lastiman a otros más, en algún país más cercano, es que todos estamos más cercanos desde que el mundo se achicó con estos aparatos para eliminar distancias (entre los que estamos lejos... Y los cercanos dónde quedaron, qué ironía),  el dolor se siente de inmediato, como dardos de fuego, ensartados uno tras otro, justo aquí, enmedio de mi ser.  No sé si en el pecho, o dentro, o detrás de los huesos. No sé donde, pero es insoportable.

Y ese sufrimiento impide ver, para encontrar,  ni tanteando, por tantas lágrimas, el camino de una secuencia de palabras con una cierta congruencia.  O con la dulzura que tanto se necesita distribuir, a manos llenas, desde los sentimientos de amor.

Eso me sucedió en noviembre. Se me secaron las palabras de golpe. Podría decir que a golpe  de Estado.

*Ánimo, Latinoamérica.
Ánimo, paises del mundo en conflicto.
Ánimo hermanos, amigos.