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jueves, 27 de febrero de 2020

La discusión

La discusión de temas no solo es importante, sino necesaria, si deseamos encontrar soluciones y de paso, ampliar nuestros conocimientos.

Mas, antes de discutir, debemos cerciorarnos de estar lo suficientemente abiertos, para recibir información contraria a nuestra opinión o postura. Y discutir sobre las ideas, sin agredir a las personas que piensen diferente. Es signo de ignorancia, tachar de ignorante al que piensa diferente.  Y además es debilidad no reconocer que se está en el error.

Porque si ponemos un objeto de estudio sobre la mesa, cada quien lo verá distinto, según su ubicación y perspectiva, experiencia, educación, costumbres, ideologías, estados de ánimo, tabúes, trayectoria de vida, edad, sexo, personalidad, fobias... Etecés sin fin.

Antes de discutir debemos preguntarnos ¿quiero ampliar mis conocimientos, o es que solo quiero imponer sobre los demás mi punto de vista?  Si es lo segundo ¿por qué motivo?

La discusión no solo es importante, sino necesaria, en estos tiempos de radicalismos bestiales, que urge erradicar. Hay mucho que discutir. Aprendamos a discutir, con las integridades personales a salvo.

Es inconcebible que con tanto desarrollo y cuando ya se han padecido todo tipo de atropellos hacia los pueblos, todavía se alberguen posturas de intoleracia, absolutismo y discriminación, en las personas.

En vez de avanzar hacia el amor y la aceptación entre humanos, sean del color y apariencia que sean, piensen lo que piensen y amen a quien amen.

* Hay que aprender a ser flexibles. Poner nuestras creencias de lado,  aceptar otras opiniones. Desaprender y luego volver a aprender, si es que deseamos evolucionar. Si solo nos juntamos entre iguales, no podríamos ser mejores. Y entonces ¿Qué sentido de ser humanos? Sería como vegetar ¿No?

martes, 25 de febrero de 2020

Mídete

Si eres una persona sobresaliente,
ante los demás:
A la belleza física, discreción
A la inteligencia, humildad
A la felicidad, silencio
Al amor, silencio
Al éxito, mesura
Tus sueños, escóndelos
bajo llave.

Aplaca tu vanidad,
si cuentas con algo sobresaliente.
No hay mayor anzuelo
para la envidia, que la vanidad.
Y la envidia destruye comarcas
y reinos enteros.

Envidiosos los hay, en el fuero más íntimo, en el círculo de los
que tú crees más francos y leales,
en los que más confías.
Esos que crees que son tuyos.
Por eso la traición, es traición.
Los enemigos no traicionan,
atacan y lo esperas.

La mesura aleja a los envidiosos.


viernes, 21 de febrero de 2020

Las emociones

El desajuste emocional de las personas, por donde miremos es problema del día a día y en aumento.

Pero ¿Qué hacen las personas, por atraer pensamientos positivos, por alimentarse bien, por ejercitarse, por oxigenarse, hidratarse, ojo, con agua, erradicar los 4 venenos blancos, por alejarse de malas noticias y personas, por respirar bien, por dejar todo tipo de adicciones, por perdonar a todo su clan y perdonarse?

¡Nada!

Es más cómodo seguir cargando la muerte en vida, minimizados, limitados, mermados, secos, que asumir el compromiso con ellos mismos, para cambiar la cantaleta quejumbrosa, su aliada chantajista.

Es más fácil encontrar un pretexto para sufrir día con día, que tener la voluntad para salir del pozo. Adictos al malestar van por ahí, apesadumbrados.

Y, los médicos alópatas y las farmacéuticas siguen enriqueciéndose. Porque hasta para los tratamientos, el ser humano,  elige la medicina cara y de efecto inmediato, que solo adormece síntomas y no cura, en la mayoría de casos, en vez de lo natural, más lento, pero más beneficioso, con disciplina, paciencia y amor,  para superar enfermedades... o mejor aún, cuidarse con disciplina, amor y paciencia también, para no enfermar.

Cada tanto tiempo, inventan una nueva enfermedad que garantiza las ganancias cuantiosas de las farmacéuticas y de países enteros.

¿Qué entrañas tienen los científicos que se prestan a eso? Son unos criminales. No tienen ni una pizca de humanidad, ni de vergúenza o dignidad.