Traductor :

viernes, 28 de agosto de 2020

Se mudó

De buenas a primeras, le nació el deseo de mudarse a otra ciudad, con la ilusión de que viviría más a gusto que donde siempre había estado y ya le resultaba vertiginoso y pesado.

En la despedida que le hicieron sus afectos, se enteraron de que no conocía la ciudad a donde se mudaría, ni siquiera había estado de entrada por salida. Claro, consideraron que estaba cometiendo una locura, sobre todo porque nada se decía de esa ciudad, ninguna noticia ni buena, ni mala. Como si no existiera. No obstante estar en el mismo país.

Mas, no hubo quien lograra que se arrepintiera de irse. Partió solamente con unas cuantas referencias turísticas y lo escaso que pudo encontrar a través de Internet, confiando en que precisamente por eso debía ser un lugar precioso, tranquilo, seguro, de gente linda... porque era un sitio que no generaba noticias. No regresó... ¿Por qué sería?

¿Encontraría lo que buscaba? ¿Qué opinas? ¿Has hecho o harías algo así?




martes, 25 de agosto de 2020

No hablo

Yo no hablo de mis problemas,

porque la gente 

no ayuda a resolverlos

y solo me juzgan 

de incapaz o complicada.


Y no hablo de mis triunfos,

porque la gente 

no goza conmigo,

la envidia es feroz animal.


Yo no hablo... aprendí a callar.

Silencio de mí, 

el mejor amigo 

que he encontrado en la vida.


Es más...

esto no le he dicho,

tal vez lo imaginaste.

(No sea que...)




sábado, 22 de agosto de 2020

La utopía

Amo la utopía,
porque ha sido
mi único sostén 
en múltiples situaciones.

No entiendo para qué
puede servirme 
la realidad 
con toda su crudeza,
sin el paliativo
de que vendrá 
la mejoría.

El realismo 
no va conmigo 
en tiempos de crisis.

O más bien,
yo no voy con él 
ni a la vuelta 
de la esquina.

Cuando los días 
se me tornan grises
los coloreo a mi gusto.

Amo la utopía 
porque me da aliento
de vida y me ayuda
a seguir confiando,
en que la muerte 
no me desea.