Solo porque Dios, es Dios y es perfecto, sin límite para comprender y perdonar, no entra en conflicto por nuestro proceder.
Cuánto queríamos silencio, calma, un espacio de soledad, tiempo libre, no ver a ciertas personas que nos caen mal, generar menos gastos, convivir con nuestra familia inmediata, etc.
Hoy tenemos todo eso que deseábamos y...
No estamos conformes, no estamos a gusto.
¿Qué pasa?
La incertidumbre,
El miedo,
El cambio.
Si mientras llega el futuro, disfrutamos de todo lo que siempre deseamos y hoy tenemos, podríamos estar muy positivos y energizados, para cuando tengamos que afrontar los desafíos futuros, que sin duda serán grandes, pero que hoy, imaginados, los hacemos infernales.
¿Te lo has planteado? ¿no? Empieza en este instante. Si acaso respondiste que sí, te felicito. Ya falta menos y si llegamos hasta este día, en realidad hemos sido muy bendecidos. Algo que agradecer.
