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miércoles, 9 de junio de 2021

Necio y agradecimiento

"Es más necio, quien discute con un necio, que el propio necio." Es desperdicio de tiempo, energía y saliva.  El necio nunca aceptará más verdad que la suya. Cuando se le demuestra que no tiene razón, se enoja o cierra los ojos, para decir que no es cierto, para no ver. Es un fanático de sus propias ideas, a veces muy cortas y pobres, pero suyas. Es un rehén de su soberbia de criterio. Nunca crece, porque aceptar otras opciones, al menos valorarlas, podría abrirle su visión. 

La última vez que discutí con un necio, en realidad fue la última. Juro que no volveré a discrepar con ningún necio. A partir de hoy diré: "Tienes toda la razón." Aunque no la tenga para mi ver.  Porque, en realidad la tiene... Suya y equivocada, pero suya. Yo no tengo derecho y mucho menos capacidad para andar educando a otras personas en nada. Emplearé mi tiempo en otras actividades más productivas y en personas positivas. En superarme yo. 

Aclaratoria: Esto es sobre relaciones no virtuales.  

*Amigos, este tipo de situaciones serán las que tengamos que discriminar en nuestra salida de vuelta al mundo después del covid. Gente más desequilibrada que cuando inició nuestro encierro. Yo hice mi tarea muy a fondo, como ustedes y no permitiré que nadie me haga perder lo logrado. 

Tuve una jornada muy larga de un escrutinio sincero y exhaustivo de mi misma, de frente con mis monstruos existenciales. Un trabajo muy doloroso en ocasiones y vencí. 

Pude sobreponerme a mí misma. Y me place decirles que salgo más libre, empática, sensible, protectora, amorosa. Pero con un filtro más riguroso sobre con quien voy a relacionarme. Sea quien sea, no aceptaré falta de reciprocidad. 

Amigos blogueros... Ustedes fueron oxígeno en mi cautiverio. Amo lo que hicieron conmigo. Sus comentarios, cartas, notas. Gracias a quienes estuvieron tan cercanos cuando estorbándome todo, decidí cerrar mi blog para resolver mi lío personal, mis duelos, mis lutos. Desarticular mi inmensa tristeza, sin contaminar el ciber espacio, para mí, sagrado. 

Gracias: Amalia, Paco, Reme, José Jorge, José Vicente, María Cristina, Abu Cyber, Mi Flor consentida, Irma, Ester, Jubi, Juan, mi MAMI de España, Fiaris, Pilar, por preguntarme qué me pasaba, por qué me iba, por animarme, por rezar por mí. Y gracias también a quienes en sus comentarios me despidieron y me recibieron hermoso.  Es maravilloso lo que me hicieron sentir. 

Aquí estoy y si un día necesitan de mí, los corresponderé. Son mis amigazos, que nacieron lejos de mi rancho. 

Ay... Me despido, que ya se me están escurriendo las lágrimas. Me emocioné. Gracias con todo el amor posible de este momento precioso. 💘 ¡Gracias! 

Perdón por la extensión. Demasiado silencio he tenido. 


martes, 8 de junio de 2021

Consejos y aprendizaje

Dar consejos al sabio, es superfluo. Darlos al ignorante, sirve de poco. Séneca.

Nadie experimenta en cabeza ajena. Dicho popular. 

* Yo agregaría, que sí los hay. Escasos, pero hay. Y son personas sabias. 

¡Feliz semana, familia bloguera!

sábado, 5 de junio de 2021

Espinas

Un cactus, que vivía a mitad de la nada, fue visto por un animalito, quien quiso acompañarlo.  Pero el cactus hosco y desagradable, se negó a recibirlo. Ni te acerques, le dijo y lo espinó. 

El animalito, al saberlo tan solo, regresaba, encontrando siempre al cactus esquivo y de mal genio. Habrá sufrido mucho, pensaba el animalito y justificaba sus desplantes y agresiones. Pues cada vez,  recibía terribles pinchazos. 

Así, hasta que el cactus le tendió una emboscada junto con otros seres muy venenosos,  para deshacerse de él. 

Casi muere en ese ataque.  Saca ciertas conclusiones, pero sigue confiando y regresó en cuanto pudo, a platicarle al cactus lo que le sucedió. 

El cactus molesto por su supervivencia, logró que el animalito fuera atacado por otros, recurrentemente. Él resistía y no dejaba su empeño de relacionarse con el cactus... "Tan solo y en medio de la nada... Me necesita." 

Mas el cactus le dijo que no quería volver a verlo. Que le irritaba su forma de ser. Con muchas espinas clavadas el animalito se fue. 

Pasó mucho, mucho tiempo. El animalito pensaba en el cactus con  frecuencia. En lo mucho que le hubiera gustado tener una buena relación con él y que fuera tan feliz como él. 

En eso estaba cuando se enteró de que estaban derribando a todos los cactus de la zona. Con el corazón en la mano fue a visitarlo, para ofrecerse a ayudarlo a salvarse. 

El cactus, estaba ya muy envejecido y muy enfermo, se mostró dulce y bastante afable y entre abundantes lágrimas,  le dijo al animalito que lo había extrañado mucho, porque se dio cuenta en su ausencia de lo mucho que lo quería y el dolor inmenso que le significó perderlo...  etc.  

El animalito se  conmovió,  "al fin el cactus lo estaba apreciando, al fin se estaba sincerando"... Lo defendería como fuera preciso para que no lo derribaran y vivirían muy cercanos, compañeros y felices.

Enjugó las lágrimas al cactus y  al abrazarlo para sellar su cariño y reanudar su relación, que sería mejor que nunca antes, maravillosa...  el cactus, aprovechó el momento de sensibilidad del animalito, para con toda saña, enterrarle una gran espina en el corazón. 

El animalito  todavía pudo alejarse, pudo sobrevivir y pudo curarse de esa herida. "Fue accidental", pensaba, mientras se disponía a regresar con el cactus. 

En el camino lo cercaron parte de los seres maléficos que habían perpetrado aquella emboscada, para impedirle llegar. Confesaron su responsabilidad y le advirtieron: no te acerques, es malo, muy malo. Igual que nosotros. Se ha estado burlando de ti. Nos dijo que cuando fuiste...

El animalito no confió en esos seres malignos y los esquivó.

Cuando llegó a donde estaba el cactus, con maquinaria ya lo estaban arrancando.  Lárgate. Hipócrita. Odio tu alegría, tu inocencia, tu tenacidad, tu fe, tu bondad, tu resistencia, tu amor, tu ceguera.  Estás mal. Te odio. Fueron las últimas palabras que alcanzó a  decirle el cactus. 

El animalito lloró desconsolado aquella muerte y por no haber podido ayudar al cactus a vivir feliz. Su cactus...  hermoso, elegante, distinguido, inteligente y muy espinoso, al que tanto admiró y quiso. Por el que hubiera dado la vida por salvarlo y que fuera feliz.