¿Cuánto pesa el miedo?
¿Cuánto pesa la pena?
¿Cuánto pesa la decepción?
Lo suficiente como para robar todo el espacio donde van al amor y la alegría.
Nunca, nunca hay que permitirlo, porque pueden pesar tanto, que no dejen ni andar, ni volar.
Hay que sacudir las alas, cada vez que aparezcan nubes negras sobre nosotros y surcar todos los cielos, con la ligereza que da la confianza en que podemos hacerlo.
Fui en busca de serenidad, para volver a ser como me gusta ser.
Hace mucho bien, tomarnos un tiempo para estar a solas y pescar nuevos sueños. Lo logré y aquí estoy de vuelta.


