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domingo, 30 de octubre de 2022

Fiesta mexicana de muertos

 




Paradójicamente: "La muerte llena de vida" el zócalo de la ciudad de México. 

Color, sabor, música, alegría estruendosa por todos los rincones, con todo el corazón de quienes participan.   

Artesanos, diseñadores, modistos, cocineros, dulceros, comerciantes, cantantes, músicos, bailarines, acróbatas, coreógrafos, fotógrafos, camarógrafos, iluminadores, miles de turistas y gente local; unidos por la majestuosa fiesta de la muerte. La reina del sino humano.  

Después de dos años de ausencia, por las restricciones sanitarias, las calles del centro de la capital del país, vuelven a ser fiesta total, al celebrar la vida, tomados de la mano de la fascinante y seductora muerte, quien con todo su esplendor, luce todos sus rostros.

Fusión de vida y muerte, atados con lazos transparentes, dorados o multicolores, de fraternidad, admiración, agradecimiento, devoción y respeto. 

Es sin duda "El gran acontecimiento", vivido con todos los sentidos, al retumbar en el pecho, en la mente, la conciencia y aceptación del misterio del existir. 

México, increíblemente bello y alegre, país en que a pesar de toda tragedia, hasta la misma muerte está bien viva, dotando de la fuerza necesaria para seguir luchando con la mayor alegría que hay. 

viernes, 21 de octubre de 2022

Simples ideas

 


Nada nos pertenece. Ni las cosas, ni las personas, ni las mascotas, ni los árboles, ni las lunas, ni los soles...

Nada tenemos seguro. Hay que aceptarlo, aunque no lo  comprendamos. 

Solo nos queda gozarlo mientras esté.

Nada es para siempre, ni siquiera las ideas. Cambiamos. 

Terminamos siendo otros, absolutamente diferentes a lo que fuimos y a lo que íbamos a ser. 

Lo que más importaba, deja de importarnos o deja de estar con nosotros o deja de existir. 

¿Nos acostumbramos? Yo no me he acostumbrado, por más natural que sea. Yo quisiera que el  "para siempre" existiera, pero no existe. 


sábado, 15 de octubre de 2022

La bruja fea

Había una vez...
Una bruja muy fea, muy fea, que se casó con el príncipe. Tras largos años de soportar vicisitudes variopintas con su nada dócil consorte, con la familia de este y con el pueblo que no la quería, un día neblinoso se convirtió en reina. Para colmo, en medio de una gran crisis social y económica  mundial. 

Consciente de todas esas contras y con el ferviente deseo de no quedar para la posteridad como la más fea del cuento, inteligente como pocas, se las ingenió en convencer al ahora rey, de vender todos los bienes materiales del reino, para destinar esos fondos a nivelar las condiciones de vida del pueblo empobrecido, debido a siglos y más siglos de desigualdad, injusticia y explotación, provocada por castas como a la que ahora pertenecía y que en el fondo ella misma detestaba. 

Luego, liberaron territorios que estaban bajo la dominación del reino y favorecieron a los despojados y desprotegidos restantes. 

Convertida en reina, esa bruja otrora muy fea, con sus acciones, logró el perdón del pueblo. Incluso se dijo que hasta llegaron a aprobarla y quererla. 

Ya con su prestigio muy recompuesto, se fue con su marido al bosque, donde vivieron muy tranquilos y felices en una sencilla cabaña.

Su conciencia limpia, actuó como el beso al sapo, dejando al descubierto, a la mujer realmente hermosa que tanto lastre había mantenido oculta.