Entre el chisme y el escándalo, adormecen a la gente. Y la gente se dejan llevar por ese vicio tan difícil de erradicar, como la mala hierba. Pero, el chisme es inherente al ser humano.
Mientras, los responsables del bienestar general, siguen robando, estafando, transando, porque la gente, en vez de cuidarles las manos, está entretenida en los chismes de los famosos, así sean unos caducos traidores, arrastrados, vendidos y degenerados como Vargas Llosa, apapachado por personajes tan decadentes como el rey exiliado... Y, que ahora lo recoge de nuevo Patricia, su prima y esposa y que la Isabel se quedó con un palmo de narices. Y aún así, lo premian con todos los honores. Qué vergüenza de personaje. Que vergüenza del Nobel y que vergüenza de la real academia francesa.
El arte, lo valioso, la poesía ¿Cuál? Si cualquier reggaetonero, es quien marca las pautas del arte a seguir. Enfermando con sus asquerosos decires, a esta y a las siguientes generaciones, que admiten escucharlos y que admiten retorcer las mentalidad de los niños.
El arte y la belleza hoy están muy escondidas, hay que buscarlas con lupa. Y quienes realmente crean arte, resignarse a vivir en la pobreza y en la oscuridad, porque los laureles son para los más corruptos y amigos de delincuentes, no para quien vale.
El chisme, ¡Cuánto deseo que se muera esa disposición a lo que no nos debe importar! Para ocuparnos de lo que sí importa, como es la salud social.