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domingo, 2 de abril de 2023

Poema de farra

Si alguien pensó que el poema hastiado, 
salió simplemente 
de la página 36,
cruzó la mancha de
pluma fuente,
y colorín colorado,
no puede estar más equivocado. 

Se cuenta por ahí, 
que estaban las coplas, 
de un peán y una égloga,
a la orilla de la azulada tinta,
cuando el poema salió del libro,
aquella tarde. 

Ni lentos, ni perezosos,
con tanta vida aireada,
lo envolvieron con otras ideas, 
de las que él llevaba al salir.
El "poema hastiado" accedió
de inmediato, deseoso de todo
y la última vez lo vieron
de taberna en taberna,
entre seguidillas y redondillas,
por Nueva Orleans, Luisiana. 

Ni siquiera ha tenido que trabajar para ganarse la vida,
es tan único y peculiar,
que por tan solo contar un poco
de su vida pasada, donde se presente,
le llueven invitaciones 
sin mayor esfuerzo. 

Anda encantado, 
aprovechando todo lo que
hay en ese nuevo mundo,
a la orilla del Misisipi 
compensándose por
todos los años
que estuvo cautivo,
en aquel libro ignorado,
muy lejos de las reglas
impuestas, la métrica y
todo aquello. 
Lo que sí, con las rimas
muy subidas a la cabeza
y de tono...


sábado, 25 de marzo de 2023

Valencia y Zaragoza

Amigos de esas zonas:

He visto hoy la mala noticia de incendios en sus tierras. Deseo que ya estén controlándolos. 

Los incendios son una desgracia tremenda. Me ha tocado presenciar en mi tierra algunos, en la sierra Tarahumara que tanto les presumo y la verdad es muy triste. Pero también, he podido admirar la sabiduría de la naturaleza, al ir un par de años después en que sin mano humana alguna, los mismos bosques devastados, se han recuperado. Intensifican su capacidad reproductiva y vuelven a poblarse. 

Ánimo y mi gran deseo de que eso lo controlen muy pronto y que no sea tan grave como las imágenes. 

Les envío mi pequeña contribución de árboles nuevos. 

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Cuéntenme, Jubi, José Vicente... 

martes, 21 de marzo de 2023

Quién me iba a decir

Quién me iba a decir
que en aquel día
de inicio de primavera
en vez de estar felices
yo hiciera de árbol
taladrado por varios
pajaros carpinteros
que me horadaron el pecho
para que luego un cuervo
me arrancara el corazón. 
Quién me iba a decir
que treinta años más tarde
sigo con savia y lágrimas
y con el mismo cariño y 
admiración hacia ti. 

Estoy
ya sin cuervo, 
ya sin pájaros carpinteros,
ya sin ti, Padre. 
Con mi vida
tan desabrida y desorbitada
familiarmente hablando. 
sin tu mente prodigiosa
y tan rebelde
con la que tanta fuerza
me dabas.