Si alguien pensó que el poema hastiado,
salió simplemente
de la página 36,
cruzó la mancha de
pluma fuente,
y colorín colorado,
no puede estar más equivocado.
Se cuenta por ahí,
que estaban las coplas,
de un peán y una égloga,
a la orilla de la azulada tinta,
cuando el poema salió del libro,
aquella tarde.
Ni lentos, ni perezosos,
con tanta vida aireada,
lo envolvieron con otras ideas,
de las que él llevaba al salir.
El "poema hastiado" accedió
de inmediato, deseoso de todo
y la última vez lo vieron
de taberna en taberna,
entre seguidillas y redondillas,
por Nueva Orleans, Luisiana.
Ni siquiera ha tenido que trabajar para ganarse la vida,
es tan único y peculiar,
que por tan solo contar un poco
de su vida pasada, donde se presente,
le llueven invitaciones
sin mayor esfuerzo.
Anda encantado,
aprovechando todo lo que
hay en ese nuevo mundo,
a la orilla del Misisipi
compensándose por
todos los años
que estuvo cautivo,
en aquel libro ignorado,
muy lejos de las reglas
impuestas, la métrica y
todo aquello.
Lo que sí, con las rimas
muy subidas a la cabeza
y de tono...