El corazón es un dispositivo
extraordinario,
un seleccionador muy especializado,
que de entre muchos seres
merecedores de ser odiados,
ya estando a punto
de despreciar
por parejo
a la humanidad entera
y echarnos a perder
en definitiva el existir...
Siempre, siempre,
logra encontrar
a alguien digno de ser amado.
¡Y nos salva!
hasta en las circunstancias
más frías e infértiles.
Nos propicia el amor:
Al mundo, a sus animalitos
y flores, a las olas del mar,
al brillo de las estrellas,
al quieto lago,
o a la taza de café matutino.
A veces a otro ser humano
que parece ser también capaz
de amar y que no ha de
caer de nuestra gracia,
o al menos, mientras cae.
El corazón
es un generador de razones
para aferrarnos a la vida
de pétalos de margarita.
Es el gran amigo
que no cesa
de presentarnos otra cosa
cuando en medio del caos de terror, queremos sucumbir.
Es un encontrador eterno
de agujas
en cualquier
pajar.
Es el único líder,
que no traiciona
Y por el que vivimos
siempre ilusionados.
