Los días de este septiembre, nacieron con alas. Conforme parpadeo, les crecen y se escapan. Para evitarlo, he intentado mantener los ojos siempre abiertos, permanecer sin un solo pestañeo, pero no lo he logrado, me arden los ojos y vuelvo a la manía de cerrarlos. Tampoco he podido dejar de dormir. Llega la noche e irremediablemente caigo con Morfeo. Todos mis intentos fallidos. Los días siguen volando.
Los veo que se van, sin yo poder hacer nada para evitarlo. Y también es que en el fondo, no he querido intentar detenerlos, porque con su tendencia de escapar, puede pasar que en vez de yo detenerlos, ellos me lleven colgando, para finalmente soltarme y quedarme sin los días y toda magullada y arrastrada. No estoy para experimentos, ni tanto desfiguro.
Mejor me convino pasar por disimulada y desentendida. Total, días más, días menos. Gracias, amigos!!!

