Aquel par de párrafos, con tanto corazón, trajeron al presente, la que dejé de ser, en la misma hora y en el mismo lugar descrito en tu relato ficticio, que yo antes viví.
Esa yo, que sin extrañarla, con desesperación deseaba ser, como si nunca hubiera sido, porque me olvidé de mí, cuando se volcó el cuenco que mancilló la escena de aquella realidad y desaparecí hasta hoy, que me encuentro en un secreto lugar de tu relato, con una claridad que no puedo, ni quiero negar.
Misterio y maravilla, es ir avanzando y que en cualquier sitio puede quedarse escondida por un rato o por la eternidad, nuestra esencia, para recuperarla, hasta en un abrir y cerrar de blogs ¡Oh!
