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lunes, 9 de diciembre de 2024

Posverdad


De acuerdo a la definición de la RAE, POSVERDAD es:

"Distorsión deliberada de una realidad, para influir en la opinión pública y en las actitudes sociales, a través de las creencias y emociones, en lugar de hechos objetivos, desplazando la verdad y de esa manera manipular.







En política, es la gran herramienta con la que crean imágenes de la realidad, a conveniencia de los poderosos y ahora con la inteligencia artificial, ya no sabemos fácilmente que es cierto y que es mentira, de lo que difunden los medios masivos de comunicación. Ni siquiera los que se consideraban como serios, imparciales, objetivos. La corrupción está al máximo nivel. La avaricia ha destruido la ética periodística. Tal vez siempre fue así, pero ahora con más formas para cotejar información, ya nos damos cuenta de los hechos tal y como fueron, en tiempo real.  

Pero cuando nos toman desinformados o desprevenidos (casi siempre), creemos lo que ellos deciden que creamos, para que actuemos en favor de sus intereses personales y no en los del pueblo. De esa forma es como está regresando lo que considerábamos que nunca regresaría como sistema, con personajes de una doble moral o personalidad muy dañina, que dicen al pueblo lo que quiere escuchar, con una refinada maldad. 

Hay que estar muy atentos a sus propuestas y no a lo que dicen. 

Hay que estar atentos a su congruencia, a su trayectoria de vida, a sus valores demostrados y probados; así como de sus acompañantes: Esposos, amigos, equipo de trabajo. Muy importante aspecto es su infancia (Tal vez sea el más importante). Muy raramente un personaje con una mala infancia, puede ser persona sensible en su edad adulta y con poder, es una bomba de tiempo. 


jueves, 5 de diciembre de 2024

Paciencia

"La paciencia es un don divino".

Esperamos lo que no vemos
y por la paciencia, lo esperamos. 

San Agustín


Paciencia

Es la paciencia, 
la virtud que necesito
con mayor urgencia
pues la reúno muy despacio
debido a la imprudencia
de creer que por aprecio
gente mala tendrá decencia
en vez de un precio
en evidente conveniencia
No es posible y me desprecio,
por ser tan necia. 

Es la paciencia...
un don divino, una gran virtud, 
muy escurridiza y escasa
en mí. 

Todo lo quiero al instante,
no sé esperar, 
Todo lo quiero bien hecho, 
no sé tolerar. 
Todo lo quiero a mi modo. 
Cuánto vas a sufrir, cuánto
si no aprendes a esperar,
sin tu exigencia y tu premura. 
Pobre de ti, 
mientras no sepas tener paciencia.


martes, 3 de diciembre de 2024

Te escribiré

Te escribiré cada día, de los que quedan en este año. Hay suficiente espacio en este blog y, no tendré necesidad de escribir versillos en servilletas de restaurantes, bares de mala muerte o tugurios, a las tres de la mañana, con aliento de tabaco y alcohol del más corriente, entre las compañías más divertidas y de peor fama de la ciudad. 

¡Eiyt! ¡Eiyt! que yo no soy de andar en bares. Ya me había entusiasmado.

Quise verme la más maldita, muy femme fatale y, me sentó fatal, sin verme mínimamente fatal de "poesía maldita" (ignora tú esa parte, no regreso a borrar).  

Con este recurso, no tendré que garabatear versos en donde sea, ni siquiera en hojas caídas de árboles, como aquella noche imborrable. 

En hojas caídas, imposible este año, en que el otoño vino muy "acobardao". Ya casi lo desplaza el invierno y aún no ha sido para desnudar a ningún árbol. 

Parece que al otoño se le ha mermado la osadía; aquella fiera pasión intempestuosa, que le dio la gran fama seductora.

Por lo del "elegebeté y ve tú a saber qué más hierbas se les ocurre agregar por ahí", el otoño ya tampoco sabe cómo ser, actuar, ni externar su naturaleza, dentro de las clasificaciones vigentes y sin ganarse demandas legales. 

Muy complicada han puesto la sexualidad, hasta para él, y todavía no acaba de decidir si será otoño, otoña, otoñe o qué cosa. Quiere primero ver a sus abogades. El verano le dijo: "aguas", que ya no es como era. 

Me quedan veintitantas hojas del 2024 para escribirte cuanto prometo. Espero hacerlo, sin que surjan distractores, como el problema del pobre y angustiado otoño, por lo que ya no escribí hoy.