Traductor :

martes, 29 de julio de 2025

Veneno puro

Quiero cantar a la vida

Quiero cantar al amor

Quiero cantar a la alegría

Pero... 

Sería falto de educación,

de cordura, 

de sensibilidad

Sería faltó de amor, 

absolutamente absurdo

e incongruente sería hacerlo.

Cuando a muchos hermanos hemos dejado sin aliento, viéndolos vivir muerte, cada día, cada segundo, sin fin. Eterna oscuridad y nuestro consentimiento.

Quiero lo que no puedo. 

¿Qué podemos hacer solos y separados?

¿Hasta cuándo vamos a reaccionar simultáneamente todos los demás? 

¿Hasta cuándo vamos a seguir inertes ante las masacres?

Yo no puedo tomarme este té, sin lágrimas. Té amargo y muy venenoso. Pócima de injusticia y brutalidad.

No puedo fingir que no pasa nada. 

lunes, 21 de julio de 2025

De todos, entre reniego, reflexión y plegaria

Y resulta que siempre vamos de sorpresa en sorpresa. Cuando pensamos que al fin hemos llegado a la meta más deseada, más trabajada y más luchada, incluso merecida, algo sucede en un instante y hay que volver a empezar. 

(Una tormenta, un vendaval, una mala acción, qué sé yo).

Ya hasta queremos darnos por vencidos, porque todo esperábamos menos otra mala circunstancia. Pero no. No le vamos a dar cabida a un mal desenlace, cuando íbamos por algo bien y haciendo bien, por el camino más largo, cediendo, aceptando, en silencio. Nada va a impedir que disfrutemos lo ganado con esfuerzo, mansedumbre y humildad. 

* Puede ser mi asunto, puede ser tu asunto, puede ser el asunto de otros. Con toda la energía que aún tengamos, enfoquemos juntos nuestra intención, nuestra voluntad, nuestros actos, por que nos vaya bien después de todo. 

Hay que hacer equipo, porque si no, nos vencen los sinsabores y los males, de los que muchos de nosotros, ya hemos tenido bastante y no nos corresponde aceptar ni una sola vez más sufrir injustamente. A sacar energía desde lo más recóndito, para hacer milagros. 

¡Dios nos bendiga amigos!  Qué no haya nadie caído, ni vencido. 


viernes, 11 de julio de 2025

Fantoche

Del italiano "fantoccio", pasó al francés "fantoche", luego al español "fantoche". Se dice que fue por el siglo 19. 

De allí, la palabra se encontró con unos amigos muy compatibles: marioneta, guiñol y títere. Todos ellos muñecos movidos por hilos para representaciones teatrales. 

A nuestros días, los muñecos ya no son de trapo y pasta, sino personajes humanos, sin alma, ni corazón, aunque también movidos por hilos, sostenidos por siniestras manos, que poniendo a la humanidad de cabeza, cometen todos los delitos posibles, para favorecer a esos que los mueven con poder sin límite y perenne impunidad,  siendo que todos ellos juntos, a la hoguera deberían ir.