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lunes, 29 de septiembre de 2025

Los beneficios de lo malo

La tristeza se hizo para que hubiera poetas que transformaran con su ingenio lo que apachurra el corazón en belleza. Como hoy hizo Paula de Sa Lluna, esa mallorquina con mirada de lince cada vez que toma su cámara y va por el mundo captando realidades. 

Los desamores se inventaron para que surgieran las mejores canciones y para saber que las lágrimas tienen voluntad propia y brotan como el agua de manantial. 

La muerte vive, para que Xavi, de Toro Salvaje, desde Barcelona, nos ponga a temblar de miedo o a desternillarnos con su relación tan estrecha con ella. Como hoy que ríen sin parar en su cama.  

Los ladridos nocturnos de los perros de mi barrio se inventaron para que yo esté viendo para qué sirve todo lo que molesta y cómo se puede transformar en belleza y  así apreciar los dones creativos de esos buenos amigos de blog. 

Entonces, lo malo tiene sus grandes beneficios, es mi conclusión. 

¡Buena semana, familia!


viernes, 26 de septiembre de 2025

Puede ser la vida

Este capítulo inicia después de los tres puntos suspensivos, que habían dejado el relato en el aire, suspendido, igual como se queda la ropa en el alambre, esperando a que regresen el sol y el viento, para secarla suavemente, hasta hacerla recuperar su forma y guapura natural, con que enmarcará la silueta de aquella vida que se quedó estancada y sin alma, por un golpe a morir. 

Tal vez el capítulo no contendrá punto y seguido, ni punto y aparte, ni punto solo, mucho menos puntos suspensivos --toco madera--, porque deberá ser un capítulo en una narrativa seguida, acelerada y fácil, tan fluida como de escritura automática, con ciertas comas si acaso, pues recuperar lo que ya se daba por perdido requerirá rapidez y no precisamente pautas, ni pausas. La elegancia es la historia que ya existe, pero que se había quedado en suspenso. 

Puede ser la vida. 


miércoles, 24 de septiembre de 2025

Fumando

La realidad se rompe, se destroza, se desintegra. Y es complicado mantener las buenas expectativas. Pero solo hay que mirar un poco hacia atrás para darnos cuenta de que siempre ha sido así, incluso peor. Y que la diferencia es que en tiempos pasados, eran otros los que sobrellevaban las dificultades, carencias y problemas, de manera más estoica que hoy, para que nosotros (niños) pudiéramos más o menos no enterarnos de los efectos de esa realidad rota. 

Tristemente, los niños hoy,  reciben los golpes de la realidad a diario, solos y sin sus padres a la mano para resguardarlos, o al menos explicarles de qué se trata.

...

Hoy, el joven (15 años) que fuera hace un par de años, el niño más activo, travieso y dinamita del barrio, está fumando en el parque,  mirando con gesto muy amargado su celular. Sentí una puñalada. Mucho me dolió.

No me corresponde ser yo una vez más, quien deba decirle qué hacer o no. 

¿Sus padres, dónde están? 

Y si los busco para informarles: ¡A usted qué le importa, déjelo que experimente y viva su vida, ya está grande!, será su respuesta. 

Como las muchas veces en que todavía niño, me acerqué a él o a sus padres para prevenirlo de accidentes y demás consecuencias. 

Crecen a la buena de Dios. Y espero que Dios lo cuide lo suficiente, porque ese chico siempre busca aventurarse y no tiene quien lo ame lo suficiente para retenerlo. Hoy es un simple tabaco...