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lunes, 14 de abril de 2014

Punto

Según el DRAE:
 
Punto: 

1. m. Señal de dimensiones pequeñas, ordinariamente circular, que, por contraste de color o de relieve, es perceptible en una superficie.
2. m. Cada una de las partes en que se divide el pico de la pluma de escribir, por efecto de la abertura o aberturas hechas a lo largo de él.
3. m. En las armas de fuego, pieza en que estriba la patilla de la llave cuando está para disparar.
4. m. Cada una de las puntadas que en las obras de costura se van dando para hacer una labor sobre la tela. Punto de cadeneta, de cruz, por encima
5. m. Cada una de las lazadas o nudos pequeños que forman la malla de que se hacen medias, jerséis, calcetines, etc.
6. m. Rotura pequeña que se hace en las medias por soltarse alguna de estas lazadas.
7. m. Tejido de punto.

¿Qué más ves, imaginas, piensas o sientes, ante un punto?

Te resulta, por ejemplo: ¿agradable o desagradable? ¿alegre o triste? ¿frustrante o motivante?

Me gustaría saber, lo que puedes imaginar a partir de un punto, como lo conocemos todos, el dibujo redondo, como es el signo de puntuación. 

No es un test, ni una trampa, ni un juego, simple curiosidad. Aquí dibujo uno muy grande para que se note, míralo un rato y dime:




miércoles, 9 de abril de 2014

Fracaso



Y, es que...Yo fracaso seguido, muchas veces, podría decir que siempre. Pretendo encontrar amor en quienes yo amo, aceptación de quienes yo acepto. Correspondencia en ideas, imágenes, ideales, formas de ser o en los contenidos. 

Como si se tratara de ir cosiendo corazones, mentes y  conciencias ajenas, en un tapete extenso, a mi gusto, acorde a mi percepción  de estética, amor y sentido.

Me gusta mi libertad, pero tal vez no la libertad per se, para aceptar que la libertad ajena, puede ser diferente a la mía y punto.

Así entenderla y defenderla. Seguir amando aun al más contrario a mi estructura, de quien mucho tendría que aprender, sin espanto ni desgarro; precisamente por ser diferente, sin desear que se ajuste a mis anhelos, o al material con que yo estoy hecha. 

Por ejemplo, al fracasar, con estas cosas tan sencillas, soy oscura hacia lo que me parece oscuro, y he llegado a sentir odio hacia los que son odiables, a veces, hasta los veo monstruosos... sin detenerme a comprender las razones que los mueven a ser así. Sus necesidades no cubiertas.

Sé que es fracaso, porque es muy parecido a una punzada en el estómago, o un estorbo para el flujo normal de pensamientos lindos, algo que estalla en mis vísceras, las que debieran estar muy por debajo de mis ideales, más abajo de mi esencia, y dos escalones más abajo de mi conciencia. Es algo que me desgarba y obliga a mis manos a tocar el vacío.

Fracaso y me alejo del cielo, de lo que yo creo que es el cielo, no donde la noche cuelga las estrellitas para que las veamos, ni el sitio prometido si nos portamos bien.  Sino la sensación de satisfacción y plenitud, muy lejanas a mi pretensión y rebeldía, de que las cosas transcurran diferente. 

Mientras no ame lo odiable o no amable, para que no se oiga tan fuerte, seguiré fracasando. ¿Y, si lo que veo como odio en otros, en realidad es su forma de amar? ¿Si lo que para mí es negrura, es su claridad?. O, ¿si el sufrimiento en realidad es el gozo? ¿Le estarán haciendo falta unas gafas o muletas a mi zarandeado criterio?

lunes, 7 de abril de 2014

jueves, 3 de abril de 2014

Por supuesto, querido



Solo déjame preparar a los niños. Fin del diálogo, en la última noche de vacaciones, entre Elizabeth y Javier, mientras los hijos dormían y ellos, en el balcón de su suite, acordaban divorciarse, por iniciativa irrevocable de él, quien se fue a dormir, con la placidez de la comprensión de ella.

Omito todo lo escatológico, psicológico y emocional que Liz sintió hasta que amaneció, asida de las olas plateadas y todo ese rollo ridículo de las paradisíacas playas caribeñas, ante situación de fracaso, manos vacías, auto sacrificio profesional, cuando al más pequeño le diagnosticaron un síndrome, apoyo eterno al  Javi, y pendejadas “mínimas” ¡por su familia! (Omitido quedó, jaja!)

Prisa-niños-Javi-maletas-regresar por lo que casi olvidan que los niños escondieron-liquidación de cuenta-bellboys-taxi-aeropuerto-vuelo-estacionamiento-subirse a camioneta-todos-completos-o sea sin olvidar a nadie-dejar a Javi en hospital (médicos ambos)-regresar a casa-los chicos-la comida-alacena-súper-cena-uniformes-útiles-escuela-la ayudante-la ropa-terapia del menor-repartición de todos-las clases de piano-las de inglés-la gimnasia-el karate-el teléfono-el celular-el mensaje-el correo-el watsap-por suerte, no tiene blog-pagar las cuentas-exigir la garantía de la pantalla-el instalador-el trámite-las batas del Javi-los amigos que vienen a cenar-los compadres-la mamá ¿por qué no te has reportado?-Los hermanos confiándole sus broncas. Día-tarde-noche-día… ¡Apúrate, que se hace tardeee!!… Liz, en cataléptica derrota y abreviando mucho sus funciones.

El plazo llegó. Los cuatro hijos, marido y ella reunidos:

 –Papito y yo los amamos y adoramos, pero nosotros dos ya no nos entendemos, por eso discutimos tanto. Todo porque me he puesto vieja, gorda, malhumorada, descuidada, regañona… ¡fatal! Por eso, descansaré…. Y… Él se casará con una mujer maravillosa; jovencita, alegre, hermosa y muy comprensiva, que adorarán. Ella los cuidará, atenderá y amará, haciendo mucho muy feliz a su papito y a ustedes.

Yo me iré, para que ustedes no extrañen lo que es suyo. En cuanto yo descanse y haga muchos trámites, me verán, siempre que yo pueda recibirlos, porque volveré a trabajar y ya no tendré tanto tiempo. Pero siempre estaré para lo importante en que me necesiten. Al principio les dolerá, como a nosotros, es natural, lloren… apóyense en todo con la que será la nueva esposa de papito, que vendrá en cuanto yo me vaya y apóyense en él. 

Confíen, todos seremos más felices muy pronto –Lágrimas de los niños, abrazos, besos, te quieros y lo usual, amortiguado con el aplomo de Liz, ensayado, premeditado y estudiado durante muchos días previos, sintiendo todo lo contrario a lo que estaba aparentando.

Entregó las llaves de su vehículo y casa, al marido, documentos, tarjetas de crédito, etc. etc. Apretó su desempolvado título.

-Como quieras Javier, voluntario o por abandono de hogar. No pelearé nada material… Hagan lo que quieran con las cosas que yo usaba, no las quiero. Por favor, sé muy feliz. Gracias por lo que viví contigo. Te quiero ¡Chau! y abordó un taxi, llevando solo la ropa puesta.

Envía desde el taxi un mensaje: Mija*: “Javi te espera en la casa, es todo tuyo, sé feliz, no tardes”, Liz.




*Mija: palabra de cariño, muy usual de madre a hija, entre mujeres conocidas, o para alguien a quien se le ordena hacer algo, o para marcar límites, diferencias, edades, niveles sociales, edades, un tanto despectivamente. Aplíquenlo como mejor les parezca.

miércoles, 2 de abril de 2014

Premio dardos



¡Muchísimas gracias!... De verdad que ha sido una sorpresa muy grata, Cristian.

Pero, tengo que romper las reglas, porque no puedo, ni quiero compartirlo solo con 15, pues sería una repartición muy injusta con muchos amigos blogueros. 

Entonces,  si esto no implica la anulación del premio, lo comparto con:

L@s amig@s, 

L@s que me siguen, 

L@s que me siguen y leen.

L@s que me siguen, leen y comentan,

L@s que comentan y no leen,

 L@s que pasan por error o casualidad,

L@s que dejaron de visitar,

L@s que me invitan a seguir sus blog y luego decido no hacerlo, porque no me identifico con ciertos contenidos.

Así también, con much@s que sigo, leo y comento, aunque no me correspondan. Bastante agradecida me siento, con tener la posibilidad de leerlos.

Gracias a tod@s, que son tan estimulantes. Siempre siéntanse libres aquí. También libres de venir o no venir, de comentar o no comentar. Qué mejor si es con sinceridad; pero en caso contrario, también es su libre elección, que respeto. No creo en la reciprocidad obligada, ni por compromiso.

Ah!, a vari@s que he dejado de visitar, es porque mi PC algo lenta y atrasada, no me lo permite cuando en los diseños hay muchos adornos, música, seguidores en la cabecera, gadgets y demás. Tampoco a los que publican en G+,  a lo que no me agregaré, y a quienes no traen enlace al seguir, no por falta de disposición mía.

También me disculpo con quienes me otorgaron premios antes, que solo dije gracias, pues no sabía qué hacer... Y, yo creo que todavía, pues por lo pronto ya rompí las reglas...

¡Gracias Cristian!

¡Gracias a todos... Los quiero!


lunes, 31 de marzo de 2014

La viuda



Al enviudar doña Rita, intuimos que el desamparo la asediaría. Después de más de cinco décadas de feliz matrimonio, con un hombre extraordinario, que siempre la llenó de gratas sorpresas y atenciones. Siempre andaban juntos y lograron hijos muy realizados e independientes. Un hogar ejemplar, siendo ellos muy sociables, respetables y apreciados.

Por eso, en el funeral acordamos no dejarla sola y organizamos visitas alternadas. Seguros de que su dolor, en compañía, debiera ser más fácil de superar. 

Cuando yo la visité, todavía era muy reciente, iba preparada para encontrarla todavía en duelo. Platicamos mucho, bien puedo decir que como nunca antes.  Me mostró su última obra de punto de cruz. Me llevó a su jardín, para mostrarme sus nuevas gardenias, jazmines, hortensias y demás.  

– Nunca  pude tener tantas flores, porque me hubieran robado mucho tiempo de mi esposo, que era lo primordial… además a él no le gustaban las flores. 

Luego, entramos a lo que fuera el despacho de su marido, ahora convertido en un acogedor salón de convivencia. 

–Regalé todas sus cosas… a unos chicos recién egresados que no tenían para iniciar. A él siempre le gustó trabajar al lado de la casa… para no descuidarnos…

-Ha de ser tan difícil sin él, doña Rita… Su compañero inseparable…

-¡Qué va!... –silencio prolongado- 

-¡Ni idea tienes! ¡Si llegué a pensar que nunca me libraría de él!, ¡que nunca me llegaría la hora para empezar a vivir! -Se levantó la blusa para mostrarme su espalda poblada de cicatrices- 


Dedicado a todas la mujeres que aguantan lo que no deben, creándose un mundo de felicidad ficticia, ante los demás y a veces, ante los hijos y en los peores casos hasta con ellas mismas.
El nombre de Rita, por obvias razones.

martes, 25 de marzo de 2014

Gran Insight



Abierta a la posibilidad de salvar su matrimonio, Diana acudió a la atención de una prestigiada psicóloga. La empatía fue instantánea, entraron en materia desde la primera cita, sin evasiones, ni mecanismos de defensa.  La psicóloga, con sus experimentadas técnicas, pudo navegar en el manantial psicológico de Diana.

Sin causales de divorcio graves, como violencia o maltrato evidente; en pocas sesiones, Diana, expuso a detalle, ante la profesional, que el matrimonio sigue siendo desventajoso para la mujer, que pretenda desarrollarse integralmente y sentirse a la vez satisfecha,  amada, en armonía y feliz con su hombre. 

Sin adoptar siquiera una postura radicalmente feminista, sino algo medianamente justo. Es una sobrecarga de trabajo inhumana, ¿dónde están las ventajas de  la liberación femenina, si solo agregó más deberes a la mujer, sin la consideración y apoyo del hombre?, ¿no es así… tú cómo te sientes? -La terapeuta sonreía, e instaba a la paciente a continuar.

Siempre estoy extenuada, soy un robot de hacer cosas. En el trabajo pienso en los niños; con los niños, resuelvo lo del trabajo; hago el amor pensando en la junta de mañana; en la junta, recuerdo que debo pasar al súper. ¡Nunca descanso! ¿Tú no te sientes así… a ti sí te apoya tu marido? –La terapeuta, propiciaba una nueva descarga.

Con el sueldo de él, no nos alcanza. Tengo que trabajar, además quiero hacerlo,  me encanta lo que hago, por eso estudié, para ejercer. Si no, no hubiera estudiado… y contratar a alguien para la casa, no podemos... Él no me ayuda con nada doméstico, ni suplicándole, ¡Vaya! Ni bailándole la danza de los siete velos todas las noches… además, qué ánimo para eso…  Creo que ahora hasta anda con otra, y… ¡Qué bueno! Menos bronca para mí. Ah! Y lo vieras, como se pone ¡furibundo! Si le pido que me ayude, por lo menos a no desordenar, que cierre el tubo de la pasta dentrif… que… que…. que…  ¡Ay no, de veras que estoy harta, harta, harta! ¡Qué mierda es esto del matrimonio! Si las únicas que nos casamos somos nosotras, ellos siguen ¡solteritos, solteritos! –Chilla y agrega ¿No es cierto, tú qué opinas, a ti, cómo te va?

A cada pregunta, una respuesta. A cada técnica, completa soltura por parte de Diana, hasta que se divorció con un Yo muy fortalecido, gracias a la terapeuta.

Y... la terapeuta se divorció antes que Diana.