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lunes, 15 de agosto de 2011

Ciudad vacía


Añoré cada noche, de cada semana,
de todos los años, que estuve lejos de mi ciudad.
Los cumpleaños, las navidades, los fines de año;
en casa de Bertha, todos polemizando... y un tequila.

Lloré a los sobrinos, primos y amigos.
A Malicha y sus anécdotas,
a mi madre en verano, a mi padre ya viejo,
que fue cuando se dulcificó.

A mi hermana sin tanta amargura,
antes que se quedara,
cuando su psicología estaba, por encima
de cualquier obsesión kafkiana.

En esos años, disfrazados de siglos,
anhelé a mi regreso la gran bienvenida,
en esta ciudad ahora vacía,
donde ya no reconozco nada.

Los que más quise,  no me esperaron,
los que más me quisieron, ya no me conocen,
y dicen que me quieren,
muchos  desconocidos.

Ahora, que ya no tengo sitio,
que mi tierra, en realidad no lo es,
que mi idiosincrasia ya no es la misma,
quiero extrañarlos un poco de lejos.

* Dicen que sucede.

sábado, 13 de agosto de 2011

Y tú, qué sueñas . . .



Yo esperanzo, tu esperanzas, nosotros esperanzamos, ustedes esperanzan y los destinos de todos, are made in USA...

Últimamente he tenido unos sueños muy espeluznantes dormida: concordias, uniones, alegrías, dulzuras,  viajes, amabilidades, amistades universales, paisajes para recordarlos siempre, niños felices, rostros muy sonrientes de cualquier persona que pasa, de los que me falta por conocer quizás y, también de las personas que hace tiempo no veo: los que emigraron en pos de algo mejor o los queridos ya muertos.

Espeluznantes digo, ¡Sí! Porque las cosas normales y diarias, son, todo lo contrario a lo que sueño dormida. Y, esas cosas normales... me están obligando a soñar despierta, más o menos un refrito de lo expuesto en el párrafo anterior. Perdiéndome de nuevo en el significado real, de lo espeluznante y lo lindo.

Ya no sé si sueño, anhelo, invento o esperanzo. Con decirte que anoche soñé que: Obama renunciaba, que en su país se dejaban de jugar a la ruleta rusa política,  a costa de la vida de todos los demás países. Que nos recuperábamos muy rápido, con mucho trabajo y la fuerza de no repetir los quebrantos recientes.

Bueno, ahora que te lo cuento, no sé si lo soñé dormida, despierta antes de dormirme, desde que desperté... O, si ya es un delirio recurrente, por el que también he soñado que quieren llevarme, a la casita donde vive la prima de un amigo, que anda ya siempre de batita blanca por los jardines, tan despreocupada y feliz (¿Si notas mi pudor acerca del manicomio?, la casita blanca). Esto no sé si lo soñé o lo ando intuyendo.

Y tú, ¿qué sueñas? . . .

jueves, 11 de agosto de 2011

Si Dios quiere . . .


Hoy amanecí muy fuerte,
con más ganas de luchar. Y,
¡No me queda deotra!

La misma mujer obrera de ayer,
con todo el montón de hijos,
y el marido pa' colmo ¡Borracho otra vez!

Trabajaré hoy más tiempo extra,
Pa’ completarles a todos
su pieza de pan...

No lo dejo, porque lo quiero
y él me lo dijo también.
tal vez La Virgen
ya me lo quiera componer.

Todos los hombres… todos,
tienen sus peros, al menos el mío
ya casi no me pega.
Además, ¿Quiaría yo sin él?

Mis hijos necitan su padre,
y yo su proteción.
Si no, ¿Cómo leago yo sola?

La más grandecita,
en una desas,
¡que también salga a trabajar!
Pa’yudarnos.

Así podré más fácil,
sacar adelante a los otros.
Y poco a poco…
¡Si Dios quiere! 


La abnegación y sumisión de la mujer mexicana, a veces llega a niveles en extremo incomprensibles de sacrificio personal. Y no sólo en un nivel socioeconómico bajo, como el de los versos., sino a cualquier nivel.

Por no quedarse solas con la carga de la familia, a veces optan por también cargar con el hombre, que nos les representa ninguna ayuda.

"Lo quiero y él me lo dijo también" (Como si escucharlo sea suficiente... ¡Y sí! Ya con eso tienen, para no estar solas, sacrificando y exigiendo en ocasiones a los hijos, lo que no son capaces de exigir a ellos)

Ellas resuelven todo y ellos pasan a ser figuras decorativas, por cierto nada decorosas. Pareciera que soy una promotora del divorcio.... Y sí jajaja, en estos casos sí... Y en muchos otros, ¡también! Pienso que si el hombre no viene a sumar, es momento de restarlo.