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domingo, 23 de septiembre de 2018

Cosas, casas, una

Estamos muy acostumbrados a ver que les pasen cosas a las cosas. Nosotros se las provocamos, sí, yo sé, pero no me diga que no decimos: se quebró el vaso, se cayó la taza, el mueble o cualquier objeto, se desclavó, destornilló, desbarató. Se le cayó una pata. Se le venció el respaldo, se estropeó, se echó a perder, se hizo añicos. ¿A poco no?

Amigo, no imagino a las cosas, ellas, todas inanimadas que son, tomando ese tipo de decisiones... no sé, no lo creo, aunque he visto de todo, me falta por ver.

Bueno... Pero con esa casa, se lo aseguro, pasó cosa diferente... yo seguido había oído, que las casas se hacen grandes con el tiempo en que vuelan los hijos o que se muere la gente, como dando de sí, igual  como nos pasa con los zapatos, que ya luego nos quedan flojos ¿verdad? Pero, en serio, esa casa sufrió un fenómeno inverso, créame, como que yo mismo se lo estoy diciendo.

Se fue escogiendo, que ahora ya no le entraría ni un palillo. Siendo que le cabían: fiestas, risas, voces, convivencia, ecos, juegos, música, cantos, uno que otro chirrido, incluso llantos y ayes, como en cualquier casa. Mucha gente, claro.

Pues...  se hizo tan pequeña, que ya no le cabe nada de nada. Se lo juro. Tendrán que derrumbarla. Solo espero que luego no vayan a decir, que se derrumbó.

lunes, 17 de septiembre de 2018

En el bazar

Era la encargada de la bodega de un gran bazar de beneficencia, donde pronto obtendría su jubilación. 

Una labor aburrida, solitaria y extenuante, pero la necesidad la capacitó para disponer hasta de pesados menajes completos sin ayuda y, de montañas de ropa, en las que hubiera podido desaparecer. 

De los fallecidos,  era común recibir el total de sus pertenencias...

Así, llegó un escritorio, lleno. "Vaya gente, ni siquiera tuvieron la delicadeza de conservar o destruir sus documentos personales." Se dijo, mientras lo vaciaba de papeles, actas, credenciales, certificados, un título universitario, fotografías, cartas...

Lo hacía casi sin ver, por no violar la intimidad de alguien desaparecido, no obstante que los deudos la habian dejado expuesta.    

Pero cuando iba a llevar todo a un contenedor para basura, vio una foto de ella, en la que estaba abrazada a un caballero. Muy jóvenes y alegres. 

"No puede ser" Nunca volvió a saber de él, después de que se fue a estudiar a la capital. Revisó las fotos y los documentos. Sí, era él. Lloró con profunda pena. Tomó las cartas, "son todas... ¡para mí!", gritó. "La que se quedó soltera. La que jamás volvió a salir con nadie. La que cargó con todas las obligaciones de la familia al morir papá y... la que jamás volvió a amar, ni se acordó, ni tuvo tiempo. Y la que viene a enterarse de tu muerte ¡Así! No, no puedo con tanto." Nunca antes había reparado en su situación. 

Consiguió quedarse con esas pertenencias de él y en su casa leyó las cartas tapizadas de amor, ternura y sueños. Estaban numeradas. En el último sobre, solo había una nota: "úsalas, son tuyas" con una dirección y unas llaves. 

No se atrevía a ir. Leía de nuevo las cartas. En todas él le reiteraba su amor puro, dulce, el sueño de volver a verla. Ella pensaba ¿Para qué ir? ¿Qué encontraré? ¿Por qué no regresaste, si tanto me querías? ¡Yo te amaba!

Pasaban los días y no se atrevía. 

Cuando se jubiló, después del austero festejo, inmersa en una espiral emocional y de dudas; se decidió a ir al domicilio.  

Era una casa. Quiso desistir, se alejó, pero se detuvo y regresó. "Que sea lo que tenga que ser".

Abrió y entró muy temerosa. La casa estaba totalmente amueblada. Parecía que la ocupaban.  

Era él... vivo. A pesar de lo que también soportó, durante su desaparición forzada. 

viernes, 14 de septiembre de 2018

Requi...

sitos: sitos sería masculino de citas, si es que no tuvieran "c", y en cambio fuera terminación del diminutivo de princesas.

Re qui si tos, hoy aquí, así pausados, por dar a entender lo que demoran los trámites... que nos pasamos más de la mitad de nuestra vida haciendo.

Como si la vida fuera un gerundio de principio a fin de los verbos reunir, tramitar, gestionar, esperar, llenar, reuniendo actas, certificados, comprobantes, formatos. Papeleo y más papeleo, que ahora con la era digital  y "el respeto" a la ecología (no lo creo, acaban de morir un montón de pingüinos recién nacidos, porque el humano ha venido acabando con la hospitalidad y mata de todo. Nosotros mismos vamos muriendo con los efectos que producimos, por vivir al "ahí se va", "a la brava").

Les contaba... con la era digital en la que nos sumieron por la fuerza, aun a quienes como yo nos gustaba el olor a papel -llegará el día en que tendremos que comprar frasquitos de esencia de papel, imagínense: este aroma es de edición especial, tiene una mezcla de papel couché, con un toque de kraft y acentos rústicos de estraza salvaje, con sutiles notas de papel de china- jajaja, ya mismo lo compro.

Ah, les decía antes del "divague", que ahora además todo piden en digital y hay que volver a tramitar, lo que nos tomó un siglo re qui si tar antes. Y todo para qué... para saber quiénes somos, que ni les importa en resumidas cuentas, pero no les basta con tenernos de frente y de cuerpo entero, para darse cuenta de cómo somos, -que además sí somos los que parecemos y decimos que somos- y constatar nuestras habilidades, antecedentes, torpezas, necesidades y "cuantimás" en persona ¡Nooo, qué va! Y todo para qué, si cuando nos morimos a nadie le importa nuestra trayectoria de nada, ni siquiera la trayectoria que dibujamos en la caída hacia la fosa. Que por cierto hasta después de muertos, seguimos cumpliendo con requisitos para que todos los que decían quererse tanto, se peleen entre sí. En eso yo no, no tengo nada que heredar. Ni deudas favorablemente, ya ven que ahora hasta eso se puede heredar. Bendito sea el sistema feudal mundial.

Luego sigo, que nada de eso iba a contar hoy. Y para que no se me olvide, dejaré aquí *Bazar como recordatorio, sobre eso de los papeles personales. Creo que será un cuento. Ya veremos si sale.