Siempre con sorpresas. Por más que nos esmeremos en forjar nuestro destino, existe un misterio, que a veces nos regala un favor y otras veces una desgracia.
Aceptar la existencia de ese misterio, es lo que nos concierne... con fe.
Fe: certeza y convicción de que también existe lo que no podemos ver y que nos levanta y nos mantiene firmes, cuando nos parece que no podemos más.
Fe, sin nombres, sin dueños, sin jerarquías. Democrática y gratuita. Fe necesaria para cruzar el camino sinuoso en las peores condiciones.
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jueves, 16 de abril de 2020
viernes, 10 de abril de 2020
Monstruífero
De la incredulidad, pasó a la negación. De la negación al inconformismo. Del inconformismo a la rebeldía y de la rebeldía a la imprudencia.
Con la imprudencia, se echó calle abajo a lo libre y con un contento a todas luces.
¡Claro... la sorprendieron! y la llevaron a su respectiva prisión domiciliaria, con multa, vídeo y todo. Señalada por todos los vecinos del barrio.
Allí, en ese momento de oscura soledad, le fueron surgiendo todos los monstruos, con los que se las había visto siempre. Que si la tía, que si el amigo, que si los hermanos, que si la maestra de la primaria... ya saben. Pero ella no les iba a dar cuerda todos los días siguientes. Así que se fueron desplomado, debilitando y esfumando.
A la cuarta semana, ya solo le quedaba un monstruo. El de sí misma. Y aunque podría dejarlo sin alimento y a lo sumo, le duraría vivo una semana y media y ya liberarse del todo, emocionalmente. Nooo... Lo cuida con delicado afán. Pensando en que logrará el permiso oficial para sacarlo a pasear al parque, a falta de perrito. En eso está. Redactando su caso al ayuntamiento.
* Esto inspirado en la entrada sobre monstruos, "Pragmatismo # 16", de nuestra amiga:
Laura del blog Lo que no te dije
: ) Abrazo, amiga. Abrazos, amigos todos.
Con la imprudencia, se echó calle abajo a lo libre y con un contento a todas luces.
¡Claro... la sorprendieron! y la llevaron a su respectiva prisión domiciliaria, con multa, vídeo y todo. Señalada por todos los vecinos del barrio.
Allí, en ese momento de oscura soledad, le fueron surgiendo todos los monstruos, con los que se las había visto siempre. Que si la tía, que si el amigo, que si los hermanos, que si la maestra de la primaria... ya saben. Pero ella no les iba a dar cuerda todos los días siguientes. Así que se fueron desplomado, debilitando y esfumando.
A la cuarta semana, ya solo le quedaba un monstruo. El de sí misma. Y aunque podría dejarlo sin alimento y a lo sumo, le duraría vivo una semana y media y ya liberarse del todo, emocionalmente. Nooo... Lo cuida con delicado afán. Pensando en que logrará el permiso oficial para sacarlo a pasear al parque, a falta de perrito. En eso está. Redactando su caso al ayuntamiento.
* Esto inspirado en la entrada sobre monstruos, "Pragmatismo # 16", de nuestra amiga:
Laura del blog Lo que no te dije
: ) Abrazo, amiga. Abrazos, amigos todos.
miércoles, 8 de abril de 2020
Ti o tí
Ti debería llevar acento,
como mí,
porque si haces, piensas o dices,
algo hacia mí,
el acento le imprime gran énfasis a la i. De inmediato yo sé
que se trata de mí y nadie más.
En cambio si yo hago, pienso o digo algo para ti.
Esa i sin tilde,
queda muy sosa, débil...
Sin la misma intensidad.
Y a dónde se va mi emotividad,
esa mi efusividad, tan tuya.
Es como si recibieras de mí,
una correspondencia
muy deslucida, a medias.
Aquí la ortografía está mal.
Cuando me dirija a ti,
será con acento.
Y tú sabrás que se trata
de algo, no para aquel
o aquelotro u otra.
Sino de algo
exclusivamente
para tí.
Con toda la autoridad
que te otorga el hecho
de que yo soy solo de tí.
como mí,
porque si haces, piensas o dices,
algo hacia mí,
el acento le imprime gran énfasis a la i. De inmediato yo sé
que se trata de mí y nadie más.
En cambio si yo hago, pienso o digo algo para ti.
Esa i sin tilde,
queda muy sosa, débil...
Sin la misma intensidad.
Y a dónde se va mi emotividad,
esa mi efusividad, tan tuya.
Es como si recibieras de mí,
una correspondencia
muy deslucida, a medias.
Aquí la ortografía está mal.
Cuando me dirija a ti,
será con acento.
Y tú sabrás que se trata
de algo, no para aquel
o aquelotro u otra.
Sino de algo
exclusivamente
para tí.
Con toda la autoridad
que te otorga el hecho
de que yo soy solo de tí.
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