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jueves, 6 de julio de 2023

Almanaque

 



Algo más que ya pasó a la historia: El almanaque. 
Duraron siglos y más siglos, hasta que llegaron los internáuticos que se robaron al mundo, a acabar con todo lo físicamente tangible y que yo sigo lamentando.  

Recuerdo ciertos almanaques de las casas. En todas partes había. 

Algunos con imágenes tan bonitas que al siguiente año, pegaban las hojas del nuevo calendario y seguía la misma imagen dando la función. Se les veía en cualquier habitación. Muy a menudo en la cocina, pero llegaban a estar incluso en la sala, donde todo mundo los viera, ja, ja. Porque además ofrecían bastante información importante, que ya tampoco importa a nadie. 

En casa estaba enseguida del refri. Recuerdo una foto en que la modelo con zapatos de tacón, reposaba uno de ellos en un travesaño del barandal de un jardín, en donde ella estaba recargada. 

Me creaba bastante angustia, pensaba que tenía atrapado el pie y no podía irse de allí. No recuerdo bien su cara, pero sí que estaba muy seria. Eso me hizo intuir su problema, Lo que nunca olvide fue su pie atorado y mi impotencia de no poder ayudarla. Muchos años después le conté a mamá y ah, cómo nos reímos.

Eran muy comunes los almanaques con dibujos de familias, de niños con mascotas. Se consideraba a los niños regordetes como niños sanos. Tipo querubines, aunque los niños de mi infancia éramos flacos, nos ejercitábamos todo el tiempo. 

Me gusta hoy de los almanaques viejos, la publicidad. Muchas cosas y servicios que también ya desaparecieron, al igual que las costumbres de las imágenes. Quedan como joyas vestigios.

*Las fotos también de la mija (muy malas por cierto, no debió reflejar, pero bueno, a lo robado no se le puede poner peros). 
Es en el Museo del Calendario, en Querétaro, México... O por allí cerca. No sé muy bien. 

martes, 4 de julio de 2023

Fuente y monstruos


Había una rana muy fresca que cantaba, sobre una hoja verde de no sé si lirio o qué planta acuática. Llegó la gente, atraída por su voz y, la rana ipso-facto se escondió, desconfiada con toda razón, de la especie que nada respeta. 

Y lo peor de lo peor, niños 'anárquicos', de esos que crían con uñas y pelos pintados y una prepotencia del demonio, a los que nadie les puede corregir, porque traen el código civil bajo el brazo, que los 'protege', precisamente de quien los quiera respetar y educar, de las personas con ética que quieran impedir su perturbación mental, emocional y sexual.  

Niños producto chatarra, 
niños para el consumo, 
niños sin padres, ni madres. 

Niños sin conciencia de que son niños, ni de la vida, ni de la felicidad. Niños que matan en vida desde que nacen. 

No, no iba a hablar de los niños, sino de la fuente y la rana. Voy a ver a dónde se escondió,  para que me ayude a esconder con ella a mi niña interior, que defiendo a capa y espada, porque es la única que me ayuda a conservar mi corazón y a veces la razón. 

La fuente será para otra ocasión. Me voy antes de que apedreen mi cándida esencia. 

*La foto de I.M.D. mi hiji. 


jueves, 29 de junio de 2023

Si tienes familia

 


Si cuentas con personas, con quienes puedes entregarte en un abrazo sincero total, en las ocasiones trágicas, en las felices o solo porque sí, tienes lo más necesario: ¡UNA FAMILIA! Y no me limito al gesto de contacto físico, sino al hecho de contar recíprocamente, para lo que sea, a cualquier hora, de cualquier día y sin avisar. 

Sin importar que sean los consanguíneos o no.  

Es primordial conservar esos vínculos, por encima de cualquier situación y no permitir que nadie se atreva a separarlos jamás. 

Quien tiene una familia, es inmensamente rico y nada le  faltará. 

Con una familia, no hay razón para quejarnos de carencias, por más experiencias tristes que nos toque vivir. Conserva y frecuenta a esas personas, porque la muerte llega en un plis plas. (Vengo de un funeral). 

Parece muy básico, pero no lo es. Muchas más personas de las que imaginamos, no cuentan con una familia. Solo que muy pocas lo dicen, por pena, vergüenza, tabú o miedo, pensando que todos los demás tienen una familia. Falsedad en la sociedad del estoybienismo, de las fotos felices en las redes sociales, cargando soledades en secreto. 

He sentido la dicha de personas con verdaderas familias y también la pena de quienes no la tuvieron o que la perdieron. Su grado de satisfacción y estado emocional son opuestos.  Defiende y fortalece la unión de tu familia. Es necesaria.