Me pareció muy duro cuando escuché: "Yo no espero nada de nadie". Cuánta decepción podría tener esa persona para llegar a tal conclusión.
Sin embargo, muy pocas personas nos sorprenden positivamente, en lo individual y en lo colectivo. Yo siempre "doy el beneficio de la duda", pensando que en alguna ocasión descubra que alguien es "un garbanzo de libra".
Siempre he sostenido que no se puede ser amigos con diferentes ideologías políticas. Y es algo que me ha tocado constatar recientemente. Con lo de las guerras, lo de las elecciones, lo de las independencias y las revoluciones, hay que definirse y no falta que alguien a quien teníamos en muy alta estima, en alguna plática de pasillo, diga algo que va en contra de nuestra ideología, y que alcancemos a escucharlo o en el caso de los blogs, a leerlo. Y sería lo de menos si opinaran respecto a la ideología, pero a veces dicen algo realmente ofensivo contra algunas nacionalidades, y viniendo de alguien a quien estimamos, como lo dije antes, duele. Hay expresiones muy racistas de quienes"van" de buena onda, abiertos, humanos e incluyentes. Mucha simulación o hipocresía, pienso, la verdad tarde o temprano sale a la luz. Decepción.
La culpa no es de esa persona o de esas personas o grupo(s), sino de quien da "el beneficio de la duda". O sea, yo. Quién me manda a andar creyendo en ciertas personas que de entrada pudiera ser que nos salgan con algo así.
Pero, todavía no quiero decir: "no espero nada de nadie", aunque a menudo, razones no me falten.
Prefiero confiar y ya si en el camino conozco la parte que no me sea favorable, a secarme las lágrimas y con la dignidad en alto, a seguir con otras personas congruentes, mientras lo sean, siendo yo también congruente y sincera, porque es cruel pensar que vamos solos por la tan bella vida.
Besos.