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jueves, 3 de abril de 2014

Por supuesto, querido



Solo déjame preparar a los niños. Fin del diálogo, en la última noche de vacaciones, entre Elizabeth y Javier, mientras los hijos dormían y ellos, en el balcón de su suite, acordaban divorciarse, por iniciativa irrevocable de él, quien se fue a dormir, con la placidez de la comprensión de ella.

Omito todo lo escatológico, psicológico y emocional que Liz sintió hasta que amaneció, asida de las olas plateadas y todo ese rollo ridículo de las paradisíacas playas caribeñas, ante situación de fracaso, manos vacías, auto sacrificio profesional, cuando al más pequeño le diagnosticaron un síndrome, apoyo eterno al  Javi, y pendejadas “mínimas” ¡por su familia! (Omitido quedó, jaja!)

Prisa-niños-Javi-maletas-regresar por lo que casi olvidan que los niños escondieron-liquidación de cuenta-bellboys-taxi-aeropuerto-vuelo-estacionamiento-subirse a camioneta-todos-completos-o sea sin olvidar a nadie-dejar a Javi en hospital (médicos ambos)-regresar a casa-los chicos-la comida-alacena-súper-cena-uniformes-útiles-escuela-la ayudante-la ropa-terapia del menor-repartición de todos-las clases de piano-las de inglés-la gimnasia-el karate-el teléfono-el celular-el mensaje-el correo-el watsap-por suerte, no tiene blog-pagar las cuentas-exigir la garantía de la pantalla-el instalador-el trámite-las batas del Javi-los amigos que vienen a cenar-los compadres-la mamá ¿por qué no te has reportado?-Los hermanos confiándole sus broncas. Día-tarde-noche-día… ¡Apúrate, que se hace tardeee!!… Liz, en cataléptica derrota y abreviando mucho sus funciones.

El plazo llegó. Los cuatro hijos, marido y ella reunidos:

 –Papito y yo los amamos y adoramos, pero nosotros dos ya no nos entendemos, por eso discutimos tanto. Todo porque me he puesto vieja, gorda, malhumorada, descuidada, regañona… ¡fatal! Por eso, descansaré…. Y… Él se casará con una mujer maravillosa; jovencita, alegre, hermosa y muy comprensiva, que adorarán. Ella los cuidará, atenderá y amará, haciendo mucho muy feliz a su papito y a ustedes.

Yo me iré, para que ustedes no extrañen lo que es suyo. En cuanto yo descanse y haga muchos trámites, me verán, siempre que yo pueda recibirlos, porque volveré a trabajar y ya no tendré tanto tiempo. Pero siempre estaré para lo importante en que me necesiten. Al principio les dolerá, como a nosotros, es natural, lloren… apóyense en todo con la que será la nueva esposa de papito, que vendrá en cuanto yo me vaya y apóyense en él. 

Confíen, todos seremos más felices muy pronto –Lágrimas de los niños, abrazos, besos, te quieros y lo usual, amortiguado con el aplomo de Liz, ensayado, premeditado y estudiado durante muchos días previos, sintiendo todo lo contrario a lo que estaba aparentando.

Entregó las llaves de su vehículo y casa, al marido, documentos, tarjetas de crédito, etc. etc. Apretó su desempolvado título.

-Como quieras Javier, voluntario o por abandono de hogar. No pelearé nada material… Hagan lo que quieran con las cosas que yo usaba, no las quiero. Por favor, sé muy feliz. Gracias por lo que viví contigo. Te quiero ¡Chau! y abordó un taxi, llevando solo la ropa puesta.

Envía desde el taxi un mensaje: Mija*: “Javi te espera en la casa, es todo tuyo, sé feliz, no tardes”, Liz.




*Mija: palabra de cariño, muy usual de madre a hija, entre mujeres conocidas, o para alguien a quien se le ordena hacer algo, o para marcar límites, diferencias, edades, niveles sociales, edades, un tanto despectivamente. Aplíquenlo como mejor les parezca.

miércoles, 2 de abril de 2014

Premio dardos



¡Muchísimas gracias!... De verdad que ha sido una sorpresa muy grata, Cristian.

Pero, tengo que romper las reglas, porque no puedo, ni quiero compartirlo solo con 15, pues sería una repartición muy injusta con muchos amigos blogueros. 

Entonces,  si esto no implica la anulación del premio, lo comparto con:

L@s amig@s, 

L@s que me siguen, 

L@s que me siguen y leen.

L@s que me siguen, leen y comentan,

L@s que comentan y no leen,

 L@s que pasan por error o casualidad,

L@s que dejaron de visitar,

L@s que me invitan a seguir sus blog y luego decido no hacerlo, porque no me identifico con ciertos contenidos.

Así también, con much@s que sigo, leo y comento, aunque no me correspondan. Bastante agradecida me siento, con tener la posibilidad de leerlos.

Gracias a tod@s, que son tan estimulantes. Siempre siéntanse libres aquí. También libres de venir o no venir, de comentar o no comentar. Qué mejor si es con sinceridad; pero en caso contrario, también es su libre elección, que respeto. No creo en la reciprocidad obligada, ni por compromiso.

Ah!, a vari@s que he dejado de visitar, es porque mi PC algo lenta y atrasada, no me lo permite cuando en los diseños hay muchos adornos, música, seguidores en la cabecera, gadgets y demás. Tampoco a los que publican en G+,  a lo que no me agregaré, y a quienes no traen enlace al seguir, no por falta de disposición mía.

También me disculpo con quienes me otorgaron premios antes, que solo dije gracias, pues no sabía qué hacer... Y, yo creo que todavía, pues por lo pronto ya rompí las reglas...

¡Gracias Cristian!

¡Gracias a todos... Los quiero!


lunes, 31 de marzo de 2014

La viuda



Al enviudar doña Rita, intuimos que el desamparo la asediaría. Después de más de cinco décadas de feliz matrimonio, con un hombre extraordinario, que siempre la llenó de gratas sorpresas y atenciones. Siempre andaban juntos y lograron hijos muy realizados e independientes. Un hogar ejemplar, siendo ellos muy sociables, respetables y apreciados.

Por eso, en el funeral acordamos no dejarla sola y organizamos visitas alternadas. Seguros de que su dolor, en compañía, debiera ser más fácil de superar. 

Cuando yo la visité, todavía era muy reciente, iba preparada para encontrarla todavía en duelo. Platicamos mucho, bien puedo decir que como nunca antes.  Me mostró su última obra de punto de cruz. Me llevó a su jardín, para mostrarme sus nuevas gardenias, jazmines, hortensias y demás.  

– Nunca  pude tener tantas flores, porque me hubieran robado mucho tiempo de mi esposo, que era lo primordial… además a él no le gustaban las flores. 

Luego, entramos a lo que fuera el despacho de su marido, ahora convertido en un acogedor salón de convivencia. 

–Regalé todas sus cosas… a unos chicos recién egresados que no tenían para iniciar. A él siempre le gustó trabajar al lado de la casa… para no descuidarnos…

-Ha de ser tan difícil sin él, doña Rita… Su compañero inseparable…

-¡Qué va!... –silencio prolongado- 

-¡Ni idea tienes! ¡Si llegué a pensar que nunca me libraría de él!, ¡que nunca me llegaría la hora para empezar a vivir! -Se levantó la blusa para mostrarme su espalda poblada de cicatrices- 


Dedicado a todas la mujeres que aguantan lo que no deben, creándose un mundo de felicidad ficticia, ante los demás y a veces, ante los hijos y en los peores casos hasta con ellas mismas.
El nombre de Rita, por obvias razones.

martes, 25 de marzo de 2014

Gran Insight



Abierta a la posibilidad de salvar su matrimonio, Diana acudió a la atención de una prestigiada psicóloga. La empatía fue instantánea, entraron en materia desde la primera cita, sin evasiones, ni mecanismos de defensa.  La psicóloga, con sus experimentadas técnicas, pudo navegar en el manantial psicológico de Diana.

Sin causales de divorcio graves, como violencia o maltrato evidente; en pocas sesiones, Diana, expuso a detalle, ante la profesional, que el matrimonio sigue siendo desventajoso para la mujer, que pretenda desarrollarse integralmente y sentirse a la vez satisfecha,  amada, en armonía y feliz con su hombre. 

Sin adoptar siquiera una postura radicalmente feminista, sino algo medianamente justo. Es una sobrecarga de trabajo inhumana, ¿dónde están las ventajas de  la liberación femenina, si solo agregó más deberes a la mujer, sin la consideración y apoyo del hombre?, ¿no es así… tú cómo te sientes? -La terapeuta sonreía, e instaba a la paciente a continuar.

Siempre estoy extenuada, soy un robot de hacer cosas. En el trabajo pienso en los niños; con los niños, resuelvo lo del trabajo; hago el amor pensando en la junta de mañana; en la junta, recuerdo que debo pasar al súper. ¡Nunca descanso! ¿Tú no te sientes así… a ti sí te apoya tu marido? –La terapeuta, propiciaba una nueva descarga.

Con el sueldo de él, no nos alcanza. Tengo que trabajar, además quiero hacerlo,  me encanta lo que hago, por eso estudié, para ejercer. Si no, no hubiera estudiado… y contratar a alguien para la casa, no podemos... Él no me ayuda con nada doméstico, ni suplicándole, ¡Vaya! Ni bailándole la danza de los siete velos todas las noches… además, qué ánimo para eso…  Creo que ahora hasta anda con otra, y… ¡Qué bueno! Menos bronca para mí. Ah! Y lo vieras, como se pone ¡furibundo! Si le pido que me ayude, por lo menos a no desordenar, que cierre el tubo de la pasta dentrif… que… que…. que…  ¡Ay no, de veras que estoy harta, harta, harta! ¡Qué mierda es esto del matrimonio! Si las únicas que nos casamos somos nosotras, ellos siguen ¡solteritos, solteritos! –Chilla y agrega ¿No es cierto, tú qué opinas, a ti, cómo te va?

A cada pregunta, una respuesta. A cada técnica, completa soltura por parte de Diana, hasta que se divorció con un Yo muy fortalecido, gracias a la terapeuta.

Y... la terapeuta se divorció antes que Diana.   


viernes, 21 de marzo de 2014

Medio primaveral



Antenoche un avión dibujó en mi pedacito de cielo, una cuerda; que las estrellas, (hasta antes andaban aburridísimas) usaron para  jugar; con los cantos, las risas y todo el escándalo que hacen siempre que se ponen así. Con decir que exigieron al viento, arrancar sus vestidos grises y blancuzcos, para quedarse tan solo con el colorido de su desnudez –El indicio.

Ayer de mañana por fin descendió Kukulkán, en el Baktún catorce, ante la admiración de los que lo recibieron al pie de Chichen-Itzá  –La certeza.

Por acá, todavía con cautela y muchas nubes, ya estás -La presencia.

Los besos y los abrazos que guardé, para tu larguísima ausencia, ya me estaban saliendo, muy sin chiste, muy apenitas (ay si!) sin eso que no sé describir, que tú me provocas. ¡Ah, por fin! Qué no ves que por poco y no me encontrabas esta vez, tanto languidecer sin ti. -La oportunidad.

Eres el año nuevo, cuando renazco y más siento, reconozco, reexploro y adoro la vida… Que nadie venga a contradecirme, que le dejaré en un triste y lastimero monólogo. No sirvo por ahora para pelear, estando ya tú conmigo ¡Bienvenida primavera! –La vida total.




martes, 18 de marzo de 2014

Dinero limpio

Por favor niños, tomen individualmente, alguna sección de estos periódicos. Luego, elegirán alguna buena noticia. Debe ser algo que nos haga sentir orgullosos de pertenecer a nuestro país -indica la profesora-

Una alumna: “Yo, me siento muy orgullosa y feliz con mi país, porque es lindo y demasiado limpio… aquí dice que "muchas empresas del país están lavando dinero y que estamos en los primeros lugares del mundo"… ¿No es para alegrarnos? Lo contento que se pondrá también mi papá... Él dice que el dinero es de lo más sucio”.


sábado, 15 de marzo de 2014

Ombligo

Un hombre, que iba a ejercitar toda su capacidad, se distrajo con su ombligo. Se internó en él, lo hizo su mundo. Ni mejor, ni peor, que los demás hombres, anteriores y contemporáneos que ha conocido. Simplemente: igual. Su estado, a veces le incomoda. Es cuando desea que llegue un héroe a liberarlo.



viernes, 7 de marzo de 2014

El semblante

Un hombre entrado en años, muy apuesto y con un gran sentido del humor, enfermó. Se ve precisado a las constantes visitas al médico. Razón por la que se va desarrollando un trato muy cercano con el especialista. En una ocasión que llega a su valoración periódica, el médico le recibe todo amabilidad y en su afán de contagiarle optimismo, le dice:

-¡Qué buen semblante tiene hoy señor Ramírez!

-Nunca he estado malo del semblante, doctor -en tono muy serio.

-Me refiero a que se ve usted muy bien.

-Lo sé, lo sé, doctor, siempre me lo han dicho, créame que estoy acostumbrado a oírlo. Pero, mi enfermedad, ¿qué me dice de mi enfermedad? No vine por piropos, sino a revisión. -en tono aún más serio.

Algo desconcertado, el médico lo mira con atención, intentando comprender el sentir de su paciente, creyéndolo malhumorado, triste. Es cuando el señor Ramírez no pudo contener más la risa, pues estaba bromeando. Ríen a carcajadas, suelta y despreocupadamente, a carcajadas. Hasta que interrumpe el silencio. El médico no sabe cómo explicarle lo avanzada que está su enfermedad. El paciente lee el semblante del médico y resuelve:

-¿Qué, doctor... voy a ser el más lindo del panteón?

Vuelven a reír, con mayor estruendo. 

Al poco tiempo, se fue feliz con la muerte, que se prendó de él, por su hermoso semblante.



jueves, 27 de febrero de 2014

La verdad sobre el chisme del cuentista interactivo

Imposible acortar el tamaño del título de esta entrada, siendo la dilucidación de lo que captó la atención de críticos, promotores y amantes de literatura, sobre aquel afortunado cuentista, que logró la interactividad absoluta con sus lectores. "Absoluta", no es exageración, aún están trabajando los especialistas para crear el adjetivo de lo sucedido. No hay todavía palabra para denominarlo.

Quienes lo vivieron, dijeron -por eso es una verdad- Ya que el chisme, por lo general es producto de la imaginación que va de boca en boca, de muchos que por lo general no estuvieron en un suceso, per con la habilidad de convencer con su versión –es importante aclararlo-

Resulta…  que el cuentista citado, cansado de los métodos de escritura en boga, se fijó la meta de introducirse en los pensamientos del lector. Con grandes esfuerzos y sobre todo perseverancia, lo consiguió, una vez... varias veces más. Fascinado con la experiencia de su genialidad y ya no pudo frenar. Luego se aventuró con obsesión hasta culminar en la invención de la "corriente interactiva".

Dijeron también, que tanto desarrolló su receptividad, que llenaba cuartillas y más cuartillas, con particularidades, primero, sin gran importancia del lector, como su espejo. Después se convirtió en solo el escribano, de todo lo que el lector estaba experimentando, hasta que por fín, acaparó toda su esencia -del lector- con simultaneidad.

Pero…  como "siempre ha sucedido", con este tipo de creadores, el cuentista se quedó atrapado. Pues en este punto, que pareciera surrealista -si no fuera porque sí sucedió- ya no encontraba su identidad. Supuestamente tuvo por instantes, algo como flashazos, en que medio vislumbraba algo de sí mismo, pero fueron desapareciéndose, junto con la posibilidad de reingresar al propio pensamiento. Ya no percibía sus manos moviéndose al estar creando, lo que podría considerar suyo, que tampoco podía asegurar ya si le pertenecía, en ese nivel de imaginación expandida. 

Le vieron, le sintieron, incluso cuando fue viajando mentalmente, en ese fenómeno desencadenado de mente en mente, colectivo, hasta quedar convertido (el cuentista) en la idea que todos sus lectores imaginaron. 

Nunca encontraron lo escrito por él ¡Ningún vestigio! Podríamos decir, quienes no lo vivimos y que entonces quedamos a nivel de chisme, que no existió. Pero con eso, confrontaríamos tremendamente a quienes sí vivieron la interactividad, que son los únicos que tienen la verdad... esta, que me están dictado.