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jueves, 26 de enero de 2023

Enséñame

Agua, pura y cristalina. 

¿De qué mundo eres? 

Para llegar hasta aquí, como si no hubieras encontrado ninguna dificultad en el camino. 

Transparente y fresca. Vital agua... ¡Enséñame! 

martes, 31 de mayo de 2022

Mayo


Quería hacerte un poema divertido, para animarte el camino, hasta la posibilidad de volver a encontrarnos. Ojalá. 

Pero sin gracia, ni destreza, bien podría seguir pensando hasta el desmayo, que no compondría algo con ese toque deseado, cuando buenos poemas, tú ya tienes de sobra. 

¡Gracias, mayo! Eso sí no voy a dejar de decirte. Recibir tu profunda esencia vital, te convierte siempre en más que el mejor poeta. 

 

miércoles, 17 de julio de 2019

Aire fresco

Temprano. Aire fresco, sol perezoso, aves sin miedo. Ardillas que se desplazan sin sigilo, en los parques que los acogen sin peligros. Las hormigas aún duermen. Uno que otro ruido aislado y muy lejano de algún motor de coche. Puertas y ventanas abiertas. Nubes de azúcar. Un delicioso café. Un contento no tan fácil de transmitir, pero que sí podrías imaginar si te digo: "Ah, es que la mitad de los niños del barrio, groseros desatendidos incomprendidos (30 aprox. Con sus respectivos padres) andan de vacaciones..." ¡Ainss!... Cuánto bienestar para mí y para los 30 perros que hoy duermen a pata suelta y por unas semanitas no tendremos que cuidarnos, de ninguna afrenta inmerecida.
Dichosa me siento sin sus vandalismos cotidianos.
*Las familias están así por mi entorno y a esos padres de tan mala generación, no puedo educarlos yo, que ni son mis hijos, ni sus hijos, mis nietos. Y no por falta de mi ejemplo, voluntad y buenas maneras, que por cierto, es precisamente lo que ellos más repudian de mí.
Soy la anacrónica obsoleta de la villa. Puaf. Que quieren ver renegar, pero no saben que de resiliente ellos no me van a ganar... Porque ha de ser muy doloroso para ellos, no haber tenido un hogar con tanto amor como el mío. Y que yo podría darles, pero no quieren, ya es muy tarde. El árbol ya se torció. Snif. Carencia que yo si comprendo. Ha de ser terrible crecer sin amor y atención.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Dibujado

Afuera veo el contorno de un hombre que espera. Ahora fuma. El humo lo envuelve, en nubes que delinean su figura y desaparecen en ascenso. Luego, son olas que salen con suavidad y van cobrando fuerza, hasta azotar contra el perfume que acerca a la mujer dueña del taconeo-contoneo, que dibuja la sonrisa de él, hasta iluminarle toda la cara. Es más apuesto de lo que yo lo intuía a partir del simple contorno.

Toma el cigarrillo con los dedos índice y pulgar y, a golpe de su dedo cordial, lo lanza y chispea al tocar el suelo.

La dama lo besa, y a él se le configura todo el cuerpo. Nada me queda por imaginar. Lo ha llenado de vida.

Comienza a llover, antes de que piense "es lindo ver llover y no mojarme" y de empezar a beber el café, me caen gotas de agua en mi mano, que parece de tiza, porque... Miro al techo, allí está la gotera; miro mi mano y se ha borrado parte de ella. Es chistoso, me quedó: Muñeca-un hoyo-parte de algunos dedos.

Miro a la pareja, abrazados se van derritiendo y se los lleva la corriente, hechos una mezcla de colores.

El cristal se empaña. El camarero se disculpa, me ubica en otra mesa y me entrega una servilleta de tela, con un gesto sugerencia muy discreto de que me seque la mano. Dudo, porque temo borrármela por completo. "Con suavidad, usted verá... eso pasa a menudo", me dice y le creo.

Lo hago, con un contacto tan tímido como un aleteo de mariposa y mi mano reaparece. Qué alivio. Increíble volver a sentirla completa. Las manos siempre  puestas y ni caemos en cuenta de sentir cómo es  traerlas, allí, al final de los brazos.

Algunos comensales salen y los trasladan en canoas previstas por la fonda para estos casos. Pregunto el precio del servicio. No me completo. Mejor pido la carta para almorzar en lo que escampa.


jueves, 18 de octubre de 2018

Asalto en despoblado

De nada me sirvió mostrarle mis filosos colmillos, aterradores puños y toda mi fiereza defensiva; si el muy déspota, ni me vio...

Así como así, tomó de la cintura al otoño y sin dejarlo ni patalear; lo mandó a rodar escaleras abajo.

Luego, de un solo rugido, que me chicoteó en las mejillas, él se auto proclamó "la estación en turno". Usurpando a otoño. Vaya maneras... si fue un golpe de Estado. (*golpe de clima, en este caso).

No es que yo quisiera al otoño, (no me hace ninguna gracia que marchita hasta hacer morir,  lo que costó a dos estaciones completas, demasiada dedicación reverdecer. Yo no le encuentro romanticismo a ver morir hojas masivamente).

Pero si me apenó que lo sustituyera con humillación.  No era necesario ese despliegue ¿de qué? El que es fuerte, no necesita de esas actitudes sobradas. Mostró en realidad, gran debilidad de espíritu.

No habrá mucho positivo, de un invierno que se establece mediante un asalto en despoblado.

P.S. Posdata que puede que no lo sea, según el lector.