Como fantasma condenado a flotar entre el cielo y la tierra; así, la imaginación deambula, en la inercia humana de ciertas épocas-opacas.
Y las palabras, sin importar que sean las más hermosas, se ahogan en la oquedad de la incongruencia y falta de sinceridad.
Suenan desabridas, triviales, paliduchas, muy superficiales. Porque salta, se nota la ruptura entre el sentir y el decir, aunque el paisaje y las condiciones sean espléndidas. Saben como una galleta dietética, cuando lo que se necesita es nutrirse.
Pero la imaginación insiste en buscar a alguien que se atreva a soltar su voz hasta desnudarse.
En ese acto, en ese instante, se desanudan, se desamarran y desencadenan los sentimientos y, se vuelven a concatenar las derivaciones del verbo amar.
La imaginación alcanza el cielo, elevada por el perfume de naranjo de un ambiente creativo.
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miércoles, 3 de octubre de 2018
jueves, 6 de septiembre de 2018
La ganga
"Casa en venta, acepto propuestas, urge", seguido el domicilio, sin número de teléfono.
Fue un imán ese anuncio. Llevaba tiempo en bienes raíces y me ilusionaba encontrar alguna propiedad asequible, para empezar a comprar, acondicionar, vender y dejar poco a poco, en segundo plano, la intermediación.
"En esa parte antigua de la ciudad, seguro será muy barata pero con buen potencial. Muchos estarán deseando volver a vivir en zona más céntrica... Si no completo, consigo un préstamo, la vendo pronto y de allí voy..."
Llegué antes de terminar de organizar mi plan. Ah, de inicio estaba en una esquina estupenda, con cochera muy amplia, bella fachada y bonito barandal, jardín. Allí en una banca de cantera junto a un ventanal, estaba un niño de unos once a catorce años. A veces uno no calcula bien edades... por las épocas.
- Hola, mij...
- No llame. Al fondo, derecho, pase... que la esperan. Lucía aburrido o pensativo.
Subí los tres escalones y la puerta estaba abierta, de madera espesa y labrada, muy bien conservada. Entré.
Un vestíbulo con fotos de familia, la típica mesita banco con teléfono, antiguos. A la derecha, la amplia la sala. Crucé ese recibidor y un patio-cubo de luz, muy colorido por flores en macetas, puerta a un pasillo, que distribuía dos recámaras a cada lado, para desembocar en la salita de juegos y t v., que me condujo al comedor y al fin la cocina. Un patio-jardín muy grande y bello al fondo.
Una mujer muy joven, alegre y bonita, con un pañuelo en la cabeza, vestido que resaltaba su estrecha cintura y con delantal blanco. Estaba amasando sobre la mesa, al centro de la impecable cocina, con aroma de canela y otras especias dulces, que parecían decirme: "quédate". Era como estar en una postal vintage.
- Buenos días, señora, disculpe que haya entrado... él niño... vi el anuncio.
- Nada, qué bueno que llegó. Nos iremos, aquí ya no podemos seguir. Póngale precio. En cuanto termine... auf... que luego ya no leuda igual, augh.... la acompaño, señaló la casa con la vista. Tome asiento.
- Ahora sí, disculpe la espera. Si no hago el pan muy temprano... blabla.
Me agradó... muy pocas mujeres y de su edad en estos tiempos hacen pan, le dije y reímos.
Recorrimos la propiedad, estaba en muy buen estado. Hice un levantamiento de medidas, pues ella no tenía noción de su tamaño y en las amarillentas escrituras no anexaban plano ni especificación alguna.
- Usted proponga y hacemos trato, dijo sonriente al despedirme.
Miré hacia su teléfono de la mesita.
- No, hace tiempo que no tenemos servicio. Tendrá que regresar.
Salí. El niño me respondió con desgano, al despedirme de él.
Hice cálculos, consulté con otros y sí podría comprar. Pedí cita al Notario y yo fascinada con mi hallazgo.
Sólo que...
Al día siguiente me llamó el señor Notario.
- Esa casa no existe, hace bastante tiempo derrumbaron la cuadra entera y están por construir un centro comercial. Pero la casa estuvo deshabitada por algunos años, cuando... incluso quedó intestada ¿Estás segura de la dirección? Pues en el Registro de la Propiedad.... blabla. ¿Estás segura? Te habrás confundido. Quizá necesites descanso.
Sí, me tomé un muy largo descanso.... luego, cambié de giro. Y no, nunca regresé ni siquiera por el rumbo. Absolutamente no. Ni lo haré jamás.
lunes, 22 de enero de 2018
Las ofensas y su bilateralidad
El ideal de la convivencia sería la cordialidad y la comprensión, sin embargo no siempre es así.
Las personas hieren cuando sienten: miedo, frustración, impotencia, infelicidad, inferioridad, por rechazo o por proyección, por enfermedad, maldad, etc.
Nos sentimos heridas cuando sentimos: miedo, frustración, impotencia, infelicidad, inferioridad, rechazo, proyección o enfermedad, debilidad... etc.
Recibir un insulto, incomoda, enoja, entristece, no somos de hule, ni masoquistas para disfrutarlo.
Si nos insulta un desconocido, lo procesamos rápido. Nunca lo vamos a volver a ver, lo ignoramos, lo evadimos o rechazamos con facilidad.
Pero si lo hace alguien que amamos o queremos, nos duele más. Porque deseamos ser correspondidos. O si lo somos, ¿por qué nos insulta? Nos sentimos defraudados, decepcionados, burlados. traicionados.
Hay que aceptar que no todas las personas a las que queremos, nos quieren. Duele, si duele... demasiado duele, pero esto sucede con mayor frecuencia de lo que imaginamos. Incluso en las familias. * * Hay que decirlo, porque en esta vida de perfectos y felices, obliga a esconder esos problemas, así haya una extensa lista de imperfectos e infelices.**
Duele más de los cercanos, porque son quienes conocen nuestros puntos débiles y sus palabras son como puñales o flechas envenenadas, que se ensartan en el centro de nuestros defectos y, que nos sangran con su certera puntería.
Si queremos crecer y fortalecer el músculo emocional y espiritual, es el momento de revisar ese defecto o defectos que dicen que tenemos y que nos ha dolido, porque los tenemos.
Si no queremos que nos duela más, trabajar hasta erradicarlo. Si es necesario con ayuda profesional.
Pero en caso de no ser así y de recibir insultos por el problema psicológico o emocional del otro. Hablar con esa persona cuando logremos tranquilizarnos para conciliar, o incluso ofrecerle ayuda. Pero si no lo permite o no es posible llegar a nada fructífero:
Poner límites, poner límites, poner límites!!!
Pues se acostumbran a la tolerancia y si lo permitimos, en vez de elevarnos a santos, nos convierten en su eterno cesto de basura, lo que resulta muy desagradable. Y si permitimos, además nos asumirán como imbéciles o como cínicos.
O, tomar distancia emocional, si es que no se puede tomar distancia física.
Aunque a veces el alejamiento fisico, es la única solución.
Siempre sirve arrepentirse y pedir perdón. Y ojo*** corregir, resarcir, compensar. Siempre sirve aceptar y perdonar. Y ojo*** olvidar. Nunca estar a duro y dale utilizando el error para manipular. Eso es más perverso que lo que nos hizo el perverso.
Las personas hieren cuando sienten: miedo, frustración, impotencia, infelicidad, inferioridad, por rechazo o por proyección, por enfermedad, maldad, etc.
Nos sentimos heridas cuando sentimos: miedo, frustración, impotencia, infelicidad, inferioridad, rechazo, proyección o enfermedad, debilidad... etc.
Recibir un insulto, incomoda, enoja, entristece, no somos de hule, ni masoquistas para disfrutarlo.
Si nos insulta un desconocido, lo procesamos rápido. Nunca lo vamos a volver a ver, lo ignoramos, lo evadimos o rechazamos con facilidad.
Pero si lo hace alguien que amamos o queremos, nos duele más. Porque deseamos ser correspondidos. O si lo somos, ¿por qué nos insulta? Nos sentimos defraudados, decepcionados, burlados. traicionados.
Hay que aceptar que no todas las personas a las que queremos, nos quieren. Duele, si duele... demasiado duele, pero esto sucede con mayor frecuencia de lo que imaginamos. Incluso en las familias. * * Hay que decirlo, porque en esta vida de perfectos y felices, obliga a esconder esos problemas, así haya una extensa lista de imperfectos e infelices.**
Duele más de los cercanos, porque son quienes conocen nuestros puntos débiles y sus palabras son como puñales o flechas envenenadas, que se ensartan en el centro de nuestros defectos y, que nos sangran con su certera puntería.
Si queremos crecer y fortalecer el músculo emocional y espiritual, es el momento de revisar ese defecto o defectos que dicen que tenemos y que nos ha dolido, porque los tenemos.
Si no queremos que nos duela más, trabajar hasta erradicarlo. Si es necesario con ayuda profesional.
Pero en caso de no ser así y de recibir insultos por el problema psicológico o emocional del otro. Hablar con esa persona cuando logremos tranquilizarnos para conciliar, o incluso ofrecerle ayuda. Pero si no lo permite o no es posible llegar a nada fructífero:
Poner límites, poner límites, poner límites!!!
Pues se acostumbran a la tolerancia y si lo permitimos, en vez de elevarnos a santos, nos convierten en su eterno cesto de basura, lo que resulta muy desagradable. Y si permitimos, además nos asumirán como imbéciles o como cínicos.
O, tomar distancia emocional, si es que no se puede tomar distancia física.
Aunque a veces el alejamiento fisico, es la única solución.
Siempre sirve arrepentirse y pedir perdón. Y ojo*** corregir, resarcir, compensar. Siempre sirve aceptar y perdonar. Y ojo*** olvidar. Nunca estar a duro y dale utilizando el error para manipular. Eso es más perverso que lo que nos hizo el perverso.
martes, 15 de agosto de 2017
El fin de los fantasmas
Había tal cantidad de fantasmas, que se hizo muy normal convivir con ellos, pues al ser mayoría, andaban de lo más libres.
A cada vivo le tocaban siete fantasmas en promedio, según el último censo. Por eso, ya nadie se sentía jamás solo, nunca lo estaba. Qué maravilla.
No existía el miedo a las penumbras o a las sombras, pues no faltaba fantasma que amparara, condujera o diera una razonable explicación. Sin esa sensación "fría" que describen los que desconocen. Gran mito, porque los fantasmas bien tratados y acogidos, son mucho más amables y cálidos que las personas vivas.
No había preocupación por "¿dónde dejé las llaves? ¿Quién metió al gato al refrigerador? ¿Por qué los vasos vuelan? ¿Con quién juega el niño en su cuna?".
Al ser tomados en cuenta, permitirles hacer valer sus derechos y llevar su existencia fantasmal digna, eran muy agradables. Se encargaban de la tramitología de un sinfín de tareas que los vivos no podían o no deseaban hacer. Se recurría a ellos para lo más simple, para pedirles consejo o hasta para corregir destinos.
Lamentablemente, el ser humano los fue acabando. Hoy quien cuenta con algún fantasma, puede considerarse especial, muy privilegiado. Ahora imparten costosos cursos para aprender a encontrarlos. Cosa antes tan fácil.
Cuánto extrañé por años a aquel fantasma que descomponía o desaparecía los juguetes del niño tan egoísta y pedante de enfrente de mi casa, al que le compraban todo lo que pedía...
Me abandonó justo después de depositar en mis manos, las piezas del rompecabezas de ese niño, por lo que me castigaron, negándome el permiso de salir a la calle a jugar.
A cada vivo le tocaban siete fantasmas en promedio, según el último censo. Por eso, ya nadie se sentía jamás solo, nunca lo estaba. Qué maravilla.
No existía el miedo a las penumbras o a las sombras, pues no faltaba fantasma que amparara, condujera o diera una razonable explicación. Sin esa sensación "fría" que describen los que desconocen. Gran mito, porque los fantasmas bien tratados y acogidos, son mucho más amables y cálidos que las personas vivas.
No había preocupación por "¿dónde dejé las llaves? ¿Quién metió al gato al refrigerador? ¿Por qué los vasos vuelan? ¿Con quién juega el niño en su cuna?".
Al ser tomados en cuenta, permitirles hacer valer sus derechos y llevar su existencia fantasmal digna, eran muy agradables. Se encargaban de la tramitología de un sinfín de tareas que los vivos no podían o no deseaban hacer. Se recurría a ellos para lo más simple, para pedirles consejo o hasta para corregir destinos.
Lamentablemente, el ser humano los fue acabando. Hoy quien cuenta con algún fantasma, puede considerarse especial, muy privilegiado. Ahora imparten costosos cursos para aprender a encontrarlos. Cosa antes tan fácil.
Cuánto extrañé por años a aquel fantasma que descomponía o desaparecía los juguetes del niño tan egoísta y pedante de enfrente de mi casa, al que le compraban todo lo que pedía...
Me abandonó justo después de depositar en mis manos, las piezas del rompecabezas de ese niño, por lo que me castigaron, negándome el permiso de salir a la calle a jugar.
viernes, 20 de marzo de 2015
Trol
De niño fue apocado, muy tímido, sin capacidad para socializar, como resultado del ambiente hostil e indiferente que lo rodeaba. Cuando veía a otros divirtiéndose, él acumulaba rencor y solía soñar con el día en que se inventara la comunicación cibernética, para desde allí vengarse globalmente, a través de redes sociales o blogs, escudado en el anonimato.
Décadas después, ya tiene la oportunidad anhelada, pero su ofensiva carece de recursos hirientes -lo que exige más calle que ingenio, cosa que el pobre no tuvo- Así que no ha logrado tampoco traspasar la indiferencia por esos medios.
Cuando sin más, le bloquean o le borran sus comentarios. Regresa y agrega rabiosas parrafadas de sarcasmos, burlas y más ofensas, creyendo que esa vez sí herirá... pero no lo logra. Y su condición de ofendido (ignorado) sigue en aumento.
Ahora ensaya en jueguitos de guerra y ya obtiene los puntajes más altos. Sueña con ilusión en acabar con el mundo.
Nota: Sin imagen esta entrada,
porque a nadie le ha interesado
tampoco fotografiarlo.
porque a nadie le ha interesado
tampoco fotografiarlo.
lunes, 9 de febrero de 2015
Un fantasma
Un fantasma muy viejo, se fue quedando solo, porque sus amigos preferidos al paso de los siglos, fueron encontrando la luz o simplemente pasaron a otro nivel, según.
Al principio se sintió muy feliz, porque era pérdida de tiempo, frecuentar a los fantasmas que llevaban unas muertes tan "superficiales".
Siempre solía morir muy intensamente, todas las noches de su inexistencia... pero con esa soledad, fue perdiendo el gusto por los museos, los teatros, los cines, las bibliotecas, los centros nocturnos. Nunca sería igual de satisfactorio, deambular entre los vivos, tan: incultos, indiferentes, fríos, crueles, despiadados.
Cada noche que moría, añoraba más y más a sus viejos amigos, hasta que una noche abrió un blog, confiado en su cultura de todos los tiempos previos a la época de la tecnología en las comunicaciones, muy pronto se hizo famosísimo. Y, admirado, leído, querido y asediado, paso blogueando sus últimas noches, hasta que alcanzó la oscuridad eterna.
Fantasmas recién muertos, andan tratando de piratearse sus materiales... Todavía no hay legislación respecto al plagio entre fantasmas.
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