Te invito hoy a que te vistas con algo muy ligero, cómodo y fresco, para que camines por una ruta que vas a disfrutar mucho, tú sabes si la eliges recta, con curvas o laberintos, horizontal, plana o con relieves y pendientes. Los elementos y accesorios del escenario que te rodea, también escógelos con total libertad, si quieres árboles o arquitectura, si aves, mariposas, silencio o bullicio. Escoge lo que más te guste, con lo que te sientas más tú.
Pero, con lentitud... Que sea el tiempo quien nos espere esta vez... ¡Bah! Paso a paso, que cada músculo de tus piernas sientan que estás en marcha. Sigue...
Hasta donde encontrarás una alfombra de anís estrella. Avanza, son solo cuatro pasos más. Cuatro pasos normales... con total naturalidad. Como cuando cruzas un camino muy andado.
Llegarás hasta esta puerta rosa mexicano y más mexicana que rosa. Rústica, sencilla, de pueblo.
Toca cuatro veces: toc, toc, toc, toc... Solo cuatro, igual cada toc, ni más toc, ni menos toc, que suenen justamente iguales, para que automáticamente se abra (Está cerrada solo porque hace ¡un calor!).
Entras a un lugar seguro, que ya conoces muy bien, como otra casa tuya y donde siempre seguirás alegrando con tu presencia, con tu esencia, con tu pensar y con tu sentir trasmitido. Todo el conjunto de tus cualidades que me hacen aprender, reir, soñar, imaginar, sentir, cada vez que me visitas, desde hace
cuatro años, que hoy se cumplen.
Por eso hay fiesta... bebidas, platillos, colores, música y ambiente... muy mexicano, también a la capacidad de tu imaginación, así que disfruta conmigo y con los amigos, de este momento feliz.
¡Gracias con Sabor de anís estrella!