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sábado, 8 de agosto de 2026
Destino
jueves, 13 de noviembre de 2025
¿Que amar no duele?
viernes, 26 de septiembre de 2025
Puede ser la vida
Este capítulo inicia después de los tres puntos suspensivos, que habían dejado el relato en el aire, suspendido, igual como se queda la ropa en el alambre, esperando a que regresen el sol y el viento, para secarla suavemente, hasta hacerla recuperar su forma y guapura natural, con que enmarcará la silueta de aquella vida que se quedó estancada y sin alma, por un golpe a morir.
Tal vez el capítulo no contendrá punto y seguido, ni punto y aparte, ni punto solo, mucho menos puntos suspensivos --toco madera--, porque deberá ser un capítulo en una narrativa seguida, acelerada y fácil, tan fluida como de escritura automática, con ciertas comas si acaso, pues recuperar lo que ya se daba por perdido requerirá rapidez y no precisamente pautas, ni pausas. La elegancia es la historia que ya existe, pero que se había quedado en suspenso.
Puede ser la vida.
lunes, 25 de agosto de 2025
Aceptar
"No os resistais al mal"
* Dicho por Jesús, en su discurso de la montaña.
Mientras más resistencia pongamos hacia lo adverso que nos llega, más violentamente nos derriba.
Vamos por la vida con "todo" y casi ni nos damos cuenta, casi ni lo agradecemos, a menudo, no lo agradecemos, los muy merecedores.
Hasta cometemos el error de renegar por "x" o "z" cosa absolutamente superficial o secundaria que deseemos y no tenemos.
Ah, pero el día que perdemos algo de lo mucho que es ese "todo" que teníamos, no lo queremos aceptar: "¿Por qué a mí me pasan esas cosas? ¡No es justo!, ¡no lo merezco!"
Y por qué tú no, quién te crees que eres como para estar exento de lo malo, nos responde la realidad.
A todos nos puede tocar recibir algo así. Al igual que recibimos lo bueno.
Nadie queda libre de perder algo y hay que aceptarlo cuando suceda, para a partir de esa nueva circunstancia continuar, con los recursos que aún nos queden disponibles.
Con aceptación, voluntad, disciplina, agradecimiento y amor, podemos volver a estar de pie. Por supuesto con mucha fe, en nosotros, en otros, en Dios (quienes creemos en Él).
Mientras más pronto lo aceptemos, más pronto nos recuperaremos.
Pues en la no aceptación se nos puede consumir la vida que bien pudimos aprovechar al máximo, después de la mala pasada.