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lunes, 8 de mayo de 2023

Salve

"¡Dios salve al pueblo!" y, que ese pueblo termine de indignarse para presionar mucho más y se promulgue la desaparición de la monarquía, en todos los países que la tengan. Pido por que los habitantes ya se quiten los complejos, que los llevan a mirar a ciertos personajes, impuestos, como algo superior. 

¡Por Dios!, al mismo Dios, debe indignarle demasiado el clasismo letal que significan. 


No hay personas de primera, ni personas de segunda. ¡Todos somos iguales!. ¿Por qué seguir manteniendo a tantas familias de zánganos?

Lo del sábado fue una bofetada, una mentada de madre, como decimos acá, para la mayoría de habitantes del mundo, con la crisis económica tan desbordada que hay, en que todavía existen personas muriendo de inanición.

Siempre me he sentido muy conforme con mi nacionalidad, orgullosa de ser mexicana. El sábado, además sentí enorme alivio y gratitud, pues si hubiera nacido inglesa, de seguro estaría en la cárcel, como los miles de inconformes que se manifestaron el sábado durante la coronación.  

"Dios salve al pueblo" y reciba ya una recompensa por todo su histórico sacrificio. 

* Una sincera felicitación a Elton John, que no se prestó a la ridícula puesta en escena y les dijo como Sanz: "te lo agradezco, pero no". 

Y que India logre recuperar el diamante de la corona de Carlos. ¡Qué descaro, lucir una joya robada! ¡Más cinismo, imposible!

Podría seguir, pero por hoy, es suficiente. 

Ah, no, por último, "benditas redes sociales" en que ya todo se sabe desde un simple teléfono celular y no sólo las mentiras de los medios vendidos. 


sábado, 15 de octubre de 2022

La bruja fea

Había una vez...
Una bruja muy fea, muy fea, que se casó con el príncipe. Tras largos años de soportar vicisitudes variopintas con su nada dócil consorte, con la familia de este y con el pueblo que no la quería, un día neblinoso se convirtió en reina. Para colmo, en medio de una gran crisis social y económica  mundial. 

Consciente de todas esas contras y con el ferviente deseo de no quedar para la posteridad como la más fea del cuento, inteligente como pocas, se las ingenió en convencer al ahora rey, de vender todos los bienes materiales del reino, para destinar esos fondos a nivelar las condiciones de vida del pueblo empobrecido, debido a siglos y más siglos de desigualdad, injusticia y explotación, provocada por castas como a la que ahora pertenecía y que en el fondo ella misma detestaba. 

Luego, liberaron territorios que estaban bajo la dominación del reino y favorecieron a los despojados y desprotegidos restantes. 

Convertida en reina, esa bruja otrora muy fea, con sus acciones, logró el perdón del pueblo. Incluso se dijo que hasta llegaron a aprobarla y quererla. 

Ya con su prestigio muy recompuesto, se fue con su marido al bosque, donde vivieron muy tranquilos y felices en una sencilla cabaña.

Su conciencia limpia, actuó como el beso al sapo, dejando al descubierto, a la mujer realmente hermosa que tanto lastre había mantenido oculta.