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sábado, 29 de febrero de 2020

Caminos

Hay momentos en que debemos elegir entre muchos caminos.

Otros momentos en que es entre varios.

O cuando hay dos, incluso uno solo.

Pero también hay algunos momentos, muy críticos, demasiado, en que no vemos, ni encontramos ningún camino ni real, ni imaginario y aún debemos seguir andando.

Qué difícil es "hacer camino al andar", cuando no sabemos hacia dónde, hacia qué, para qué o por qué... Gran dilema, que nos da mucho en qué pensar, sopesar entre el querer y el poder. Porque no siempre "querer es poder".

Es el tiempo más caótico:

Porque hay que cruzar el río y tal vez, sin saber nadar.

Porque lo que queremos, está del otro lado.

O, porque estamos en el lado, donde por nada del mundo queremos quedarnos.

Hasta cuando llegamos al fin a la meta por la que anduvimos todos esos caminos y allí ya no debemos esforzarnos más buscando.

Solo gozar al máximo cada sol y cada luna, mientras la vida alcance y Dios lo permita. Ese tiempo debe ser muy placentero. Se ha ganado. Y nada, ni nadie debe impedir que se goce totalmente. Como niños en vacaciones.

domingo, 6 de agosto de 2017

Un secreto

"Un secreto era un secreto" y como tal, no se le contaba a nadie. Celosamente quien se había ganado la confianza de conocerlo, guardaba en un lugar que tampoco nadie conociera, las llaves de todos los cerrojos y candados que sellarían sus labios para siempre.

Pero sucedía que al dueño de ese secreto, le crecía una ansiedad, un nerviosismo de cargar solo con aquello y lo iba contando a más y más personas. Quedando todos, de uno en uno, comprometidos a guardarlo hasta la tumba... Y lo guardaban.

Desviaban la mirada, cambiaban de tema, desaparecían de los lugares, tosían y por el estilo, para evadir preguntas, evitar suspicacias y no responder preguntas a nadie sobre ese asunto.

El secreto crecía como una gran nube que todos cargaban juntos, o como pesadas cadenas que arrastraban sin saberlo, ni comentarlo entre sí jamás. Quizá con ello se aligeraba o facilitaba la vida de su dueño, pero no se sabía. Pues nunca perdía su categoría de secreto.

Pasado el tiempo, no faltaba quien con toda frescura o naturalidad, revelara lo que escuchó en la niñez tras el biombo, debajo de la mesa, a través de la ventana, en el zaguán o similares circunstancias, cuando jugaba mientras el secreto estaba siendo contado. Cortando en un instante lo que ató y asfixió a toda una comunidad, por no haber afrontado un hecho en su momento.

Si no fuera porque es secreto, hoy les contaría lo que me inspiró esta entrada. Mmm... a menos que me prometan guardarlo.