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sábado, 18 de enero de 2025

Tétrica

Esa esquina provocaba escalofríos. En una ciudad tan llena de mitos, leyendas y fantasmas, la gente se acostumbra a esquivarlos, a convivir con ellos o a no ponerles atención para no quedar por semanas espantados o ir al manicomio. 

Yo, después de haber experimentado esa sensación, solamente opté por no pasar por allí, en la que llaman hora cero (que es de cuando está por oscurecer a cuando oscurece, entre cinco y siete de la tarde). No es lindo ir caminando con algo que nos va hostigando y que no podemos ver. O imaginando no sé que tantas cosas. Que en esas experiencias, se mezclan los hechos, el nerviosismo y la fantasía. 

Pero, una tarde, iba tan entusiasmada que no me acordé del asunto y la tomé de frente a eso de las seis de la tarde. Ni siquiera me crucé de acera. 

A unos cuantos pasos de la casona, una mujer joven y hermosa, me llamó haciéndome señas desde una ventana. Emanaba un perfume floral muy agradable: ¡Acércate, ven!, me dijo. 

-¡Qué barbaridad,  si es una casa habitada, lo que uno es capaz de inventar!, cómo pude llegar a sentir miedo, pensé. 

Le sonreí y ella a mí. Así que llegué. 

En un instante, la joven cambió de apariencia y estaba encadenada en una silla destartalada, al centro de una habitación muy amplia y oscura. Luego, empezó a reír y en vez de ella, fui yo a la que vi en esa silla. Ella desapareció, pero la risa continuaba, retumbaba de una manera ensordecedora y me alejé que ni pisaba el suelo, iba casi volando, hasta la casa. Entré de sopetón y me quedé detrás de la puerta, como si pudiera detener la entrada de ¿Qué o a quién?   

No tuve manera de indagar lo que sucedió en esa casa y, no quise investigar.  Jamás volví por esa esquina. Después me mudé de ciudad y no supe nada más. 



jueves, 6 de septiembre de 2018

La ganga

"Casa en venta, acepto propuestas, urge", seguido el domicilio, sin número de teléfono.

Fue un imán ese anuncio. Llevaba tiempo en bienes raíces y me ilusionaba encontrar alguna propiedad asequible, para empezar a comprar, acondicionar, vender y dejar poco a poco, en segundo plano, la intermediación. 

"En esa parte antigua de la ciudad, seguro será muy barata pero con buen potencial. Muchos estarán deseando volver a vivir en zona más céntrica... Si no completo, consigo un préstamo, la vendo pronto y de allí voy..."

Llegué antes de terminar de organizar mi plan. Ah, de inicio estaba en una esquina estupenda, con cochera muy amplia, bella fachada y bonito barandal, jardín. Allí en una banca de cantera junto a un ventanal, estaba un niño de unos once a catorce años. A veces uno no calcula bien edades... por las épocas.

- Hola, mij...

- No llame. Al fondo, derecho, pase... que la esperan. Lucía aburrido o pensativo.

Subí los tres escalones y la puerta estaba abierta, de madera espesa y labrada, muy bien conservada. Entré.

Un vestíbulo con fotos de familia, la típica mesita banco con teléfono, antiguos. A la derecha, la  amplia la sala. Crucé ese recibidor y un patio-cubo de luz, muy colorido por flores en macetas, puerta a un pasillo, que distribuía dos recámaras  a cada lado, para desembocar en la salita de juegos y t v., que me condujo al comedor y al fin la cocina. Un patio-jardín muy grande y bello al fondo.

Una mujer muy joven, alegre y bonita, con un pañuelo en la cabeza, vestido que resaltaba su estrecha cintura y con delantal blanco. Estaba amasando sobre la mesa, al centro de la impecable cocina, con  aroma de canela y otras especias dulces, que parecían decirme: "quédate". Era como estar en una postal vintage.

- Buenos días, señora, disculpe que haya entrado...  él niño... vi el anuncio.

- Nada, qué bueno que llegó. Nos iremos, aquí ya no podemos seguir. Póngale precio. En cuanto termine... auf... que luego ya no leuda igual, augh.... la acompaño, señaló la casa con la vista. Tome asiento.

- Ahora sí, disculpe la espera. Si no hago el pan muy temprano... blabla.

Me agradó... muy pocas mujeres y de su edad en estos tiempos hacen pan, le dije y reímos. 

Recorrimos la propiedad, estaba en muy buen estado. Hice un levantamiento de medidas, pues ella no tenía noción de su tamaño y en las amarillentas escrituras no anexaban plano ni especificación alguna.

- Usted proponga y hacemos trato, dijo sonriente al despedirme.

Miré hacia su teléfono de la mesita.

- No,  hace tiempo que no tenemos servicio. Tendrá que regresar.

Salí. El niño me respondió con desgano, al despedirme de él.

Hice cálculos, consulté con otros y sí podría comprar. Pedí cita al Notario y yo fascinada con mi hallazgo.

Sólo que...

Al día siguiente me llamó el señor Notario.

- Esa casa no existe, hace bastante tiempo derrumbaron la cuadra entera y están por construir un centro comercial.  Pero la casa estuvo deshabitada por algunos años, cuando... incluso quedó intestada ¿Estás segura de la dirección? Pues en el Registro de la Propiedad.... blabla. ¿Estás segura? Te habrás confundido. Quizá necesites descanso.

Sí, me tomé un muy largo descanso.... luego, cambié de giro. Y no, nunca regresé ni siquiera por el rumbo. Absolutamente no. Ni lo haré jamás. 

martes, 21 de agosto de 2018

36 fierros

Decidió finiquitar su negocio, para irse a vivir con mayor libertad y paz, a un pequeño pueblo. Algo que siempre soñó.

Realizó las gestiones legales y rápido le compraron hasta el equipo y mobiliario. Trató de regalar los artículos de escritorio, pero nadie los quiso. Solo eso quedaba de su actividad de muchos años.

Con la ilusión de su ya cercana nueva forma de vida y en broma, los etiquetó con precios ínfimos. "Mañana Dios dirá qué debo hacer con eso... a la basura, de seguro."

En cuanto llegó esa mañana,  entró un anciano muy afectuoso, quien con un agrado y paciencia, como si de obras de arte se tratara, revisó cada artículo e hizo la suma: "36 pesos". Sí, eso dio la cuenta.

Desamarró un pañuelo que contenía exacta la cantidad en monedas de 1 peso.

Con una sonrisa que no sabría describirla. Amorosa, seria lo más justo, expresó: "Aquí tiene... 36 fierros", con el gesto gustoso de cerrar una estupenda negociación.

"Me será muy útil todo...
Le deseo mucha suerte, aunque no la necesitará, pues le irá muy bien a donde va", y partió.

El protagonista no le había informado que se iría, ni a ninguno de los compradores, mucho menos a familiares o amigos, para no recibir opiniones que lo hicieran dudar.

Guardó esas monedas en un pañuelo suyo, como un símbolo de fin y comienzo. Y  en recuerdo del anciano, que le hizo sentir con su presencia, tan agradable emoción.

4 años después, una noche en que se sentía feliz y muy satisfecho de su decisión, llegó a su casa un niño, suplicando con llanto su ayuda... había perdido su dinero en la escuela y no tenía para pagar el autobús hacia su casa, en un pueblo cercano. Le contó que pasó toda la tarde tocando puertas, recibiendo solo desprecio.

- ¿Cuánto necesitas, hijo?

 - "36 fierros."

El protagonista informó por teléfono a la familia del niño, le dio algo para que comiera en el trayecto a la central de ómnibus, pues habrían de apresurarse a alcanzar la última salida y pagó con las 36 monedas su pasaje.

El niño en la despedida, mostró la misma sonrisa extraordinaria del anciano.

. . .

*Fierros, para referirse a pesos, una expresión muy antigua, que ningún niño podría conocer ¿Casualidad?

* 36 es un signo muy radical en el I Ching.

* Fueron en la misma fecha los dos sucesos.

* disculpen que me quedó muy extenso y que no he visitado

sábado, 3 de febrero de 2018

El pleito de las adivinas

(... continuación).
Nada de lo que hubiéramos podido imaginar mentes harrypotteras sucedió. Escobas y demás cursilerías,  quedaron en desuso, a la muerte de Disney... sino que:

1. Las echaron del Congreso.

2. Les retiraron todas sus acreditaciones.

3.  Y las boletinaron en todos los portales esotéricos para que nadie acudiera a ellas solicitando sus servicios.

4. Hasta las reservaciones de vuelos de regreso a sus lugares de origen, fueron canceladas.

Porque el par de adivinas,  en vez de atender a los ponentes y actividades, seguían enfrascados en su discusión que pasó a pleito y luego a declaratoria de duelo. Y ya nadie atendía al Congreso por estar atentos a ellas. Ya saben, esa disposición innata al chisme de la mayoría.   Pues, seguía apareciéndoles una gran traición por parte de mujer y la desconfianza aumentó más y más en ambas. Ya se sentían enemigas.

Enmedio de la selva de la paradisíaca isla, ya con la luna encima y los lobos ahuyando (malamente, porque los lobos son de bosque y no de selva, pero se oían, eso sí), tecolores y jicoteas expectantes. A donde no llegaron por gusto, sino porque les robaron en una discoteca donde se presentó Calle Trece, en la noche anterior todo su dinero y tarjetas.

Pero eso ya no tenía la mínima importancia. A punto de decidir cuál de las dos iniciaría el despliegue de maldiciones contra la otra, hasta destruirse, un gran relámpago abrió la tierra, los mares se desbordaron y los cielos se abrieron también. Y fueron a dar ante el gran mago, en territorio muy lejano de donde los daños por aquellas fuerzas no pudieran ser frenadas o irreparables. Pero cercano al quinto cielo más o menos, no lo preciso, porque son espacios a los que no puede entrar cualquier curioso y luego, luego, querrían ir a turistear y sacar fotos y selfies, los conozco.

Fueron custodiadas y  trasladadas ante el gran maestro, quien ya tenía a la mujer, a la traidora, a la que les aparecía en sus adivinaciones y que siendo ella, algo hábil para los manejos esotéricos, logró confundirlas con un ritual muy simple de santería, mal logrado. 

Se trataba de una de las organizadoras del Congreso. Quien no sé cómo, siendo que era una charlatana, logró ver sus auras blancas, doradas y a veces tornasoladas, impecables, expandidas y enlazadas entre sí.  Lo que le provocó gran temor de que se les echara a perder su negocio. Pues auras como las de ellas, sólo podían corresponder a verdaderas magas, hadas, bienhechoras de a deveras.

Solo que ellas lo ignoraban. Pues después de otra gran traición delatora en épocas pasadas, esas dos hermanas, así como lo leen, her-ma-nas, fueron incinerados vivas cuando la Inquisición. Y habrían de pasar siglos para reencontrarse y descubrir su don.

Allí se enteraron y fueron coronadas. Elevadas de adivinas a importantes seres de luz. Después de una gran ceremonia que tampoco voy a detallar, porque son misterios que nadie debe saber... tarde o temprano todo retorna a su lugar. Con lágrimas en los ojos, estábamos todos los presentes, hasta que...

Alguien gritó, "¡Corte!...  se queda la secuencia."


jueves, 1 de febrero de 2018

Las adivinas

Dos esotéricas se conocieron en renombrado congreso anual internacional y desde su primer contacto simpatizaron. Así que se intercambiaron sugerencias, recetas, ingredientes, elementos, procedimientos para sus rituales, medidas, condiciones a detalle... hay que ser muy precisos, pues cualquier error se paga hasta con la vida. Fue apasionante y muy enriquecedor su intercambio de conocimientos. Seguras estaban de haberse conocido en alguna vida anterior.

Al final del congreso y dadas sus mutuas buenas vibraciones, intercambiaron talismanes, como símbolo de amistad larga, que...  ambas al llegar a sus lugares de residencia, de inmediato limpiaron de posibles malas energías en la primera luna, por si acaso, a pesar de que se habían asegurado que estaban inocuas.

Desde entonces, se comunicaban por Internet. Pero también ambas, debido a decepciones pasadas, consultaban por sus diferentes medios premonitorios sobre su amistad. Y con frecuencia les aparecían señales y  advertencias de mutua sospecha.

Y en la siguiente comunicación... Los caracoles me han dicho tal o cual cosa de ti. Que la baraja, el tarot, los cuarzos, las runas, la bola de cristal. numerología, los astros. Bueno... hasta al I Ching involucraron.

Pero aclaraban cada vez, y terminaban riendo de las posibles interpretaciones erróneas. Si te salió con un reina de bastos eso puede significar... si te salió la templanza junto al rey de oros u otro arcano mayor,  si llovía cuando leíste, o nublado, si cantó el gallo o ladró algún perro cuando consultabas, recuerda que...   y seguían amigas y claro, conscientes de que enemistad entre ellas sería tremendo, guerra por todos los siglos.

Así, llegó el siguiente congreso. Y después de una acalorada discusión, por lo que una y otra y sus adivinaciones aseguraban, decidieron...

1. ¿dar por terminada su amistad?
2. ¿No seguir incursionando en esa actividad?
3. ¿Hacerse socias y montar en lugar común su negocio, para no desconfiar al estar lejos?
4. ¿surcaron la noche sobre sus escobas?
5. ¿Pidieron al chamán mayor les hiciera una limpia?
6. ¿Buscaron en qué ocuparse?

*Nota, debes elegir una opción para final del post, porque de no hacerlo y estando hoy alineado Saturno en Júpiter, en tu signo, con regente en Piscis, después del eclipse de Luna, tendrías que acudir en persona a consulta.
*Para tu comodidad y pensando en tu bien como prioridad, te envió a tu correo,  tarifas de tratamiento de sanación en mi centro de energía posintercósmico, porque veo en tu futuro...
:)


viernes, 12 de enero de 2018

Mala idea morirse

Piensa que no fue tan buena idea morirse... así tan fácil. Sin resistirse. Si bien ya estaba cansado y tenía una serie de dolencias de la edad, una neumonía, tal vez no era para tanto. La hubiera podido resistir y sobreponerse.  Se sentía cansado, le iba resultando complicado entender la dinámica de la época. Pero también hubiera podido adaptarse. Al fin que estar jubilado y con su esposa que daba demasiada lata, pero siempre lo cuidó y lo correspondió al máximo, hubiera sido placentero.

Además, aquello para nada ha sido como lo pintan, le ha resultado aburrido. Le falta mucho de lo que llegó a renegar en vida. Trajín, disgustos, retos, dificultades, obstáculos. Todo eso que lo llevan a uno a algunas noches pasarlas en vela, mirando al techo y que cuando ya está por amanecer, llega la solución.

Por eso. Es que a pesar de que en vida siempre le resultaron fatigosos los trámites y lo de cubrir requisitos y eso, se avocó disciplinadamente , hasta conseguir al fin permisos temporales para regresar a la casa de toda su vida de casado. Aunque le decepciona que ninguno de los suyos se ha alegrado de verlo. Solo los niños, sus bisnietos, con quienes pasa gran parte de las tardes. Ellos lo necesitan y a él le inyectan "vitalidad", aunque parezca ironía.  Considera fascinante convivir con ellos.

Los niños que llevan a terapia, ahora durante las tardes, justo en sus horas de visita, desde que cometieron la indiscreción de comentar de su diaria convivencia, a pesar de que le habían jurado no decir nada. Ya ven como son los niños, difícilmente se guardan para sí algo importante que les suceda. Tendrá que buscar la forma de visitarlos en otra parte, pero... ¿por qué, si esa es su casa y qué mejor lugar que allí?

Le habían comentado que sería muy difícil regresar, pero él nunca imaginó que su familia pudiera cambiar a tal grado de exclamar, "no es nada", "no es nadie", "yo no escuché", "yo no vi", cada vez que él llega.




viernes, 3 de noviembre de 2017

La niña que me impedía escribir

Hubo apagón, justo cuando empezaba a transcribir un proyecto, que debía enviar por Internet esa tarde sin falta. Tomé el borrador y salí apresurada a una antigua biblioteca del centro de la ciudad. Casi al llegar me encontré a mi hija que regresaba de la escuela, cerca de donde transbordaba para llegar a casa.  Le conté del apagón y me acompañó. Ella haría una tarea.

A pesar de que siempre estaba saturado, tuvimos suerte de encontrar computadoras disponibles y en lugares contiguos.

Aunque al rato llegó alguien con una niña pequeña que brincaba, reía y corría atrás de nosotras, se acercaba y se paraba en el espacio entre mi hija y yo a ver lo que hacíamos. Con la prisa que yo tenía y faltando solo una hora para que cerraran el lugar, me molestaba bastante su presencia. Pues se estrechaba tanto a nosotras, que me obligaba a encoger los brazos para poder escribir, pero no perdería tiempo en buscar y quizá discutir con la mujer con quien escuché que venía. Así que luché por concentrarme a pesar de que ella se empecinaba en molestar.

Solo se retiraba cuando volteaba a mirarla. Yo la fulminaba con la mirada. Se iba, pero luego regresaba. Permanecía cuando la miraba de reojo y cuando volteaba, huía de inmediato y mi hija, me veía a mí muy extrañada, pero seguíamos trabajando. Y así  estuvimos, entre los brincos, risas e invasión de la pequeña hasta que al fin pude terminar y enviar el trabajo.

Mientras mi hija imprimía su tarea, fuí con el encargado:

- No sé cómo permiten que entren niños que no saben comportarse, no me opongo a que vengan, obviamente, así les va naciendo el amor a las bibliotecas, pero deben saber comportarse, estar con algún adulto que les enseñe a respetar... ustedes exigir ese respeto.

- Señora... disculpe, ¿de qué habla?

- ¿Cómo que de qué? La niña que estaba jugando detrás de nosotros. La chiquita que vestía... de este tamaño -señalé con la mano- y que llegó con una mujer enseguida de nosotras, que se situaron en la sección a nuestras espaldas. -La cara del chico se fue desencajando y palideció.

- Aquí no entran niños, señora... ¡Nunca! Hace muchísimos años que no hay sección infantil... Además, no entró nadie más después de ustedes dos. -Me dijo muy tajante, mientras con la mirada desorbitada revisaba todo el local ya vacío. Se apresuró a cerrar, de tal forma que salió junto con nosotras-

Rumbo a casa, me preguntó mi hija: ¿qué tanto le decías al hombre?

- Me quejaba de la niña que buena lata nos dio.

- ¿Cuál niña, mami? Y ¿Por qué me mirabas tanto cuando estábamos tecleando?

- No te miraba a ti, sino a la niña. ¿Acaso a ti no te molestaba?

- No. ¿Cuál niña?

... Era una niña muy antigua, la recuerdo perfectamente. Mi hija no la vio. Seguramente el encargado sabía de esa niña y por eso su cara se transformó. Y su tono tajante, más bien era de "cállese señora, no me diga, no siga."
No pude saber más, regresé, pero el encargado renunció. Me alegró no haber hecho por mirar a la mujer con quien iba la niña.