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Mostrando las entradas con la etiqueta Perros. Mostrar todas las entradas
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viernes, 20 de febrero de 2026

Calle abajo o arriba

Calle abajo va
el contorno de una mujer
con su perro
Calle arriba, dirás
que va con dirección al norte. 
Sí, pero el declive de la calle
es hacía abajo.
Qué más da
ella va con su perro.

Lo importante es que van
en puro contorno. 
Es muy temprano, 
tienen que ganarle al sol
que a estos días
ya llega calando
y ella sigue caminando
con su perro: 
Buenos días, 
Buenos días, 
Vecina
¡Vaya bien! 
Dios la bendiga
y a su perro
Cuídense, 
adiós,
buen día. 

Regresan perro y mujer
totalmente configurados
a base de saludo y saludo
y sentirse "parte de"
van cobrando formas
y colores, empiezan
a existir cada día.

Muy de mañana
regresan calle arriba 
o calle abajo
que si el norte
que si allá o acá, ¡bah! 
acaso la rosa de los vientos
regresan llenos de vida
ya de colores encima
con el corazón contento,
respirando comunidad, 
sudando pertenencia. 

*Al vuelo, la mujer y su perro. 

** No me dejó subir el dibujo del contorno, ahí ustedes lo imaginan. No, siempre sí se pudo.





Y al regreso 😎 para mayor elocuencia.

sábado, 14 de diciembre de 2024

Veloces

Al día siguiente que publiqué sobre gatos, nos visitó uno muy joven y lindo. Cuando me acerqué tan amable: "michi michi, michi", este se esponjó, se arqueó y luego se estiró del tamaño de un lince (con algo de exageración) y me mostró todos sus filos en dientes y uñas. Cuando ya estaba en posición de saltarme a la yugular, muy serena y con total disimulo, tomé a Cuca y volando entramos a la casa. (Con taquicardia y temblor general).

¡Nada, qué! No crean lo de michi, michi... Yo no me acercaría :))) 

La verdadera versión es que si vino, muy pequeño, muy lindo y muy blanco y Cuca evaluó que "tremendamente feroz" y yo le creí, no me detendría jamás a dudar de su criterio. 

Hasta que se fue (estuvimos ventaneando), salimos a pasear. Claro, con el miedo de que nos abordara en alguna vuelta de esquina.



martes, 13 de agosto de 2024

Zoo-pienso

A veces pienso en que me gustaría ser tortuga, para tener una gran coraza y que todo se me resbalara. 
O una yegua, para cruzar los campos, a todísima velocidad y desbocarme de vez en cuando. 
Una abeja, obvio reina, para beber las mejores mieles. 
Tal vez perra, pero como Cuca, para tener "amos" a mi servicio, que me mimen todo. 
O tal vez un animal de garras y dientes, muy, muy salvaje. Las aves, y así... Una lista enorme de animales, según les encuentro admirables ventajas en su modo de vida. 
Pero llegas tú y desaparece la fauna. Me rehumanizo en un instante. 

viernes, 24 de enero de 2020

Mi gallo, continuación 3a. parte

Casi resignada a lo que no me iba a perdonar jamás y harta de tanto desaire, como por no dejar, le pregunté a una mujer que estaba saliendo de su casa y con pinta de tener buen corazón, si conocía a quién pudiera tener gallineros cerca.

Cuando estaba por negarse a hablar conmigo, llegó un hombre, al que le dijo: La señora anda buscando quien quiera un gallo... haciendo un gran esfuerzo por contener la risa, por mi "ridículo" interés por ¡Un insignificante gallo!.

"Deberá estar mal de la cabeza", intuí que pensaban.

El hombre, sí se rió abiertamente.

- ¿Por qué no se lo ha comido, señora?, me dijo.

- ¿Qué, qué, cómo cree que yo cometería ese asesinato? Le respondí.

- ¿No me diga que no come pollo?

- Sí, pero, cara de qué me ve. No sería capaz de... Y pase mi mano por el cuello, horrorizada.

Después de divertirlos a sus anchas, y no se crean, yo también, me dio las señas para encontrar a quien probablemente lo querría. Fui, pero no lo encontré.

De regreso, localicé al hombre que mmírefirió con el otro y lo obligué a que me prometiera que él le avisaría.

- Dígale que se apure, porque peligra mucho ese gallo. Entre perros, gatos, niños, gente, carros, nevada...

- Tranquila,  yo le digo, hoy mismo le llamo. De seguro va a buscarla...

Por el retrovisor vi lo divertido que se quedó, con mi proceder. Y aunque no lo crean, yo también me reí de mí. De mi empeño utópico.

(Continuará...)

miércoles, 22 de enero de 2020

Mi gallo, continuación 2a. parte

(...Viene del anterior)

Los "fascinantes" niños, los perros, los gatos, los vecinos corredores de la fórmula 1, los que vagan, juntaron muchísimos peligros para un solo gallo, el que por más serena que lograra llegar a él, no me permitía acercarme, más allá de su "ahí déjame el banquete donde me entere, sin que me asustes".

Ah, por cierto... ya se presentaba a mi casa, a las 17:00 en punto, a indicarme que era hora de comer, con un yo tan sólido y determinado, que era imposible no atenderlo.  Muy bravo y exigente con su única amiga, dispuesta a solapar sus desplantes. Y yo, encantada ¡Para eso me tenía!

... Antes de dormir, pensaba en el gallo, al despertar, el gallo... cuando me iba, cuando regresaba, ubicando siempre dónde andaría, por sus quiquiriquís y la alharaca de su renegar, por todo su amplio territorio libre y emergente. Y yo, queriendo por todos los medios, su supervivencia.

Luego, llegó el fatídico pronóstico de posible nevada en la próxima semana. Otro peligro sobre la misma fragilidad de su ser y de mi corazón, consciente de su circunstancia.

Por eso, en cuanto amaneció el sábado, me fui a buscarle un mejor sitio de hospedaje. Visité varias granjas, no muy lejanas, segura de que encontraría a su dueño, quien muy afable y renacido, recibiría mi noticia del paradero de su gallo. Me invitaría a pasar a su casa, quizá a tomar café... Me presentaría a su familia... antes de acompañarme a recoger a su gallo y quedaríamos amigos por siempre.

¡Ja!, pues no. A donde me presentaba, me revisaban de pies a cabeza, de cabeza a pies, con reprobación, con esa mirada y esa sonrisa de burla que se siente y que cala... "De dónde dice que viene, qué gallo, por qué supone que es de aquí, etc." Yo les exponía que peligraba mucho su vida, que tenía mi alma en vilo y que deseaba ponerlo a salvo, una y otra vez, ante caras de estupefacción.

Muchos, me cortaron de tajo, dándome el portazo en la nariz, como se dice. Y otros abiertamente me dijeron, está loca, vaya y cocínelo. Acaso no tiene mejor cosa qué hacer.

Me fui desanimando y muy triste, alicaída, desmadejada e incomprendida pensaba  ¿Por qué me sucede a mí, lo de ese gallo, en un mundo de compradores de pollos de supermercado? ¿Qué haré? No soportaré su muerte en cualquier momento.

(Continúa...)

miércoles, 17 de julio de 2019

Aire fresco

Temprano. Aire fresco, sol perezoso, aves sin miedo. Ardillas que se desplazan sin sigilo, en los parques que los acogen sin peligros. Las hormigas aún duermen. Uno que otro ruido aislado y muy lejano de algún motor de coche. Puertas y ventanas abiertas. Nubes de azúcar. Un delicioso café. Un contento no tan fácil de transmitir, pero que sí podrías imaginar si te digo: "Ah, es que la mitad de los niños del barrio, groseros desatendidos incomprendidos (30 aprox. Con sus respectivos padres) andan de vacaciones..." ¡Ainss!... Cuánto bienestar para mí y para los 30 perros que hoy duermen a pata suelta y por unas semanitas no tendremos que cuidarnos, de ninguna afrenta inmerecida.
Dichosa me siento sin sus vandalismos cotidianos.
*Las familias están así por mi entorno y a esos padres de tan mala generación, no puedo educarlos yo, que ni son mis hijos, ni sus hijos, mis nietos. Y no por falta de mi ejemplo, voluntad y buenas maneras, que por cierto, es precisamente lo que ellos más repudian de mí.
Soy la anacrónica obsoleta de la villa. Puaf. Que quieren ver renegar, pero no saben que de resiliente ellos no me van a ganar... Porque ha de ser muy doloroso para ellos, no haber tenido un hogar con tanto amor como el mío. Y que yo podría darles, pero no quieren, ya es muy tarde. El árbol ya se torció. Snif. Carencia que yo si comprendo. Ha de ser terrible crecer sin amor y atención.

domingo, 28 de enero de 2018

Mi amo

Caminaste demasiado lento, clavado, muy dentro de mis brazos. Juntabas nuestros latidos anudados.

Me hiciste regalarte para llevar, todas mis palabras bonitas, admirarte y cantarte, tocando, acariciando el piano de tus costillas. Hasta que al fin pudiste encontrar
el día más pintado de sol enmedio de nuestro siempre indeseado invierno. 

En cuanto amaneció, ataste mi corazón a tu cintura, con un rayo recién nacido y unas flores secas de bugambila, en lo que yo te llenaba de los besos, caricias y suspiros, que fueras a necesitar para siempre.

Ahora... No sé cómo se hace esto, de que tu día sea mi noche. De que tu luz, sea mi aplastante oscuridad, que me llora y me gime y me grita, inundando el hueco donde iba mi corazón y me pone helada, tiesa, muda y sin ti. 

No sé cómo se hace esto, 
de que mi corazón sea tu cometa, si el tuyo ha sido mi ancla. Que bien pasara lo que pasara, con quien fuera, nada pasaba, teniéndote a ti. Hay que reconocer, que todos tenemos una ancla, para vivir. 

Ahora, con Cuca, tu frondosa hembra, camino y corro, espero y olfateo la casa y nuestro vacío, esperando el milagro de los tres días después... 

Tendré que desintegrar mi egoísmo una vez más.  Aunque ahora no sé por donde volver a empezar, sin ti, mi amo, mi rey, de menos de tres kilos, muchos ladridos y pelos.  ¡Gracias, chiquito!

* 27 enero, 7:27, murió Wango, el perro Chihuahua de pelo largo, de 17 años, de quien fui su más fiel compañera. Veo que le gustaban los 7.

** Sí, hay personas para querer, blabla. Pero además hay otros seres, que se nos meten profundo, sin siquiera preguntarnos.  Hasta hacernos absolutamente suyos. 

lunes, 28 de agosto de 2017

Conflicto en casa


Seguramente lo conocen... cuando yo lo vi, me pareció estupenda idea... Miré a Cuca (la perrita) y desde entonces no "me habla" y me echa por delante a Guango (su marido), cada vez que la miro.

"Esclavismo" me pareció que fue lo último que me dijeron.

En fin... Sigo sirviéndoles, como de costumbre.

Que sea buena semana, amigos.



jueves, 17 de agosto de 2017

Los apuros de la perrita

Regresando del parque mi hija y yo,  con los dos perritos,  llegamos al súper por una compra muy rápida. Pero nos bajamos las dos. No hacía calor,  pues ha llovido mucho, ellos ya venían cansados, estacionamos en un lugar seguro, lejos del pasar de la gente,  con sombra... todo bien.

En cuanto entramos vocearon "al dueño del coche tal, favor de acudir rápido, que su mascota lo necesita con urgencia".

Mi hija espantada me dice, "somos nosotros".  Yo salí corriendo, pensando que algo muy grave estaba sucediéndoles.

En cuanto me acerqué, la perrita muy entusiasmada viéndome. Llegué, revisé. Todo bien, el perrito dormido y ella activa, pero bien.

Me retiré de nuevo,  ya sin entrar a la tienda, mi hija estaba por salir,  solo para vigilar desde donde la perrita no me percibiera.

Era un tremendo brete el que armaba, parecía que estaba en muy serios problemas. "Perra al borde de un ataque de nervios." Pero si me veía aun de lejos, se serenaba.

En cuanto subimos, con nuestras caras de culpabilidad ante quien nos hubiera denunciado, que favorablemente no se nos hizo presente,   ella se hizo la despistada, aunque agachó las orejas. El perro ni se inmutó, conoce a las mujeres en tiendas.

Por suerte no hubo policía cerca, que las multas son muy altas por dejar mascotas solas en el auto. Sé que no se debe hacer y nunca lo habíamos hecho.

Pero nos quedó la duda: O la perrita está muy al tanto de la ley, o quizá estaba molesta porque no le dimos tiempo de pedirnos sus largos encargos de compra ¡?


*No es la de la imagen, pero se parece. 

viernes, 14 de julio de 2017

Viejos pesados

Sí, este viejo ahora anda sacándose "selfies" en cada esquina. ¡Puaf!
¡Caray... Lo que hay que aguantar cuando se quiere a alguien!


miércoles, 22 de marzo de 2017

Mi entrevista con lobo

Donde atienden a mis perros, tienen un Pastor Alemán, con admirable educación, siempre anda suelto, a pesar de tanta concurrencia. Es lindo.

Llevé a Cuca a vacunar. Estaba el perro con una cadena y con un simple gancho, sobre la agarradera de una de las puertas de vidrio. Más grande, huraño y gris, casi ocupaba todo el acceso, por lo que pasé rozando su hocico, con mi perrita en brazos, que se estrechó fuerte a mí.  Dentro lleno y todos los perros muy quietos y sentaditos, como nunca antes me había tocado ver.

Ya en la recepción, veo al pastor alemán echado tras el mostrador y  "muy contrariado", con su color café con negro y su tamaño normal (muy despistada soy).

Volteo hacia la puerta. Es mi turno y ante mi gesto, me dijo la veterinaria: Es un lobo, cuando apenas iba a preguntar qué raza de perro era, semejante animalazo.
-Y ¿por qué lo tienen en la entrada, así nomás?, pregunté con miedo retroactivo, jajaja.
-El dueño no entiende, ya le dijimos. No se angustie, no hace nada... si no tiene hambre o no le molesta algo.
Y el hombre estaba muy despreocupado, apartado de "su mascota", curioseando en la boutique.

Ya no quise indagar sus horarios de comida... ni el menú, ni sus intolerancias y comprendí la quietud de los perros presentes, la indignación del Pastor alemán, la docilidad de Cuca para ser vacunada, su preocupación por mirar hacia la salida y su cariño exagerado.

Pagué y supliqué a un señor/ángel... de esos que aparecen en situaciones de lobos.
-¿Salimos juntos?
No pudo negarse, pero susurró, Dios mío.

Salí en modo invisible pegada a su ¡Rottweiler! al que sin lobo no me hubiera acercado jamás, jajaja.

"Jugaremos en el bosque, mientras el lobo no está...porque si el lobo aparece...", regresamos cantando.

Y ya ahora pienso que han de ser lindos, ya ven Rómulo y Remo.  Claro a centímetros no se piensa igual, jajaja.

Era así de bello:



jueves, 19 de enero de 2017

Convincentes

No he podido resistir
a sus caras de súplica
con que logran quedarse
con mi tocino,
ni a su complaciente: ¡las verduras son todas tuyas!
Pinches perros adorables,
a como vamos,
seré yo
quien  coma
sus croquetas.

martes, 17 de enero de 2017

Los amiguitos de colmillos

¡Comprobada la lealtad!
Con las situaciones
que se avecinan,
mi perra,
más leal que su marido,
que siempre está
mejor informado,
se come los recibos
de cobros,
creyendo que así
no tengo que pagarlos... ¡!
Mismos que yo sigo exigiendo en papel,
no porque me sirvan,
ni por inconsciente
devastadora de bosques,
sino por defender
el trabajo
de los carteros.

viernes, 28 de octubre de 2016

Todo se cree

Esa fase pegadita al despertar, es de una bondad única, en ella todo es posible. No trae los interrogatorios o intrigas de la conciencia,  que nos abre los ojos por la fuerza, gritando ¡No es cierto, no es cierto, no creas!

Hasta que uno tiene que aceptar de un sopetón, que no es cierto, con tal de que se calle, con la misma furia de quien quiere, que sí sea cierto que...

El día está tosigiento y anda renegando, camine y camine, alrededor de su fogata, encobijado hasta las orejas y bebiendo café, en su taza de peltre, a lo western.

Cambiaron la ventana, unos duendes anoche, por un cristal de alacena china, de esos opacos con luz detrás.  En vez del resplandor, entre la cortina blanca que hay.

Aicht, cómo adoran los chinos, las lamparitas en todo.

Y nos reímos (¿quiénes?) recordando a Don Miguel, el vidriero, con su cara de ¿juat?, cuando fue demandado por vender los cristales a aquellos chinos "nuevos ricos", para su cocina integral, con película opacante, en vez de pasarse las horas, echándoles arena fina con compresor, para el efecto. -como si no hubiera más trabajos que entregar ese día... como si no se vieran igualito, decía.

Ja ja, solo a Don Miguel se le ocurrió venderles piratería. Primera y última estafa suya a chinos. A la próxima compra de chinos, como si tuviera que cerrar el taller a los otros clientes por un mes... Pero, sin descuento de 10 a precio de 2 como estilan ellos. Nooo, bien cobrado y por "Adela"(ntado), si no, no.

Pero esto...  no va de chinos.
El día sigue tosiendo y luego
estornuda. Cada vez más escandaloso y cerca. Ya quiero hacerle un brebaje de yerbaníz y yerba de la víbora, frotarle los pies y el pecho con mentol -no digo Vick, porque no me pagan por publicidad.-

Pero al fin despierto y Guango es el que anda estornudando, harto de que no lo escuche rascar la puerta del patio. Cuando pensé ponerle su puertita de película gringa. Pero me dijo -y entonces, ¿para qué te tendría a ti?-

Así que me tuerzo una cobija encima, (¡Qué frío hace!) como la que traía el día y hago café, mientras que mi amito, regresa del patio.

lunes, 23 de mayo de 2016

Nadie se entera

Hay una perra, que en su casa la maltratan. Además, recibe todas las inclemencias climáticas, sin mayor resguardo que sus garrapatas y hedor.

Sobrevive a base del alimento y agua, que unos niños vecinos, enterados,  le arriman en secreto a su patio cárcel, con vista a la calle. Porque sus dueños, a los que temen, tampoco la alimentan.

La perra, en cuanto salen sus dueños, recibe a los niños de mil amores y si demoran, burla como sea la reja y va a buscarlos, para jugar... los cuida, los vigila, los libra de accidentes y de perros agresivos, que ya la han dejado moribunda. Cuando sucede, los niños la curan a su modo, o ella sola, lamiéndose, aunque transcurran semanas, para recuperarse, llorando solo cuando sus dueños no están, para no recibir golpes y gritos.

Al anochece, regresa a su cárcel patio, alfombrado con su mierda, que también es su alimento de emergencia y, los niños se dispersan, con la misma prisa y el mismo pánico que la perra, de ser descubiertos por los de esa casa.

Nadie más se ha dado cuenta. O, "es mentira", les dicen... Están solos, demasiado solos, tratando de sobrevivir, los niños y la perra.

Últimamente los adultos viven en un lugar muy lejos del mundo.

lunes, 11 de abril de 2016

Las notas de Fefa

Dos perros de un barrio perdido
reacios a quedarse solos y al aire
mientras su amo, sale por salami
fama les crea la ociosa de Fefa
soltando sus chismes al girasol:
ladran y ladran, que quieren atacarla
Sí, reintera, asimismito, son así.
Do re mi fa sol la si...
Do si la sol fa mi re...

Dos perros de color dorado
renegando se quedan, cuan...


 *Las notas musicales al inicio y al fin. 
A ver quién las ve.

lunes, 4 de abril de 2016

Patas rotas

Vamos como perros
con las patas rotas,
por nuestra incapacidad
para resolver problemas,
creados en nombre de un Yo
tan endeble e intocable
que a la vez, desconocemos
por completo.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Reporte sobre el seguimiento del caso de Filogón

Tal y como era de suponerse, la ama de Filogón (aquí)  no entendió y sigue descuidándolo.  

El atropellado, ausente por varios interminables y llorados días, pero finalmente resucitado, sigue en la calle. Lo mismo acompaña a los niños a donde sea, que sigue a las señoras que regresan con sus bolsas de mandado (principalmente) o que ladra a todos los mala facha que pasan por su casa, y en las tardes come orondísimo en una fonda cercana.  

Ayer, en cuanto vio que salió Cuca a sus baños de sol en abonos, venía a toda carrera a lisonjeársela (cosa que a Cuca la revienta, no soporta galanteos).

En esas estábamos cuando ¡Oh! (me puso la adrenalina al límite y quedé con cara de ¡Oh! por mucho rato con el corazón a mil). Pues fue hasta el mismísimo borde de su acera que se frenó chirriando patitas traseras, y esperó paciente. Al despejarse la calle de carros, todavía miró insistente izquierda derecha y cruzó con un civilidad maestra, gallardo, guapísimo, que por eso lo cuento (pero a Cuca no le gusta, "que para eso ella ya tiene a su marido, al que le es fiel", dijo y de inmediato se metió, dejándolo con toda su guapura y con su ¡hola guapa! a flor de hocico).

El desencanto no fue excusa para que el Filogón regresara a su casa, con la misma precaución. 

¿Que los golpes no enseñan? ¡Ja! El Filogón es ya experto cruzacalles.



viernes, 11 de septiembre de 2015

Filogón

Después de los chillidos de llantas y suyas, corrió y corrió, hasta desplomarse en la entrada de la que a pesar de todo, el siguió considerando su casa, esa misma casa en que "por travieso, por inquieto" (muy irresponsables y crueles, digo yo) lo motivaron a salir todos los días, "para que se perdiera, o se lo robaran".

Pero... ¡lo atropellaron!. Y yo, su insensible-terrible-nefasta-y-más irresponsable-vecina-porque-lo sabía, no lo impedí. Desde que conocí su circunstancia, debí traerlo para acá y no solo pensarlo, o buscarle otros dueños, acudir a un organismo protector, llevárselo a aquella muchachita que supe que lloró profusamente cuando le robaron a Joel, tan parecido a él. 

Mis perros y yo, dejamos de ladrar -los tres- Muy tristes, frustrados, rabiosos, porque perdimos al Filogón, su enemigo predilecto... el que todos los días les pasaba tan libre y resuelto, calle arriba, calle abajo y para enojarlos todavía más, de regreso, ya de noche, les resumía todas sus anécdotas en el poste de enfrente, ¡su poste! o lo más cerca posible de las narices de estos, que enloquecían a rabiar.

Pero él se llenaba de orgullo y entusiasmo cuando le gritábamos: ¡Filogón, Filogón!, que era cuando estos también se amistaban y lo saludaban a rabo batiente. "Filogón" nos salió tan natural cuando lo vimos la primera vez, y a él le gustaba serlo y cuánto reían los transeúntes al escucharnos gritarle y verlo tan orgulloso.

Me confié en su pericia para habérselas solito en todas sus cuitas, hasta de torero de carros, Pues ya era ¡Tremendo Filogón!!.

No actué oportunamente, ¡snif!...


Así pasamos algunos días, de duelo y culpa y duelo y culpa.... cabizbajos e incapaces de volver a mirar hacia la esquina por donde llegaba siempre...

Pero ayer, mis perros ladraron con tremenda voz de sorpresa y gusto... ¡Apareció el Filogón, no se murió, no se murió! -entraron a decirme- Y allí estaba, visitándolos, tan vigoroso como siempre...  pero ahora muy precavido, amistoso, bañado y guapo, tan acicalado, que hasta parece otro. Y seguido apareció su dueña por él, quien ni nos miró supongo que para ahorrarse nuestro sermón: -Vamos, "Negro" -y "nuestro Filogón", se fue con ella, estrenando obediencia y ella cuidados-