Mi blog parece una estación de tren. Siempre hay alguien que se va. Lo triste es cuando no me lo dicen y no me dan la oportunidad de sacar mi pañuelo blanco para despedirlos.
Me gustaría poder decirles cuando eso sucede: fue tan hermoso conocerte, tratarte y te deseo un maravilloso camino y un feliz arribo a donde vayas. Regresa si un día te nace hacerlo, que estaré de nuevo para ti.
Me quedo de todas formas en el andén, viendo como parte ese tren y despidiendo a quien se haya ido de mi lado y deseándole que llegue sano y salvo a su destino.
En los blogs, pasa lo mismo que en la vida diaria, nunca falta quien nos sorprenda, para bien y para mal, simple y sencillamente porque somos los mismos.
