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lunes, 25 de marzo de 2019

El arte de la guerra, versión adaptada infantil

Con el permiso de Sun Tzu...

Un tablero de ajedrez, con todas sus piezas en posición.

Un niño vigilando la puerta de la habitación.
Un niño árbitro, contador  y recolector.
Dos niños en posición de arranque. ¿Listos? ¡Fueraaa!

Lanzamiento de peones, alfiles, caballos, torres, reyes y reinas, sobre el cuerpo del contrincante, respetando partes vitales y prohibido llorar. El primero que termine con sus piezas y atine la mayor cantidad sobre el contrincante, es el ganador. Festejan con fanfarrias, corriendo y brincando alrededor de la mesa que sostiene el tablero, o según, Pero a tiempo de que el encargado de la vigilancia de la puerta, desde su atalaya diga sigilosamente, eh, ahí viene, ahí viene.

Entra la señora con vasos de limonada y palomitas. Cuando ya todo está en total orden y aparentan que están iniciando la versión clásica de partida de ajedrez.

La señora los vuelve a dejar solos y retoman su versión de competencia...

Luego de muchos relevos, terminan recogiendo y comiendo las palomitas desperdigadas por doquier, exhaustos, entre caballos, alfiles, torres y reyes, a medio morir.

Jaque mate.


martes, 17 de octubre de 2017

Palomitas de maíz


¡Plof, plof...
qué ricas son!
Muy larga 
es su historia, 
desde hace miles,
miles de años
y su lista de nombres, 
según la región. 

A mí
con mantequilla,
chocolate 
o caramelo,
con chile
o queso chédar.

También solitas 
con poquita sal,
pero contigo,
más a todo dar.

Palomitas
de mi corazón. 
Plof, plof,
¡Qué ricas son!