Se conocieron
desde que el mundo es mundo.
No buscan el equilibrio
entre fondo y forma,
No se limitan a narrar
entre hechos reales o ficticios.
Omiten pautas, tonos, reglas;
rimas o ritmos establecidos.
El estilo no les preocupa,
tampoco el acento.
No respetan corrientes,
ni consideran el qué dirán,
para expresarse.
Es más,
cuando no lo desean,
se callan. Piensan o sienten,
libres, libres, van así,
son así. O cuando quieren
dicen todo,
con sentido, con símbolos
o sin ellos, lanzan versos blancos,
otros inexistentes, enlazan,
siempre amados,
amando,
amándose,
de un versolibrismo
que deslumbra, vivo,
en que nada los ata.
Tú y yo.
