"Casa en venta, acepto propuestas, urge", seguido el domicilio, sin número de teléfono.
Fue un imán ese anuncio. Llevaba tiempo en bienes raíces y me ilusionaba encontrar alguna propiedad asequible, para empezar a comprar, acondicionar, vender y dejar poco a poco, en segundo plano, la intermediación.
"En esa parte antigua de la ciudad, seguro será muy barata pero con buen potencial. Muchos estarán deseando volver a vivir en zona más céntrica... Si no completo, consigo un préstamo, la vendo pronto y de allí voy..."
Llegué antes de terminar de organizar mi plan. Ah, de inicio estaba en una esquina estupenda, con cochera muy amplia, bella fachada y bonito barandal, jardín. Allí en una banca de cantera junto a un ventanal, estaba un niño de unos once a catorce años. A veces uno no calcula bien edades... por las épocas.
- Hola, mij...
- No llame. Al fondo, derecho, pase... que la esperan. Lucía aburrido o pensativo.
Subí los tres escalones y la puerta estaba abierta, de madera espesa y labrada, muy bien conservada. Entré.
Un vestíbulo con fotos de familia, la típica mesita banco con teléfono, antiguos. A la derecha, la amplia la sala. Crucé ese recibidor y un patio-cubo de luz, muy colorido por flores en macetas, puerta a un pasillo, que distribuía dos recámaras a cada lado, para desembocar en la salita de juegos y t v., que me condujo al comedor y al fin la cocina. Un patio-jardín muy grande y bello al fondo.
Una mujer muy joven, alegre y bonita, con un pañuelo en la cabeza, vestido que resaltaba su estrecha cintura y con delantal blanco. Estaba amasando sobre la mesa, al centro de la impecable cocina, con aroma de canela y otras especias dulces, que parecían decirme: "quédate". Era como estar en una postal vintage.
- Buenos días, señora, disculpe que haya entrado... él niño... vi el anuncio.
- Nada, qué bueno que llegó. Nos iremos, aquí ya no podemos seguir. Póngale precio. En cuanto termine... auf... que luego ya no leuda igual, augh.... la acompaño, señaló la casa con la vista. Tome asiento.
- Ahora sí, disculpe la espera. Si no hago el pan muy temprano... blabla.
Me agradó... muy pocas mujeres y de su edad en estos tiempos hacen pan, le dije y reímos.
Recorrimos la propiedad, estaba en muy buen estado. Hice un levantamiento de medidas, pues ella no tenía noción de su tamaño y en las amarillentas escrituras no anexaban plano ni especificación alguna.
- Usted proponga y hacemos trato, dijo sonriente al despedirme.
Miré hacia su teléfono de la mesita.
- No, hace tiempo que no tenemos servicio. Tendrá que regresar.
Salí. El niño me respondió con desgano, al despedirme de él.
Hice cálculos, consulté con otros y sí podría comprar. Pedí cita al Notario y yo fascinada con mi hallazgo.
Sólo que...
Al día siguiente me llamó el señor Notario.
- Esa casa no existe, hace bastante tiempo derrumbaron la cuadra entera y están por construir un centro comercial. Pero la casa estuvo deshabitada por algunos años, cuando... incluso quedó intestada ¿Estás segura de la dirección? Pues en el Registro de la Propiedad.... blabla. ¿Estás segura? Te habrás confundido. Quizá necesites descanso.
Sí, me tomé un muy largo descanso.... luego, cambié de giro. Y no, nunca regresé ni siquiera por el rumbo. Absolutamente no. Ni lo haré jamás.
