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jueves, 24 de marzo de 2016

Dragón de luz

Todo había sido destruido. La muerte suspendida en un columpio invisible, nos mecía en sus brazos… el frío nos endurecía.

Caían nuestros sentimientos, como gotas fraccionadas, en su vaivén. Siguió el derrumbe y quedamos sin forma, ni color, ni sonido, ni esencia. Totalmente acabados.

En esa oscuridad, desde las cenizas y el silencio, surgió algo parecido a un dragón, con una energía muy profunda, que sin estruendo alguno,  nos tocaba compasivamente.

Nuestros cuerpos volvieron a vibrar. Vimos a contraluz cada pedazo de nuestro ser y de los demás cuando iban reincorporándose.

La muerte y el odio aterrorizados nos soltaron. Por instinto nos sujetamos los humanos unos a otros, en una cadena sin fin, viéndolos desaparecer por completo.

Brotó nuestra sed de renacer. El Dragón voló y confiados lo seguimos, hasta elevarnos, en un sólo trazo de amor y luz.

Allí, Dios recuperó su fe, justo cuando estaba por aceptar, que el libre albedrío había sido un error y pensó: "Dios permita otra oportunidad".





*Reeditado, de febrero 2011.

martes, 22 de marzo de 2016

domingo, 20 de marzo de 2016

Usando husos

Si es que el mundo
anda tan complicado,
por qué no hacemos equipo:

En la noche
tú me entregas
los pendientes del mismo día
que yo apenas empiezo,
continúo la labor
y mañana te entrega
el avance, quien siguió
después de mí.

Podríamos ganarle al tiempo,
si convertimos los husos horarios
en franjitas de ventaja global
entre todos los hermanos.