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domingo, 2 de octubre de 2016

Palabritas extraviadas

Hoy... salí al jardín como todas las mañanas, para verlo subir el cerro de enfrente a pasos muy lentos, con sus rayitos todavía muy despeinados, abrazando su almohada de nubes y bostezando: Aum, aum, aum.

Le digo con suavidad, para no asustarlo, ¡buenos días sol! Y siempre, siempre, sonríe haciéndose el muy sorprendido.

Dibuja esa sonrisa desde su boca hasta mi corazón. Como un arcoiris de cabeza, que las flores me piden ayudarlas a subir para usarla de columpio o de cuerda para brincar, hasta que gritan, ¡basta ya! ¡Agua, agua queremos beber! ¡Bájanos ya!  *Así, en un día normal.

Pero hoy, por eso lo cuento, las flores siguen dormidas, creo que alguna brujita les roció talco anisado para ello. Y llegan centenas de palomas, mirlos, ruiseñores, gorriones, canarios y otros voladores que no sé su nombre, diciéndome muchas, muchas palabritas. Brillantes, acariciantes, cálidas, mimosas, traviesas, juguetones, frescas, todas ellas recién hechitas y listas para ser usadas solo por alguien.

Son palabritas, que yo no puedo pronunciar porque no son mías y porque no las conozco... pero sí las siento... son como tambores o campanas de alegría, para alegrar al mismito sol.

Luego una brisa muy veloz, me dice, son las palabritas que olvidó una niña como tú. te las mando rápido... Pero con un regaño de caramelo, para que no las vuelvas a dejar olvidadas entre tus sueños que enredan a los rayos del sol y que lo hacen despertar siempre tan despeinado. 


                  

viernes, 30 de septiembre de 2016

Dichorología hoy

"A palabras necias... oídos sordos."

Ya no opera. Se sustituye por:

"Al necio... Cáele a palos, antes de que emita sonido alguno."

                                         *Besitos

domingo, 25 de septiembre de 2016

Es curioso

Hay generaciones a las que les toca que ya todo está hecho. Hay individuos, a los que todo les llega con facilidad. ¡Qué afortunados!
Sin embargo, no noto en ellos tanta satisfacción, como la de aquellos individuos, a los que todo les ha costado demasiado esfuerzo.
Sí yo pudiera formar a una generación, no les tendría la mesa puesta. Les motivaría a que construyeran desde la mesa.

                          ¡Feliz domingo!