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martes, 25 de octubre de 2016

Amigos... visitemos a Lao

Creo en la amistad y en su gran fuerza. Creo mucho en la amistad entre blogueros.

Lao Paunero,  aquí uno de sus blogs, se accidentó de regreso de vacaciones y está convaleciente, su hija avisó en comentarios.

Les pido a todos, amigos, que pasen por su blog a dejarle un comentario de ánimo, algo lindo, algo para mimar, algo para sonreír...  como les gustaría, si estuvieran en su lugar.

Lo haremos sentir muy dichoso y eso será energía y luz que está necesitando, así como su familia, para recuperarse del todo.

Abuela Cyber publicó hoy en su blog al respecto y yo me sumo, invitándolos a visitarlo.

¡Gracias, de todo corazón!

Ah, también vayan quienes aún no lo habían conocido. Que reciba una avalancha de cariño. (Y, que no sepa que se los he pedido, por favor).

sábado, 22 de octubre de 2016

La fea

La fea, estaba acomplejada porque jamás ningún hombre la miraba. Entonces, sin citas, ni compromisos,  se centró en su profesión y se fue cultivando en varias cosas.

Un compañero de trabajo, que la valoraba, la invitó a salir. Ella accedió y pasaban momentos muy divertidos e interesantes, hasta que se fueron enamorando y se casaron.

Él, la llenaba de halagos y atenciones. Y, consciente de su complejo, siempre le decía lo hermosa que la veía.

Fue tanto el estímulo, que su fealdad fue menguando, al
ganar confianza y seguridad. Se arreglaba mejor y empezó a conducirse con  gracia y soltura.

Como si fuera otra, los hombres la admiraban y la miraban.  Ya no pasaba inadvertida. A él, eso le agradaba, pues se sentía feliz y muy orgulloso de haber influido en que su mujer fuera tan atractiva... hasta que lo dejó por otro.


domingo, 16 de octubre de 2016

El artista

Un pintor, un paisajista... lleva semanas contemplativo. Se desplaza, se mueve, camina. Contrariado regresa a su estudio y llora ante su lienzo en blanco. Se niega a plasmar mundos diminutos, desteñidos o en blanco y negro. Su paleta y sus envases, se van secando a base de suspiros.

Un poeta, recorre calles y más calles,  encuentra basura para tropezar, basura que se arrastra, basura que vuela, basura que suena, basura que le cierra los ojos, basura que se inhala. Basura para llevar en practipaquete, con refresco y papas incluidos y cupones para canjear después.

Sus musas se escurren por una alcantarilla, repletas de agua chocolatosa, donde danzan las moscas con los gusanos. Regresa navegando en su propio llanto.

Y así... el músico, la bailarina, el escultor, el cineasta, el orfebre...

Ante el dilema de ser reales o los mentirosos o los retro, para encontrar belleza entre sus recuerdos enmohecidos.