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martes, 28 de mayo de 2019

Algo qué contar

Debería tener algo que contar.
Algo suave, sutil o dulce,
algo para estimular, animar
o siquiera motivar a sonreír.

Pero, desde hace rato
andan unos versos girando,
merodeando y distrayéndome
y no sé qué hacer para librarme
de ellos. O atraparlos.

Mas, no estoy segura
de querer hacerlo. Lucen muy bien
en su libre vaguear tan desenfadado,
que mejor los contemplo,
deseando tener suerte de que me inviten
a ir con ellos.

... Pluaf, verso soy y volando me voy.



miércoles, 22 de mayo de 2019

Lo imposible

Casi desnuda, esa alma se echó a andar, con unos cuantos harapos de suspiros, adheridos a su ya transparencia de veneno, como las "aguas malas" insistentes, horadando con crueldad su corazón.

Abandonaba la tierra que pisaba y que tanto la pisó con desprecio,  sin piedad. Por discriminaciôn, por su acento, por desconocimiento, por rechazo hacia una cara nueva ¡Qué sé yo, conciencias elitistas degradadas!

Tambaleándose, casi muerta, escapó del rechazo; con más miedo que esperanza. No podría ser de otra forma, en su condición.  Antes pudo hacerlo.

Cruzó los límites y recuperó la fuerza en su propio terreno, con todas las dificultades imaginables -ya no pertenecía a ningún círculo-

En perspectiva, aquello es añorable y dulce, como lo que despierta el espíritu que emana al abrir un frasco de perfume muy deseado por prohibido e inalcanzable, en que alguien tuvo la ciencia de atrapar todos los sentidos a su única voluntad.

Quedó libre al fin, pero cautiva de lo imposible.


viernes, 17 de mayo de 2019

Insistió

Muy temprano cada día, de lunes a viernes, Elio, sale cargando una silla plegable, agua y alguna fruta.

Camina tres kilómetros hasta una frondosa sombra, al lado de una parada de transporte colectivo,  donde abre su silla para sentarse en ella y con cálida actitud, saluda o saca plática a quienes van o llegan.

Ya hasta tiene amistades, después de varios meses, en que solo le respondían con indiferencia, silencio, algún insulto o gesto de desprecio.

Insistió en hacerlos sentir importantes para alguien, en apartarlos del teléfono durante esos ratos, en escuchar y aligerarles preocupaciones o pesares.

Regresa satisfecho, con muchos temas nuevos para compartir con su esposa, que lo espera linda, llena de alegría y también con mucho qué contarle, tras ese periodo de espacio individual. La misma mujer que ya estaba muy gruñona y que lo juzgó de loco, cuando él le dijo lo que haría, el día que el médico y todos los pronósticos a su edad, le advirtieron que no volvería a caminar normalmente después de la operación.

Elio se rehabilitó por completo, en su poderoso afán por llegar a ayudar a ese colectivo lo más lejos de casa, en vez de confinarse a la inmovilidad y dependencia. Relegó su circunstancia a segundo plano, hasta olvidarla en definitiva. 

- Sabes, mujer... Voy a montar un taller de... de cualquier cosa o de muchas cosas en el portal. Y una área de juegos. Conozco infinidad de chicos que pasan todas las tardes solos, pegados a las computadoras y... No me mires así. No estoy loco y no me dirás que no, incluso tú podrías ayudarme en mil aspectos. Hay tantísimo que debemos enseñarles. Están sedientos de atención. Tú verás. Será muy divertido. No te aceptaré negativas.

- ¿Y si incluimos teatro o danza también? Respondió ella radiante.