Pero, al final del mes llegué a la conclusión de que 'podemos cambiar la energía de la gente con la que tratamos, si cambiamos nuestra energía primero'.
Salir de buen ánimo, siempre nos abrirá más puertas, que cuando lo hacemos de malas.
También logré darme cuenta de que el perdón es una decisión. (A algunos no hay que perdonarlos jamás, no por rencor, sino porque si se enteran que se les ha perdonado muy probablemente volverán a hacernos otra trastada. Bueno, sí, perdonarlos es correcto, no cargar con malos sentires, pero cuidando de que no se enteren. Aunque la mayoría de gente que hace un daño, pasado el tiempo, son tan... inconscientes que dicen: ¿Qué te hice? No me acuerdo, no me di cuenta. De verdad, no sé de qué me hablas. Si te quise, ni me acuerdo. :) Se fue uno de los meses que más amo.
Se supone que yo no hablo de mí en el blog, según he dicho en muchas ocasiones, pero hoy salió eso de manera fluida y natural.
Que venga septiembre y a ver de a como nos toca el siguiente invierno.
Abrazos a repartir.
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