Un guerrero vivió su época temprana gloriosa. Ganaba todas las batallas y brillaba con intensidad.
También tuvo la fortuna de estar rodeado de gente maravillosa, en su familia y amigos. Lo amaban y se lo demostraban. Él les correspondía.
Así iba, de acuerdo a su tiempo y como buen guerrero, dominaba todas las artes para desenvolverse en cualquier área de su vida. Nada le faltaba. Era feliz.
Pero tenía una cualidad, que aunque parezca mentira fue también su gran defecto, su punto débil: Era leal. Sí, era fiel.
Al correr del tiempo fue perdiendo a sus seres queridos.
También tuvo batallas cruentas y perdió algunas. El mundo estaba cambiando, más violento, más carente de valores y principios. Sufrió algunas traiciones.
Por su característica de lealtad, no admitía que nuevas personas ocuparan los roles que iban desapareciendo. No había nadie más que pudiera ocupar el lugar de sus mejores personas. Y la desdicha se instaló en su ser.
Sus seres queridos se convirtieron en fantasmas, espectros. En cada vivencia aparecían quienes hubieran estado con él.
Pues por su lealtad no se daba permiso de aceptar a nadie nuevo. Se sentía solo, triste, abandonado.
Hasta que un día...
(El final queda abierto, a criterio de cada lector. Se aceptan todas las versiones con gusto).
Hasta que un día decidió escribir todo lo que sentía y compartirlo con quien quisiera leerlo.
ResponderBorrarY eso le dio aliento a su vida entristecida.
Con las palabras mataba sus demonios, erigía murallas, luchaba contra el tiempo y las decepciones, con sus palabras se peleaba con la injusticia y el desmoronamiento de todo lo que conoció.
Y ahí sigue... latiendo en silencio, luchando contra imposibles y gritándole al universo que nadie le cambiará.
Besos y aplauso para ti.
Hablando del rey de Roma y este se asoma. Así decíamos antes 😂
BorrarBesos de relato ninja!
No puedo estar más de acuerdo con el que te inspiró este relato, así que hoy mi imaginación se quedó en silencio... ;-)
ResponderBorrarAplausos y besos para los dos.
Nos ayudó con un muy buen final.
BorrarUn abrazo fuerte.
Hasta que grito por ayuda, grito hasta que alguien escuchó, dispuesto no a ocupar lugares vacíos, sino a caminar a su lado.
ResponderBorrarMe gusta ese final, sí!!!
BorrarPero también considera que los guerreros no muy frecuentemente gritan para pedir ayuda, ser las arreglan solos casi siempre.
Un abrazo.
Y no hay que añadir nada más, pues ya todo queda dicho con el Hermoso Principio y el Emotivo Final. Enhorabuena a los autores: así da gusto trabajar en equipo.
ResponderBorrarSaludos Insolentes!!
Jajaja, muchas gracias. De esas ocasiones en que sale algo de la mente ninja!!!
BorrarAbrazos.
Interesante, mi aporte...
ResponderBorrarEntonces comprendió algo que nunca se había permitido pensar:
su lealtad no estaba en los fantasmas, sino en el amor que les tuvo.
Y ese amor no se traicionaba por abrir una ventana.
El amor no se desgasta por dejar entrar aire nuevo.
Ese día, por primera vez, se dio permiso.
No para reemplazar.
No para olvidar.
Sino para convivir.
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Que tengas un lindo fin de semana.
Me encanta!!! Es un final espectacular, muy sensible, humano y esperanzador.
BorrarBesos de anís, poeta!
El guerrero fue derrotado por la impermanencia que él no supo comprender. Todo está cambiando permanentemente. El mundo en que él fue un héroe leal y victorioso había cambiado, las personas habían cambiado, los valores habían cambiado, pero él no lo aceptaba porque seguía aferrado al mundo antiguo que ya no existía. Su tiempo había caducado por más valioso que pudiera haber sido. Esto nos pasa a todos, no comprendemos que el mundo y la realidad están transformándose continuamente y no hay suelo en que apoyarse. Vivimos en el aire. Saludos.
ResponderBorrarCierto, todos los de nuestra camada andamos flotando, muy fuera de sintonía. Que no comprendemos el ritmo actual tan despersonalizado, zombie y anormal.
BorrarYo cada vez quepo menos en este mundo. Más bien, ya no quepo.
Besos y saludos de anís.
Las letras le permitieron comunicar a los demás sus sentimientos...y al comunicar compartió la vida, encontró nuevas personas que, como él escribían...Ya no estaba solo, ya surgió el cambio, que le permitió vislumbrar, que todavía había gente como él , con valores y principios, que seguirían luchando por esos valores en un mundo tecnológico, materialista y frívolo...Ese guerrero sigue apoyado por los que se fueron, porque el amor es eterno y también por los que siguen cerca de él custodiando los principios y valores de los clásicos...
ResponderBorrarMi abrazo entrañable para Toro y para ti, Sara...por esta bella historia.
Está muy bueno ese final también. Gracias, Mª Jesús. Me gusta.
BorrarUn abrazo muy grande.
Es que no sólo queda abierto el final, te da para una gran historia, ya novela o guión para una miniserie. Genial.
ResponderBorrarAbrazo hasta allá.
Órale! Ahí tienes una historia para guión. Tú qué eres bueno en eso, tómala y hazla. Sí me gusta!!!
BorrarAbrazo desde acá!!!
Qué buenos son tod@s aportando👍
ResponderBorrarHasta que un día valoró, que si aquella forma de vida no le hacía feliz, debía aplicar cambios significativos en su vida. Lo hizo y alcanzó lo que tanto le costó aprender. :-)
Besos 🌹 mimitos para Ella 🐕
Ándale! Ese final está muy bien, también me gusta.
ResponderBorrarPuro peso completo hay por aquí, a cuál más, que todos han aportado grandes finales ☺️
Besos, abrazos y mimos 🐕🐾
Hasta que un día, regresó a sus orígenes, se encontró que tenía que luchar con el gran maestro que le marcó a fuego en su ser todos los principios que regirían su vida. Viendo la derrota en su brazo, empezó a recular. Mas entonces recordó una frase machacona en todas las lecciones: "Pase lo que pase, no te rindas nunca".
ResponderBorrarUn beso.
Esperemos que esa frase haya sido el detonante que necesitaba para resurgir con toda entereza :)
BorrarBesos.
...al abrir la puerta encontró a un pequeño perrito que lo miraba con ojos tristes, se quedó un rato ahí parado, sintió que tenía a alguien que necesitaba compañía y cariño y lo dejó entrar. Espero que te guste, Sara, un abrazote!
ResponderBorrar¡Oooh! Me encanta. Ese perrito con toda su inocencia y ternura, pudiera ser quien lo haga recuperar su confianza en el presente. Es hermoso el final que pensaste. :)
BorrarUn gran abrazo.
Hasta que comprendió que tenía que aceptar la realidad y volver a tener confianza aunque ya nada fuera lo mismo.
ResponderBorrarEl mundo falla muchas veces, pero hay que adaptarse .
Un abrazo grande.