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viernes, 4 de noviembre de 2016

A prueba

Hay días que nos ponen a prueba. Pero luego, llegan otros días que...

También nos ponen a prueba.

Es como vivir a lápiz y gomita de borrar...


martes, 1 de noviembre de 2016

Noviembre, bre

Ya aparece
Noviembre
con su célebre
cierre anual
cumbre.

Y alegre
pIde a diciembre
que alfombren
un camino libre.

Con urdimbre
de certidumbre
que equilibre
y alumbre
al hombre,
para que
mejor acostumbre
actuar
con dulcedumbre.


viernes, 28 de octubre de 2016

Todo se cree

Esa fase pegadita al despertar, es de una bondad única, en ella todo es posible. No trae los interrogatorios o intrigas de la conciencia,  que nos abre los ojos por la fuerza, gritando ¡No es cierto, no es cierto, no creas!

Hasta que uno tiene que aceptar de un sopetón, que no es cierto, con tal de que se calle, con la misma furia de quien quiere, que sí sea cierto que...

El día está tosigiento y anda renegando, camine y camine, alrededor de su fogata, encobijado hasta las orejas y bebiendo café, en su taza de peltre, a lo western.

Cambiaron la ventana, unos duendes anoche, por un cristal de alacena china, de esos opacos con luz detrás.  En vez del resplandor, entre la cortina blanca que hay.

Aicht, cómo adoran los chinos, las lamparitas en todo.

Y nos reímos (¿quiénes?) recordando a Don Miguel, el vidriero, con su cara de ¿juat?, cuando fue demandado por vender los cristales a aquellos chinos "nuevos ricos", para su cocina integral, con película opacante, en vez de pasarse las horas, echándoles arena fina con compresor, para el efecto. -como si no hubiera más trabajos que entregar ese día... como si no se vieran igualito, decía.

Ja ja, solo a Don Miguel se le ocurrió venderles piratería. Primera y última estafa suya a chinos. A la próxima compra de chinos, como si tuviera que cerrar el taller a los otros clientes por un mes... Pero, sin descuento de 10 a precio de 2 como estilan ellos. Nooo, bien cobrado y por "Adela"(ntado), si no, no.

Pero esto...  no va de chinos.
El día sigue tosiendo y luego
estornuda. Cada vez más escandaloso y cerca. Ya quiero hacerle un brebaje de yerbaníz y yerba de la víbora, frotarle los pies y el pecho con mentol -no digo Vick, porque no me pagan por publicidad.-

Pero al fin despierto y Guango es el que anda estornudando, harto de que no lo escuche rascar la puerta del patio. Cuando pensé ponerle su puertita de película gringa. Pero me dijo -y entonces, ¿para qué te tendría a ti?-

Así que me tuerzo una cobija encima, (¡Qué frío hace!) como la que traía el día y hago café, mientras que mi amito, regresa del patio.