con más ganas de luchar. Y,
¡No me queda deotra!
La misma mujer obrera de ayer,
con todo el montón de hijos,
y el marido pa' colmo ¡Borracho otra vez!
Trabajaré hoy más tiempo extra,
Pa’ completarles a todos
su pieza de pan...
No lo dejo, porque lo quiero
y él me lo dijo también.
tal vez La Virgen
ya me lo quiera componer.
Todos los hombres… todos,
tienen sus peros, al menos el mío
ya casi no me pega.
Además, ¿Quiaría yo sin él?
Mis hijos necitan su padre,
y yo su proteción.
Si no, ¿Cómo leago yo sola?
La más grandecita,
en una desas,
¡que también salga a trabajar!
Pa’yudarnos.
Así podré más fácil,
sacar adelante a los otros.
Y poco a poco…
¡Si Dios quiere!
La abnegación y sumisión de la mujer mexicana, a veces llega a niveles en extremo incomprensibles de sacrificio personal. Y no sólo en un nivel socioeconómico bajo, como el de los versos., sino a cualquier nivel.
Por no quedarse solas con la carga de la familia, a veces optan por también cargar con el hombre, que nos les representa ninguna ayuda.
"Lo quiero y él me lo dijo también" (Como si escucharlo sea suficiente... ¡Y sí! Ya con eso tienen, para no estar solas, sacrificando y exigiendo en ocasiones a los hijos, lo que no son capaces de exigir a ellos)
Ellas resuelven todo y ellos pasan a ser figuras decorativas, por cierto nada decorosas. Pareciera que soy una promotora del divorcio.... Y sí jajaja, en estos casos sí... Y en muchos otros, ¡también! Pienso que si el hombre no viene a sumar, es momento de restarlo.


