Traductor :

jueves, 11 de agosto de 2011

Si Dios quiere . . .


Hoy amanecí muy fuerte,
con más ganas de luchar. Y,
¡No me queda deotra!

La misma mujer obrera de ayer,
con todo el montón de hijos,
y el marido pa' colmo ¡Borracho otra vez!

Trabajaré hoy más tiempo extra,
Pa’ completarles a todos
su pieza de pan...

No lo dejo, porque lo quiero
y él me lo dijo también.
tal vez La Virgen
ya me lo quiera componer.

Todos los hombres… todos,
tienen sus peros, al menos el mío
ya casi no me pega.
Además, ¿Quiaría yo sin él?

Mis hijos necitan su padre,
y yo su proteción.
Si no, ¿Cómo leago yo sola?

La más grandecita,
en una desas,
¡que también salga a trabajar!
Pa’yudarnos.

Así podré más fácil,
sacar adelante a los otros.
Y poco a poco…
¡Si Dios quiere! 


La abnegación y sumisión de la mujer mexicana, a veces llega a niveles en extremo incomprensibles de sacrificio personal. Y no sólo en un nivel socioeconómico bajo, como el de los versos., sino a cualquier nivel.

Por no quedarse solas con la carga de la familia, a veces optan por también cargar con el hombre, que nos les representa ninguna ayuda.

"Lo quiero y él me lo dijo también" (Como si escucharlo sea suficiente... ¡Y sí! Ya con eso tienen, para no estar solas, sacrificando y exigiendo en ocasiones a los hijos, lo que no son capaces de exigir a ellos)

Ellas resuelven todo y ellos pasan a ser figuras decorativas, por cierto nada decorosas. Pareciera que soy una promotora del divorcio.... Y sí jajaja, en estos casos sí... Y en muchos otros, ¡también! Pienso que si el hombre no viene a sumar, es momento de restarlo. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Menos sola




Una pareja perfecta por fuera
jóvenes, hermosos los dos.
Él, muy Adonis.
Ella, una diosa también.

Cuando asomaron las esencias
se terminó el dulce,
se esfumaron las afinidades,
que en breve resumo:

Él solía ser superficial,
Ella un poco más profunda.
Él pretendió controlar,
Ella se consagró a dar.

Cuando ya se creía seguro
la puso a escoger.
Con mucho dolor, aunque lo amaba,
se lo arrancó.

No pudieron compartir sueños,
ni durar juntos muchos años.
El nació para vivir la vida,
ella para tratar de cambiarla.

Para él, las cosas están bien,
sin tanto esfuerzo.
A ella le pareció necesario,
generar algo mejor.

Muy derrotado, muy pequeño,
por miedo a sufrir, se alejó.
Muy mujer, muy triste,
se quedó menos sola sin él.

martes, 9 de agosto de 2011

Necedad



Apareces en tu abril. Si bien ser necio a tu edad no esta mal, soy yo quien caería en el abismo.   

Tu presencia hace brotar sentimientos, desde un profundo manantial, que creía agotado, sin probabilidades de éxito.

En el trayecto llegarían las reservas y desconfianzas. Ni falta hace preguntar a ningún oráculo, lo que hallaré detrás de tu sonrisa.

Jugaría con la vida… esos juegos no llevan a buen puerto, y para que esto surja, habría que desafiar al destino. No deseo el naufragio. 

Comprende mi temor y regresa a tu búsqueda en otra parte, que yo con la complacencia, perdería la propiedad.   

Será mejor así, no trates de ganarle al tiempo, que tienes en el pecho muchos mañanas más, donde encontrarás la alianza verdadera. Sólo sonríeme otra vez y aléjate.